Diálogos de Wall Street

Economía

Diciembre arranca con toda la furia. ¿Qué hay detrás, Gordon Gekko?

Periodista: Wall Street cerró un noviembre espectacular. Y empezó diciembre con el pie derecho, y, como ya es costumbre, con nuevos récords. ¿Qué hay detrás del paso de los toros?

Gordon Gekko: Noviembre empezó con dos interrogantes fundamentales. ¿Cómo se resolvería la elección en EE.UU.? No importaba tanto quien fuera el ganador como que el escrutinio resultara claro, rápido y libre de conflictos y violencia. Y así fue. Aunque Trump no reconozca su derrota, y no lo haga nunca, Biden es, sin mayor discusión, el presidente electo.

P.: Y hubo paz en todo momento.

G.G.: Sí. La otra amenaza era la pandemia. En concreto, la segunda ola que ya atacaba feroz a Europa y cuya sombra se cernía en los EE.UU.

P.: La segunda ola nos golpeó de lleno. No se pudo esquivar. Y tiene una magnitud muy superior a la primera.

G.G.: Pero Wall Street se montó a los anuncios de las vacunas. La eficacia que prometen las vacunas le permite ignorar las penurias del presente. Y de inmediato vendrán las aprobaciones. Y el comienzo de su aplicación, y así sucesivamente. Además, a manera de extra, la designación de Janet Yellen en la Tesorería es una gran noticia. Biden allí acertó un pleno.

P.: El mercado la recibió con un voto firme de confianza a pesar de que la plataforma económica de Biden no es, por cierto, su agenda favorita.

G.G.: El Senado pesa más que Yellen. Lo más probable es que el corazón de las propuestas no pase el filtro del Congreso. Sea quien sea el que esté a cargo del Tesoro.

P.: ¿No es curioso que mientras la Bolsa clava nuevos máximos, Yellen abogue por la necesidad de aprobar un paquete fiscal antes de que resulte demasiado tarde? ¿Qué tenemos por delante, una expansión formidable o una recaída de la economía real en la recesión?

G.G.: La Bolsa confía en que los políticos harán su parte, y se encargarán de sortear los obstáculos que podrían hacer descarrilar el corto plazo.

P.: ¿No es un supuesto demasiado fuerte? ¿Qué más querría Trump que poder mostrar a la Administración Biden tropezando con una recesión inesperada?

G.G.: Quizás Trump se despida con un trimestre en retracción, a comienzos del año próximo. No lo descartaría. En principio no cabe esperar nada más grave que un revés temporario. Pero el anuncio, es verdad, se haría en abril. Lo tendría que explicar Yellen.

P.: El secretario actual del Tesoro, Steven Mnuchin, dijo hoy (por ayer) que planea llamar a Nancy Pelosi, la veterana dirigente demócrata que preside la Cámara de Representante, para aunar posiciones en estos temas urticantes. Llevan meses de conversaciones y les fue imposible alumbrar siquiera un modesto paquete fiscal adicional. ¿Cree que Mnuchin puede tener un interés serio en solucionar la coyuntura, o es una simple pose política? Total, que Biden se arregle después que asuma el mando, el 20 de enero.

G.G.: En principio, el Gobierno está financiado solamente hasta el viernes de la semana que viene. Siempre se puede apelar a algún truco con el manejo de la caja y conseguir añadir algunos días más, pero no muchos. No es un tema trivial para Mnuchin. Y por esa misma razón es que él será quien haga la llamada.

P.: Caso contrario, ¿vamos a un “shutdown”? ¿Imagina un cierre del gobierno como en 2018?

G.G.: ¿Y en plena pandemia?

P.: Puede convertirse en un auténtico descalabro.

G.G.: Sería una irresponsabilidad absoluta. No es imposible, pero es muy poco probable. Claro que requiere ponerse de acuerdo. Y la manera de hacerlo es dándole cabida a los temas que les interesan a cada una de las partes. Sin embargo, este peligro ya debería estar despejado, y no lo está. Quizás tengamos una definición agónica.

P.: En 2018 ese chiste, y la percepción de que una recesión nos esperaba a la vuelta de la esquina, le costó a la Bolsa una caída cercana a 20%. ¿Se repite la historia?

G.G.: La Fed estaba subiendo las tasas de forma muy agresiva en 2018. No es el caso hoy. Y va a costar meterles en la cabeza a los inversores la idea de una recesión. Eso era posible antes de noviembre, y no sucedió. Ahora están desbocados porque de repente se les despejó el futuro. De tanto correr y mirar hacia adelante y a lo alto, podrán tener algún revolcón por pisarse los cordones sueltos si la política no se los ata. Eso sí.

Dejá tu comentario