Vuelve en setiembre "paga quien llama" entre móviles
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Así, la Resolución 253/2001 firmada por Aguiar establece un precio de 25 centavos por minuto cada vez que se llame desde un celular a otro, a cargo del abonado que establece la comunicación, pero se prevé que ese mismo cargo se reducirá a 20 centavos en horas no pico. La otra rebaja es que cae de 31 a 29 centavos por minuto el costo de la conexión entre un teléfono fijo y uno móvil. En todos los casos los precios son sin IVA.
Queda a definir por cada empresa si bonificarán o no el minuto «de aire», que ronda entre 25 y 30 centavos más. Si bien ninguna de las compañías de celulares habló ayer, en la industria trascendió que dependerá de los planes a aplicar a partir de ahora. «Los planes vigentes se reformarán para que el impacto entre los usuarios sea el menor posible», dijo una fuente. CTI, por caso, anunció en un comunicado que para los clientes que pagan por debajo de esos precios «adaptará sus planes, absorbiendo una parte importante del costo del CPP», para acercarse a $ 0,25.
La intención no es precisamente filantrópica: la facturación de las empresas de celulares viene acompañando la caída de la actividad en general, y la reducción del consumo, la caída de las ventas y la alta morosidad en las carteras de clientes pospagos hacen difícil imaginar un escenario de aumentos masivos.
De todos modos, la industria aducirá en las próximas horas cuando varias de sus empresas rompan el «silencio de radio» que parecían haberse autoimpuesto ayer, que entre 65% y 70% de sus padrones corresponde a clientes prepagos, y dado que el precio del minuto con tarjeta que adquirieron incluye el CPP, el impacto en el bolsillo de los usuarios será mínimo.
En este sentido, Telecom Personal emitió un comunicado en el que asegura que «la instrumentación del CPP para las llamadas entre teléfonos móviles no tendrá impacto en los clientes de los sistemas con tarjeta prepaga, los que representan 70% de la base total de clientes. Sólo 5% de los clientes con planes con factura que posee la compañía sufrirán modificaciones.»
El CPP hace recaer todo el costo de la llamada -o sea el uso de la red propia, más la del receptor de la comunicaciónen el emisor. Por eso, el costo de esa llamada en teoría debería duplicarse. Las empresas, de nuevo, prometen planes que compensarán ese gasto extra.
Como «la madre del borrego» del conflicto entre Aguiar y las empresas fue las supuestas fallas en la información brindada a los clientes, éstas tendrán 30 días a partir de mañana para comunicar fehaciente y claramente a sus usuarios las características del nuevo sistema.
Instrucción
Trascendió que les enviarán facturas «proforma» explicativas de cómo se les cobra el CPP, folletos aclaratorios y todo lo que haga falta para que no se las pueda acusar de lo mismo. También comenzará un acelerado proceso de instrucción a los operadores de los «call centers» para que no cometan los errores (por ingenuidad, mala formación o incluso desidia) en los que incurrieron hace tres meses, cuando comenzó el sistema antes de ser suspendido.
Los clientes, por su parte, tendrán 60 días a partir del 1 de setiembre para elegir si se quedan o se van de la empresa; no habrá penalidades económicas ni restricción alguna para hacerlo, pero no se aplicará la «transportabilidad» del número: si el usuario deja la compañía, no podrá llevarse su número a la nueva; tampoco se prevé en la resolución la obligatoriedad de que un contestador automático informe durante un tiempo el nuevo número del usuario.




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