29 de junio 2005 - 00:00

Vacaciones en el Fondo complicarían negociación

En Washington, le asignan pocas chances a la Argentina de alcanzar un acuerdo rápido con el FMI, aunque en este caso por razones administrativas.

Ocurre que el organismo entra en receso el 8 de agosto, por las vacaciones de verano, y las negociaciones recién se reanudarían en setiembre.

Según adelantó el ministro de Economía, Roberto Lavagna, el 16 de julio comenzarían formalmente las negociaciones con el organismo, tras la revisión de la economía que efectuóel staff y que el directorio aprobó la semana pasada.

Por lo tanto, quedarían tres semanas para llevar adelante las conversaciones formales. Por la gran cantidad de temas pendientes, se considera que es altamente improbable que se llegue a un nuevo acuerdo en tan poco tiempo.

Una vez transcurrido el receso, que se extenderá hasta el 22 de agosto pero que en los hechos puede durar una semana más, habrá que seguir negociando sobre setiembre, cerca de las elecciones legislativas.
En esta situación, será difícil que el gobierno quiera asumir los costos políticos de las reformas estructurales involucradas en un acuerdo.

• Nuevos negociadores

Por lo menos, las primeras reuniones se desarrollarán en Washington, ya que Economía prefiere evitar el «acoso» periodístico al que son sometidos los funcionarios del Fondo cuando llegan a Buenos Aires.

Además, el FMI nombró a nuevos funcionarios para hacerse cargo de la Argentina. Andy Wolf ocupará a principios de agosto el cargo como representante permanente en el país (en reemplazo de John Dodsworth), mientras que Nigel Chalk ya reemplazó a su compatriota, el inglés John Thornton, al frente del caso argentino en Washington. Más allá de los cambios de nombres, el directorio del organismo aún se mantiene duro a la hora de evaluar la situación del país. Según lo que trascendió de la aprobación del artículo IV, hay muchos temas pendientes que entrarían en la discusión. Como es costumbre, el más relevante pasa por el superávit fiscal exigido. El Fondo insiste con el nivel de 4,5% «como mínimo» para cumplir con el pago de la deuda. El gobierno insiste con que lo máximo que puede comprometer es 3,8% que figura en el presupuesto en base consolidada, pero que a partir de 2006 baja a 3% anual.

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