Wall St. se consuela: "Al menos ahora habrá con quién hablar"
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Walter Molano, del BCP Securities, admitió que «lo que está pasando» en la Argentina «es una tragedia», y reconoció que cuando el Tesoro de los Estados Unidos y el FMI «empujaron al país hacia el default, nunca se imaginaron este colapso institucional y social».
Alineamiento
«No culpes al capitalismo,Argentina», se titula un análisis de las causas de la crisis en el país sudamericano escrito por Ana Eiras, analista política y económica de la Fundación Heritage, una organización conservadora de Washington. «Los nuevos líderes, miembros del partido peronista, dicen que saben a quién culpar: las reformas de libre mercado. Dicen que el capitalismo que respalda EE.UU., supuestamente impuesto a los países en desarrollo en los años noventa, fracasó. Pero no pudo haber fracasado en la Argentina -porque nunca fue probado realmente», afirma Eiras. La analista asevera que «las cosas parecían mejores hace diez años, cuando asumió el presidente Carlos Menem», a quien le reconoce haberse alineado «con la filosofía de libre mercado de Estados Unidos» con «un agresivo plan de liberalización económica». «Estos pasos trajeron alto crecimiento económico y ayudaron a reducir el número de familias viviendo bajo la línea de la pobreza de 38 por ciento en 1989 a 13 por ciento en 1994. Pero nunca podrían haber creado por sí solas el ambiente adecuado para que el capitalismo floreciera en la Argentina», sentencia Eiras. Lo que faltó «fue reducir el costo de establecer y operar empresas en la Argentina, para lo cual se debía flexibilizar al máximo el mercado laboral». «El porcentaje de desempleo de 18 por ciento está profundamente enraizado en la rigidez de su mercado laboral. Todo lo que en Estados Unidos son beneficios negociables -vacaciones, cobertura de la salud, aguinaldos-es un mandato legal en la Argentina», se quejó Eiras. Adicionalmente, consideró que aquí no rigen realmente los derechos sobre la propiedad.
«Además, desde grandes corporaciones hasta los vendedores ambulantes que venden corbatas en las calles enfrentan altos impuestos y regulaciones fuertes. Y al mantener altos los aranceles al comercio, la Argentina está financiando unas pocas industrias locales ineficientes», agregó.
El argumento de que regulaciones parecidas en el mercado laboral y que impuestos tanto o más altos que los argentinos están vigentes en Francia, Suecia o Noruega, dice Eiras, «no es válido, porque en estos países europeos rige algo que en la Argentina no: los derechos sobre la propiedad».
«Esto explica, por supuesto, que las personas que deciden dónde invertir su dinero opten más fácilmente por Suecia, Noruega o Francia que por la Argentina. Y sin embargo, ningún gobierno argentino desde la década del treinta, definido como capitalista o no, convirtió los derechos a proteger la propiedad en un pilar de sus reformas», indica. Eiras cita a Chile y Polonia como ejemplos de cómo países del Tercer Mundo pueden lograr «éxito económico y mejoramiento de los estándares de vida, fortaleciendo el imperio de la ley».




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