Al igual que otras tantas figuras de su edad en el mundo del espectáculo, la actriz española se quejó de que ya no le llegan propuestas de nuevas películas. Hasta su reaparición, el año pasado, con un papel menor en “La reina de España”, de Fernando Trueba, pasó más de una década sin filmar.
Ana Belén. El próximo 4 de febrero recibirá el Goya de Honor de la Academia del Cine Español.
Madrid - En septiembre, la Academia de Cine Español anunció que el Goya de Honor era para Ana Belén, a quien describió como "referente de muchas generaciones" que "sigue siendo rostro y voz imprescindible de nuestra cinematografía". Sin embargo, y replicando lo que muchas actrices famosas de su edad en el mundo, la homenajeada dijo ayer a la prensa en la sede de la Academia que le gustaría tener más trabajo: "no me llueven precisamente los guiones".
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"Sinceramente, me encantaría hacer más cine", dijo en conversación con los medios antes de que el 4 de febrero reciba su estatuilla en la gala de los Goya. "Me gusta la relación que se establece cuando llegas a un rodaje y encuentras a todo el mundo ocupado en ese proyecto, a pesar de los madrugones, las esperas, la poca continuidad frente al teatro, a pesar de los cortes. Me siento con energía y espero que me sigan ofreciendo trabajos en el cine".
Aunque su carrera en la gran pantalla comenzó cuando apenas tenía 13 años con "Zampo y yo", Ana Belén llevaba más de una década sin hacer cine hasta que, a finales del año pasado, regresó a las carteleras de la mano de Fernando Trueba con un pequeño papel en "La reina de España". En ese tiempo que transcurrió desde "Cosas que hacen que la vida valga la pena" (2004), Belén hizo teatro y editó varios discos, pero "no es que haya estado diciendo: 'yo esto no lo hago'". ¿Algún papel que le interese especialmente?, le preguntaron. "Un personaje que se lo pudiesen ofrecer a un hombre, es decir, con muchas aristas", dijo la actriz de 65 años. "Pero vamos, por lo menos que me ofrecieran algo". ¿Y volver a la dirección? "Hay cantidad de gente joven preparadísima", respondió. "Y con los problemas que tienen, ¿cómo yo, que no estoy tan preparada, voy a pretender frívolamente dirigir? No es que no lo haya pensado, pero no entra en este momento en mis planes", reconoció.
Su ópera prima y hasta ahora única película tras la cámara, "Cómo ser mujer y no morir en el intento" (1991) fue un éxito de taquilla y le valió la tercera de sus cinco nominaciones a los Goya, pero hasta ahora la estatuilla siempre se le había escurrido de las manos. "Cada una de las veces que me han nominado me ha parecido, '¡guau, esto es Hollywood!', pero en ningún momento pensé que fueran a mencionar mi nombre", dijo subrayando que ella trabaja "por una pasión y una necesidad de conocimiento".
La protagonista de "La pasión turca" y "Libertarias" hizo hincapié en que todo ese trabajo "ha valido mucho la pena, y sigue valiéndolo". Y reconoció que salvo "La corte del Faraón" (1985), rodada un año después de su exitoso disco "Géminis", sí fue "deliberada" la decisión de dejar separada su faceta como actriz de su carrera como cantante. Aunque matizó que si surge algún proyecto realmente bueno que combine ambas, "estaría encantada".
Sobre el discurso que pronunciará en la gala de los Goya no quiso revelar demasiado. Sobre todo, recordará a quienes la ayudaron "incluso antes de empezar en la profesión", especialmente a su "padrino" Miguel Narros, pero evitó aludir a reivindicaciones. "Meryl Streep fue valiente, elegante y rotunda en su discurso anti Trump en los Globos de Oro", dijo, celebrando que Hollywood alce su voz frente a otros momentos en los que fueron "un poco tibios", como la Guerra de Irak. Pero su escenario "era distinto", añadió. "Hollywood se encuentra frente a una incógnita que desgraciadamente va a ser lo que parece. Creo que en los Goya de todos estos años hemos pasado por situaciones muy parecidas, hay mucha gente que ha dicho lo que creía que tenía que decir", añadió, subrayando que no hay que "rasgarse las vestiduras" por ello, pues este tipo de intervenciones nunca va a gustar a todos. Sin embargo, no quiso revelar si en su discurso también aprovechará para realizar alguna reivindicación.
Haciendo balance de su trayectoria como actriz, la ganadora de la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes afirma que "si algo bueno ha ido pasando es que se han ido dando miradas muy diferentes". Hay "muy buenos guionistas y directores, gente muy preparada con un problema grande, que es el de financiación", pero consiguen sacar adelante sus proyectos. "Y la Academia está en un momento estupendo: me ha premiado a mí", bromeó. La edición 31 de los Premios Goya tendrá lugar el 4 de febrero.
Dejá tu comentario