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“Cambio piso en Buenos Aires por cabaña en la Polinesia”
La Polinesia, Bariloche, París, Venecia, Buenos Aires, algunos de los destinos elegidos por aquéllos que encontraron en el intercambio una modalidad de hacer turismo.
El novedoso sistema ofrece dos grandes ventajas: en lo económico, una notoria reducción de costos al no generarse gastos de alojamiento y alquiler, y en lo personal, la posibilidad de vivir experiencias diferentes en lugares que antes parecían inalcanzables.
«Mi casa, tu casa»
«Una foto de su casa vale más que mil palabras», reza el anuncio en el portal oficial on line de Intervac Argentina, empresa con representaciones en varios países y una de las pocas visitas obligadas para aquellos interesados en ingresar a esta modalidad de hacer turismo por el mundo. «La idea fundamental es que la gente pueda viajar sin pagar gastos de alojamiento y además generar un vínculo más personal entre el visitante y el destino que elige. Es como estar en casa, con las comodidades y beneficios que ello implica, pero a miles de kilómetros de distancia, en lugares que probablemente uno nunca podría visitar por sus propios medios». La frase es de Claudio Polito, representante de Intervac Argentina, organización que facilita el contacto a través de los socios de todo el mundo.
El intercambio se concreta por medio de redes internacionales (www. intervac.com; wwww.home-exchange.com; www.intercambio-casas. com, www.spainlink.net; www.gabinohome.com, entre otras), pagando, en algunos casos, una suscripción anual, que oscila entre los 70 y 120 euros, mientras que otras empresas ofrecen el servicio gratuito. En algunos intercambios, el trato puede incluir también el auto familiar, animales y servicio doméstico, aunque en la mayoría es sólo por la vivienda.
«Intervac y Homeexchange cobran la suscripción, pero aún así tienen el 90% de los socios (30 mil asociados entre ambos) distribuidos en más de 50 países. En la Argentina somos sólo 25, pero hay que tener en cuenta que empecé a fines de la década del 90 con 4. Es un proceso lento, pero de a poco la gente va a ir tomando conciencia que es una excelente forma de salir de vacaciones», asegura Polito.
El interesado envía una ficha de inscripción standard al organizador del país de origen (en algunos casos incluyendo la cuota de inscripción) con una o más fotos de la casa que se ofrece. Los anuncios contienen una descripción clara de cada casa, su familia, y a dónde y cuándo desean viajar. También se indican preferencias personales, ejemplo: si no se admiten fumadores o animales domésticos, etcétera.
Una vez que los anuncios están disponibles on line, los suscriptores se contactan unos a otros directamente para empezar el proceso que los llevará al éxito. «Se precisa iniciativa y trabajo para conseguir un intercambio, pero no es una tarea complicada, sobre todo si se tiene en cuenta que los resultados son óptimos», dice Polito. De acuerdo con un relevamiento realizado por Ámbito del Placer, según los testimonios y experiencias de los socios, nunca un intercambio arrojó resultados negativos.
Karina es norteamericana. Lleva seis intercambios en su mochila por Australia, Canadá, París y dentro de los Estados Unidos. Considera que «es tan grande el vínculo y el compromiso que se genera con la otra persona que no hay posibilidades de que algo salga mal. Uno antes de concretar el intercambio se asegura de todo. Investiga, pregunta, interactúa mucho, y llega a crear un vínculo muy agradable con la persona o la familia con la que hará el intercambio».
Cualquier alternativa
Normalmente una familia enviará y recibirá varias ofertas, pero esto varía dependiendo de dónde viva, de su casa, de cuándo desea viajar, etc. Algunos tienen cláro el lugar, en cambio otros están abiertos a cualquier alternativa.
La Argentina incursionó en este ámbito con una prueba piloto, dentro del país. «Pero, con el correr de los años la gente se fue animando hasta llegar a concretar intercambios interesantes: Mendoza-Praga; Mar del Plata-España; Neuquén-Costa Azul y Francia; Bariloche-Vancouver. Hubo personas que viajaron a lugares como Polinesia, Playa del Carmen, Pekín, hay de todo», sintetiza Polito, quien viaja bajo esta modalidad desde hace 10 años, ofreciendo su departamento de tres ambientes en Olivos a cambio de una propuesta interesante en algún rincón del planeta.
Polito concluye: «Hubieron casos interesantes, como una pareja de canadienses, con más de 40 intercambios vinieron en 2005, y un año más tarde compraron un departamento en Buenos Aires. Desde entonces vienen todos los veranos. Aman la Ciudad y son apasionados por el tango. Otro caso similar es el de una pareja de Denver, con la cual nos hicimos muy amigos. Compró una casa en la Capital y hoy uno de sus hijos es mi ahijado».
Como en el cine
Iris (Kate Winslet) está enamorada de un hombre que está a punto de casarse con otra mujer. En otro lado del mundo, Amanda (Cameron Diaz) descubre que el hombre con el que ha estado viviendo le ha sido infiel. En síntesis, dos mujeres que nunca se conocieron y viven a miles de kilómetros de distancia, se encuentran en la misma situación. Se conocen a través de internet en un sitio de intercambio de casas y deciden intercambiar sus viviendas para tomar vacaciones. Iris se muda a la casa de Amanda en Los Ángeles, en la soleada California, mientras que Amanda llega a la campiña inglesa cubierta de nieve. Es la sinopsis del film «El descanso», dirigida y guiada por Nancy Meyers.


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