12 de abril 2021 - 00:00

Wall Street sube, y la inflación y los impuestos

Janet Yellen

Janet Yellen

CNN

La Bolsa sube con bríos. Concluye otra semana más en Wall Street que el Dow Jones Industrial y el S&P500 estampan con récords. La novedad es que las tecnológicas retomaron el liderazgo. Treparon 3,7% en la semana y acumulan 8,9% el último mes como para que nadie las pase por alto. Se diría que la Bolsa está lanzada pero también la economía y el mercado de trabajo. A esta altura, con los cheques del plan Biden en el bolsillo, no se sabe qué corre más rápido. Y ya se anunció otro paquete, el de infraestructura, que es un plan miscelánea que trae de todo, hasta suba de impuestos. ¿Y alguien se quejó de que la Casa Blanca ponga manos a la obra de desmantelar la rebaja tributaria de Donald Trump? Quienes más verán escalar la factura, ya que muchos de ellos hoy no pagan nada, son las Apple, Amazon, Microsoft y Alphabet (Google) que, como se dijo, brillan de nuevo. Habrán hecho las cuentas –y llegado a la conclusión de que el crecimiento las resarcirá con creces– o pensarán que por enésima vez van a zafar con su lobby excelso, pero en ningún momento mostraron debilidad o inquietud. La secretaria del Tesoro, Janet Yellen, desgranó la estrategia para cobrarles –tiene pensado montar un ambicioso cerrojo internacional– y, sin embargo, no empañó la fiesta. No se puede discutir el paso de los toros. En todo caso, si se desconfía, hay que hacerse a un lado, que ahora vienen muy buenos balances.

Suben las acciones, suben los impuestos y también sube la inflación. Todavía no la que vigila la Fed, pero no tardará. Los precios mayoristas aumentaron 1% mensual en marzo. Se esperaba la mitad. La energía explica sólo una parte del salto. Sin ella ni alimentos, el avance fue no menos importante, 0,7%, cuando se vaticinaba 0,2%. La inflación mayorista, los últimos doce meses, pasó de 2,5% en febrero a 4,2%. La versión núcleo, de 2,5% a 3,1%. Es un informe robusto por donde se lo mire. Y es un testimonio punzante si se revisa la etapa de la demanda intermedia, si uno retrocede un escalón en el ciclo de producción. Los precios de los bienes ya procesados se elevaron 4% en el mes (12,5% interanual) y los que están todavía sin procesar, 9,3% (41,6% interanual). Son números filosos, sin parangón reciente, pero no hay que asustarse. Los precios del gas natural treparon 46,6% y responden por 80% de este último incremento. Eso no es inflación, sí un estrangulamiento puntual. La feroz tormenta invernal de Texas, por caso, complicó mucho el abastecimiento. Sin embargo, aun en una lectura descremada, las presiones de costos están al acecho, crecen sostenidamente desde diciembre (algo menos en el renglón de servicios) y van a acentuarse en una economía taloneada por el estímulo y los problemas de logística. En definitiva, la Fed prometió una inflación minorista más elevada, y ahora sólo resta el pasaje de un lado al otro del mostrador. Esta semana interesa ver si el trasvasamiento ya comenzó, y con qué intensidad.

Que la inflación golpee aunque sea a la puerta de servicio, ¿no le quitó el sueño a la Bolsa? En ningún momento. Cuando lo haga no será nada agradable. Pero tampoco perturbó a los bonos y pudo no darse por enterada. Subieron las acciones, los impuestos, la inflación pero no las tasas largas y ello contribuyó a mantener la escena en paz y retemplar los ánimos. Los bonos llevan dos semanas sin ofuscarse y no es casual que coincida con la resurrección de las tecnológicas. La volatilidad de bonos y acciones cayó visiblemente e invita a retomar posiciones. Aun así, otros segmentos de comportamiento furibundo reciente -como las compañías SPACS (a las que se les libra un cheque en blanco para que hagan adquisiciones sobre la marcha) o los célebres tókenes no fungibles (NFT)- siguen recluidos, quizás la única esquirla duradera del estallido del fondo Archegos. Mientras tanto, la prédica de la Fed en materia de inflación no descansa. El nuevo evangelio según Jay Powell es que la inflación subirá, la Fed se cruzará de brazos y el avance será moderado (la inflación no irá mucho más lejos que 2,5%) y temporario. Ese es el examen que pronto habrá que rendir. Powell nos repitió esta semana que espera (y desea) una seguidilla de adiciones de un millón de empleos por mes, que no hay que confundir aumento de precios con inflación, y que la Fed lleva 25 años de baja inflación. Su intención es evidente. Nos está preparando para celebrar las bodas de plata. Llueva o truene.

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