Vuelve el peor Perón de los '70: impondrán Ley de Abastecimiento
Guillermo Moreno anticipó ayer en el Mercado de Liniers que pondrá en marcha desde hoy la Ley de Abastecimiento. Frente a precios que no hacen más que subir, el gobierno saca la última arma que tiene disponible en el arcón en lo que a controles y sanciones se refiere. Podrá Moreno así imponer precios máximos, secuestrar ganado, multar empresas y hasta imponer detención preventiva de 48 horas del presunto responsable. Pero ello es en teoría. En realidad, la constitucionalidad de la ley está en discusión por esas arbitrariedades. Fue sancionada hace más de 30 años y ahora, a pesar de modificaciones posteriores, se la esgrime como una herramienta de política antiinflacionaria. Si se trata de una amenaza más de Moreno o bien se la pondrá en práctica, el resultado en lo que a precios se refiere será el mismo: la oferta de ganado se evaporará y la inflación retomará vigor. Con un contexto internacional aún favorable para el país, llama la atención cómo el gobierno logra llevar la economía a un cóctel peligroso de alta inflación y estancamiento.
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A principios de este mes hubo un antecedente. El presidente de la Cámara Argentina de Engordadores de Hacienda, Juan Carlos Eiras, denunció que efectivos policiales ingresaron por orden de Moreno a su campo de Brandsen para retirar por la fuerza 300 cabezas.
De hecho ayer según trascendió, al menos cinco establecimientos de engorde a corral (feed lots) bonaerenses y otros tres pampeanos recibieron una notificación de la Secretaría de Comercio Interior que advertía sobre la posibilidad de ser alcanzados por la Ley de Abastecimiento. Los dueños de esos campos enviarán el ganado a Liniers hoy para evitar la intervención de la fuerza.
Ayer, en el mercado concentrador, la hacienda se comercializó dentro de los límites establecidos en un promedio de $3,204 el kilo vivo en el caso de novillos, mientras la cotización de la calidad más alta de ternera, fue de $3,702. Pero según fuentes del sector, se trata de animales de muy baja calidad.
Además, el ingreso al mercado fue de 1.390 vacunos frente a los 3.885 que ingresaron el mismo día de la semana pasada.
Según un consignatario que participó ayer del encuentro con Moreno, «será la práctica habitual. Los productores no pueden vender cabezas al precio que el gobierno quiere, porque está debajo de los costos. Entonces en vez de enviarlos a Liniers los van a vender en remates privados, que les aseguran valores lógicos».
Esta es una de las razones por las que las medias reses a las carnicerías no llegan a menos de $8 como impone el gobierno sino a más de $10. Cuando los carniceros le agregan su margen de rentabilidad, los cortes populares se ubican más de 20% por encima de los del acuerdo, materializado en la resolución 38.
El vicepresidente de la Asociación de Carnicerías porteñas, Alberto Williams, indicó que aún «la carne prácticamente no ha bajado. Seguramente si se cumple el acuerdo entre el gobierno y los frigoríficos, se podrá poner en las góndolas la carne con precios acordados, pero hasta el momento no hay cambios». En este contexto de permanentes negociaciones, dirigentes agropecuarios advierten que el tiempo de la tregua se acerca a su fin y que podrían retomar medidas de fuerza en las rutas.
La aplicación de la Ley de Abastecimiento «cae mal. Apareció la posibilidad de la liberación de las exportaciones y estamos a lunes y no ha aparecido nada sino, por el contrario, (Guillermo Moreno) aparece en Liniers a controlar qué es lo que está pasando», afirmó ayer Luciano Miguens, presidente de la Sociedad Rural Argentina. Y agregó que «de no encontrar solución en estos días vamos a volver a jornadas de protesta, que a nadie benefician».




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