Los dos policías, Wenjian Liu, de 32 años y recién casado, y Rafael Ramos, de 40 y con un hijo de 13, fueron asesinados a sangre fría en la noche del sábado con disparos en la cabeza cuando se encontraban en su patrulla, estacionada frente a un conjunto de viviendas sociales en Brooklyn.
El atacante, un hombre negro de 28 años, identificado como Ismaaiyl Brinsley, presunto miembro del grupo Black Guerilla Family y con antecedentes policiales, se suicidó después del crimen en un andén del subte.
De acuerdo con testigos, Brinsley se acercó a la patrulla y, sin mediar palabra, les disparó a ambos. "Ni siquiera tuvieron tiempo de reaccionar. Fueron simplemente asesinados", dijo el jefe de la Policía, William Bratton, en una conferencia de prensa.
El autor del ataque, que se quitó la vida de un tiro poco después en el andén de una estación de subte cercana, había disparado horas antes a su exnovia cerca de la ciudad de Baltimore, a más de 300 kilómetros de Nueva York.
Tres horas antes de actuar había publicado en la red social Instagram dos fotografías en las que podía verse, entre otras cosas, una pistola junto a mensajes dando a entender su intención de asesinar a dos policías a modo de venganza.
"Hoy pondré alas a los cerdos. Ellos matan a uno de los nuestros... Vamos a matar a dos de los suyos", señalaba uno de los mensajes, acompañado por las etiquetas #shootthepolice ("dispara a la Policía", en español) y #RIPEricGarner y #RIPMikeBrown, en referencia a dos recientes casos de violencia policial contra ciudadanos negros, Eric Garner en Nueva York y Michael Brown en Ferguson.
Cuando la Policía de Baltimore alertó a sus colegas de Nueva York ya era tarde. El fax llegó pocos minutos después que el joven mató a los dos policías.
Según informó The New York Times, el hombre podría haber tenido problemas mentales, ya que en una aparición ante un juez en 2011 reconoció haber estado en tratamiento.
"Fue un acto particularmente despreciable. Cuando un policía es asesinado se rompen las bases de nuestra sociedad", condenó el alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, quien enfrentó el enojo de los policías neoyorquinos. En su visita al hospital donde estaban los cuerpos de Ramos y de Liu, decenas de agentes le dieron la espalda, en un gesto de abierta confrontación (ver nota aparte). Ayer, no obstante, De Blasio y Bratton asistieron a una misa en la catedral de Saint-Patrick oficiada por el cardenal Tim Dolan, mientras se acercaba gente al lugar de la tragedia para colocar velas y flores.
El presidente estadounidense, en tanto, ofreció ayer su apoyo al Departamento de Policía de la ciudad. Obama, que se encuentra de vacaciones en Hawái, habló a Bratton para trasladarle sus condolencias y expresarle su "total apoyo" para "cualquier tipo de asistencia" que pueda necesitar, informó la Casa Blanca.
En la conversación reiteró su petición para que la población "rechace la violencia y las palabras dañinas" e hizo un llamamiento para que haya un "diálogo paciente".
La condena también provino de las familias Brown y Garner. "Esto es inaceptable. Tenemos que trabajar juntos para lograr la paz en nuestras comunidades", escribieron en un comunicado.
La Policía de Nueva York investiga nuevas amenazas y ordenó a todos sus agentes que cuando salgan a la calle uniformados lo hagan junto con un compañero. Según el diario New York Post, están buscando a un joven de 18 años, identificado como Devon Coley, por publicar en internet una imagen tomada de una película en la que se ve a un hombre disparando sobre un patrullero, acompañada de un mensaje intimidante.
| Agencias ANSA, AFP, EFE, DPA y Reuters |

