3 de enero 2019 - 00:03

Un gesto polémico, pero muy esperado por el agro

Río de Janeiro - Jair Bolsonaro aprobó ayer un decreto que hace responsable al Ministerio de Agricultura de la toma de decisiones sobre tierras que reclaman pueblos indígenas, lo que supone una victoria para el sector agrícola y un motivo de enojo para los ambientalistas.El decreto temporal, que expirará a menos que el Congreso lo ratifique dentro de 120 días, le quita poder a la agencia de asuntos indígenas FUNAI en lo referente a reclamos de terrenos.Según indicó, el Ministerio de Agricultura será responsable ahora de la “identificación, delimitación, demarcación y registro de tierras tradicionalmente ocupadas por pueblos indígenas”.La medida despertó el temor de ambientalistas y grupos de derechos humanos a que el nuevo presidente abra la vasta selva tropical del Amazonas y otras áreas ecológicamente sensibles de Brasil a una mayor explotación comercial.El decreto también pone bajo control del Ministerio de Agricultura al Servicio Forestal Brasileño, que promueve el uso sostenible de los bosques y actualmente está vinculado al Ministerio de Medio Ambiente. Asimismo, el decreto indica que el Ministerio de Agricultura se encargará de la gestión de los bosques públicos.Bolsonaro, que cuenta con un fuerte apoyo del poderoso sector de agrícola de Brasil, dijo durante su campaña que estaba considerando la decisión porque las tierras protegidas deberían abrirse a actividades comerciales.Los 900.000 indígenas de Brasil representan menos del 1% de la población, pero viven en tierras que se extienden por 106,7 millones de hectáreas o un 12,5% del territorio.“Menos de un millón de personas vive en estos lugares aislados de Brasil, donde son explotadas y manipuladas por ONG”, escribió Bolsonaro en su cuenta en Twitter, refiriéndose a grupos sin fines de lucro. “Juntos integremos a estos ciudadanos y valoremos a todos los brasileños”.Los críticos sostienen que sus planes de abrir reservas indígenas a la actividad comercial destruirán culturas e idiomas nativos al integrar a las tribus en la sociedad brasileña. Los ambientalistas dicen que los pueblos nativos son los últimos custodios de la Amazonia, la mayor selva mundial, que es vital para la estabilidad climática.Bartolomeu Braz, presidente de Aprosoja, una importante asociación de productores de granos, aplaudió la decisión de transferir la demarcación de tierras indígenas al Ministerio de Agricultura.“Las nuevas reglas serán interesantes para los agricultores y los indios, algunos de los cuales ya producen soja. Los indios también quieren ser productivos”, agregó.Agencia Reuters

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