Vuelven los recargos en tarjetas de crédito
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Por lo tanto, es apenas una cuestión de tiempo: las vidrieras volverán a exhibir los carteles «Descuento por pago al contado: 20%». La cifra, en realidad, la determinará la tasa de interés vigente, desde ya, pero se estima que en las actuales condiciones de mercado el sobreprecio no bajaría de 10%, y podrían llegar hasta 20%, según el rubro.
Esto, desde ya, es una maniobra posible para comercios chicos y medianos (aun los que son parte de alguna cadena), pero virtualmente imposible para las grandes empresas minoristas. Por eso, en el ambiente del supermercadismo se está considerando seriamente seguir los pasos de Repsol YPF. Por ahora, sólo Coto reaccionó contra VISA y desde enero no la toma (sí lo hace con las demás marcas), pero la movida de la cadena de «Don Alfredo» podría tener imitadores pronto.
Dejando de lado la devaluación, en pesos las ventas con tarjeta de crédito cayeron 20% respecto del año pasado; hoy la facturación total ronda los $ 800 millones, contra $ 1.000 millones al mismo mes del año pasado. Según fuentes del sistema, sin embargo, casi todo el monto faltante se habría desplazado al mercado de las tarjetas de débito. Pero, dicen, «no sabemos si el débito canibalizó al crédito, o se trata de públicos diferentes».
Hasta hace algunas semanas las tarjetas continuaban pagándoles las operaciones a los comerciantes entre 72 horas a una semana. La inflación y la desaparición del fondeo hizo -según fuentes del sector- imposible seguir manteniendo este esquema.
«El negocio de las tarjetas de crédito se basa en un concepto denominado 'true grace period', o período de gracia, que es el que media entre el día que el cliente compra y el día que paga esa compra en el banco. Hasta ahora el costo de ese período de gracia era absorbido por el sistema (banco y administradora) porque era rentable. Pero con tasas como las actuales es insostenible», dijo una alta fuente del sector.
Y explica: «El cliente compra hoy y paga dentro de hasta 40 días (10 días después del cierre), sin costo. El comerciante hasta unos meses atrás cobraba a las 48/72 horas; hay una brecha en el medio que hoy implica un costo financiero que de ningún modo compensa los ingresos. Sí se compensa pagándole al comerciante a los 18 días hábiles». Este costo adicional deberá recaer en algún punto de la cadena, y como siempre será el cliente a través de recargos en el precio final si se usa la tarjeta.
«Con el nuevo esquema, el negocio les cierra a los bancos, pero al comercio no. Por eso tendrán que hacer algo, o sea cobrar más caro. ¿Podrán hacerlo tal y como están las cosas? Y siempre queda ofrecer pagar al contado o con tarjeta de débito, con 'descuento'», dice otro banquero. «Ojo: en Brasil se paga a los 30 días corridos y el sistema funciona, claro que allí el sistema financiero funciona».
En la actualidad los comerciantes pueden presentar sus cupones para el cobro todos los días (hasta la convertibilidad la presentación era una vez por semana), y cobran a los 28 días (hasta la convertibilidad eran 21 días).
Además de las dificultades propias del momento, a los banqueros también los inquieta la posibilidad de que en el Congreso se vuelva a la carga con la intención de imponer precios máximos (léase topes en aranceles al comercio). En la actualidad, lo que se le retiene al minorista por vender con tarjeta es de 2,8 por ciento promedio (el máximo es 5 por ciento, según impone la ley vigente). En Europa, ese promedio ronda 2 por ciento y en Estados Unidos, 2,2 por ciento.




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