En el vértigo que se vive en nuestro país, donde sobran problemas y falta dinero, la novedad de ayer pasaba por un llamado a la concertación que iba a lanzar Duhalde a la noche: un último cartucho, como para ver si es verdad aquello de que todo pasa por la división política. Aunque más parecerá una galería de los que la gente abomina, por igual, y concertar con semejante reprobación no surge como la gran solución...
• ¿Se acuerda?
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Hace mucho, mucho tiempo... había una vez una Bolsa en la Ciudad de Buenos Aires. Y allí se operaba con acciones locales y certificados del exterior. Se cotizaban bonos emitidos por el gobierno, se trabajaba al contado o haciendo cauciones, se movían índices que también cotizaban el futuro.
Parece estar muy lejos todo esto, porque para un mercado como el bursátil, estar una semana fuera de circuito es haber visto pasar un año. Sin darle las condiciones precisas, todo el sistema continúa trabado, como velando las armas: pero, de tanto velarlas sin poder usarlas, también terminan por oxidarse.
La escasa base que se poseía termina por dispersarse, los problemas se multiplican, el sistema todo comienza a crujir por la falta de oxígeno y se está arriesgando mucho con el asunto de no operar. Los mercados -como el bursátil, o el de cereales- no son un problema menor, como parecen creerlo. Alguien que avise.
Dejá tu comentario