3 de enero 2002 - 00:00

Wall St. se consuela: "Al menos ahora habrá con quién hablar"

NuevaYork (ANSA, AFP, DPA) - Aunque estiman que el gobierno de Eduardo Duhalde no tomará medidas ortodoxas, analistas de Wall Street expresaron cierta satisfacción por la nueva asunción presidencial, ya que ahora habrá un interlocutor válido. También se escucharon críticas a la Argentina, y en algunos casos se combinaron con reproches a la política del Tesoro de los Estados Unidos y del Fondo Monetario Internacional por no prever las consecuencias de los ajustes.

Walter Molano
, del BCP Securities, admitió que «lo que está pasando» en la Argentina «es una tragedia», y reconoció que cuando el Tesoro de los Estados Unidos y el FMI «empujaron al país hacia el default, nunca se imaginaron este colapso institucional y social».

Molano expresó además su preocupación de que «se genere en los demás países algo similar». El analista abogó para que la Argentina deje de estar «dominada por una clase social pequeña y corrupta». «En nuestras cifras para el año entrante contemplamos una devaluación de entre 50 y 60 por ciento», agregó.

Para el analista Edwin Ferrell, de Consejo Asset Management de Carmel (Indiana), «por el lado positivo, Duhalde es muy conocido. Los inversionistas conocen su nombre y están familiarizados con sus probables medidas políticas». « En las últimas dos semanas, el FMI y Washington no supieron a quién hablarle. Claramente con Duhalde, ellos tienen al menos un interlocutor. Probablemente no les gustará lo que vayan a oír, pero al menos pueden dialogar con alguien», añadió.

Según declaraciones a «The Wall Street Journal» de Marco Santamaría, analista de deuda soberana en Lehman Brothers, «cuando fue gobernador de Buenos Aires, se consideraba que la provincia estaba bien administrada. Desde esa perspectiva, se considera que es el que mejor dotado está para el cargo que ocupa».

Sin embargo, otros analistas están al tanto de informes que le atribuyen a Duhalde una política de gastos dispendiosa en la provincia de Buenos Aires y de que enfrenta un persistente malestar social que eventualmente puede conducir a la anarquía y son conscientes, a su vez, de la necesidad de Duhalde de calmar la alta irascibilidad social y las precarias condiciones en que asume el gobierno tras la renuncia del ex presidente Fernando de la Rúa.

Para Santamaría, «está claro que Duhalde enterró el viejo modelo económico. La cuestión es cómo va a ser el nuevo modelo. Algunas de las medidas proteccionistas pueden dar buen resultado en el corto plazo».

Alineamiento

«No culpes al capitalismo,Argentina», se titula un análisis de las causas de la crisis en el país sudamericano escrito por Ana Eiras, analista política y económica de la Fundación Heritage, una organización conservadora de Washington. «Los nuevos líderes, miembros del partido peronista, dicen que saben a quién culpar: las reformas de libre mercado. Dicen que el capitalismo que respalda EE.UU., supuestamente impuesto a los países en desarrollo en los años noventa, fracasó. Pero no pudo haber fracasado en la Argentina -porque nunca fue probado realmente», afirma Eiras. La analista asevera que «las cosas parecían mejores hace diez años, cuando asumió el presidente Carlos Menem», a quien le reconoce haberse alineado «con la filosofía de libre mercado de Estados Unidos» con «un agresivo plan de liberalización económica». «Estos pasos trajeron alto crecimiento económico y ayudaron a reducir el número de familias viviendo bajo la línea de la pobreza de 38 por ciento en 1989 a 13 por ciento en 1994. Pero nunca podrían haber creado por sí solas el ambiente adecuado para que el capitalismo floreciera en la Argentina», sentencia Eiras. Lo que faltó «fue reducir el costo de establecer y operar empresas en la Argentina, para lo cual se debía flexibilizar al máximo el mercado laboral». «El porcentaje de desempleo de 18 por ciento está profundamente enraizado en la rigidez de su mercado laboral. Todo lo que en Estados Unidos son beneficios negociables -vacaciones, cobertura de la salud, aguinaldos-es un mandato legal en la Argentina», se quejó Eiras. Adicionalmente, consideró que aquí no rigen realmente los derechos sobre la propiedad.

«Además, desde grandes corporaciones hasta los vendedores ambulantes que venden corbatas en las calles enfrentan altos impuestos y regulaciones fuertes. Y al mantener altos los aranceles al comercio, la Argentina está financiando unas pocas industrias locales ineficientes», agregó.

El argumento de que regulaciones parecidas en el mercado laboral y que impuestos tanto o más altos que los argentinos están vigentes en Francia, Suecia o Noruega, dice Eiras, «no es válido, porque en estos países europeos rige algo que en la Argentina no: los derechos sobre la propiedad».

«Esto explica, por supuesto, que las personas que deciden dónde invertir su dinero opten más fácilmente por Suecia, Noruega o Francia que por la Argentina. Y sin embargo, ningún gobierno argentino desde la década del treinta, definido como capitalista o no, convirtió los derechos a proteger la propiedad en un pilar de sus reformas», indica. Eiras cita a Chile y Polonia como ejemplos de cómo países del Tercer Mundo pueden lograr «éxito económico y mejoramiento de los estándares de vida, fortaleciendo el imperio de la ley».

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