Un fulminante vuelco en los mercados del mundo, que habían realizado rueda de festejos el viernes, formalizó uno de los más espectaculares «ida y vuelta» de los últimos tiempos. La misma tónica del Dow, que el viernes trepaba en desusados niveles de 2% largo, rematando una secuencia que no se veía desde hacía años, era la que ayer abría la semana derrapando más de 3% al momento de cierre de nuestro mercado. Lo demás fue simple copia de los mercados europeos y de nuestra región. Propagación de la baja, reaparición del temor, pronósticos bélicos que pasaban de «corto a largo». Se mezclaban el precio del petróleo y los 62.000 millones de dólares que -como si tal cosa- solicitaba Bush a sus congresales. Una vorágine donde es posible que se haya pasado de la sobreventa a la sobrecompra, y todo un chasco recibido de viernes a lunes.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En el recinto porteño se hizo poco, muy poco, de volumen, y lo poco que se realizó, sobró. Porque con no más de $ 13 millones para acciones -unos $ 5 millones en CEDEAR- y viniendo de un viernes con unos $ 32 millones, la fantástica contracción de órdenes solamente alcanzó para que la caída en precios no fuera superior. El Merval retornó a su base previa, a menos de 570, y lo peor es que se radicó el mínimo junto con el cierre. Para Burcap, 2,5% de merma, y en el panel líder existió cierta armonía en el descenso. Se vendió Bolsa, la gama va de uno al cuatro por ciento, sin respetarse mucho ni pelo ni marca. Se intentó salir por donde se podía, frente a la sorpresa que obligó a operar con los reflejos antes que con el análisis.
Dejá tu comentario