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Comentarios políticos del fin de semana
Julio Cobos
Un situación de debilidad en la que Julio Cobos y Eduardo Fellner, como titulares de las cámaras alta y baja, se convierten en los principales blancos de ataque para los Kirchner, asegura el periodista. La columna detalla que, además de la fuerte avanzada contra el vicepresidente luego de que el Senado aprobó el régimen de coparticipación del impuesto al cheque -que el oficialismo cuestionó y no acepta-, «un par de diputados ultrakirchneristas» analiza recortarle injerencia al presidente de la Cámara baja.
El periodista también enfatiza la fragilidad del oficialismo en el Congreso, que la semana pasada no logró mantener su estrategia de no dar quórum, así como remarca los límites de un supuesto pacto que imagina entre Carlos Menem y el kirchnerismo.
En este sentido, toma como el símbolo de debilidad de la semana, la presencia de la senadora oficialista por Formosa Adriana Bortolozzi, quien con su presencia en la sesión del miércoles pasado logró que la oposición tuviera quórum para sesionar. Sobre ella, el columnista afirma que «una kirchnerista sin careta, la senadora formoseña, derrumbó en un instante con su presencia en el recinto la esforzada estrategia oficialista».
Para el periodista, éste es un fuerte signo de un bloque oficialista que se desgrana día a día. También asegura que el jujeño Guillermo Jenefes pasará al bando opositor como ya lo hizo el misionero Luis Viana, así como sugiere que el neuquino Horacio Lores probablemente se mueva en la misma dirección de distanciamiento de los Kirchner.
Frente a este panorama, el columnista asegura, como ya hizo en tantas otras columnas, que la solución del matrimonio presidencial estará en la caja, con la que puede manejar a las provincias, y en redoblar la violencia de los ataques a quienes se opongan a sus planes.
- MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. El columnista dice que el acoso a Julio Cobos por parte del kirchnerismo no tiene precedentes desde 1983 y que la prensa también pasa por el proceso de hostigamiento más grave que le haya tocado durante la nueva democracia argentina, y que los jueces ya no saben qué hacer. En esa vía considera a Aníbal Fernández inimputable por sus palabras, porque no puede hacerse responsable por lo que brota de sus labios, pero agrava la cuestión por el cargo del funcionario. Alarga su cuestionamiento al jefe de Gabinete, al que acusa de ser un abusador serial del Congreso.
Aníbal Fernández, Agustín Rossi, Miguel Pichetto, Hugo Moyano y la propia Cristina Kirchner. No quedó ni uno de los habituales voceros del kirchnerismo que no saliera a lesionar la persona del vicepresidente, considera el cronista. Dramatiza al sostener que el momento es peor al que siguió a la renuncia de Carlos Chacho Álvarez a la vicepresidencia.
Recién entonces analiza la situación específica en la que se inclina porque la Constitución protege a los ciudadanos de nuevos impuestos. Una estrategia política se esconde detrás del escándalo construido por el kirchnerismo. Consiste en crear las condiciones para que el seguro veto de Cristina de Kirchner a esa ley sea interpretado como una impugnación a su legalidad y no como una resistencia a darles más plata a las provincias (que es lo que realmente es).
El Gobierno pagó el precio de acordar con Carlos Menem, arreglo que sostiene consiste en que nadie impugnará nunca su condición de miembro de la Comisión de Asuntos Constitucionales.
Toda la Justicia, incluidos sus estamentos intermedios, se considera en el centro de una dura ofensiva oficial, que incluye amenazas y desaires a los jueces y a la Corte Suprema.
Anuncia finalmente que Carlos Kunkel sigue edificando una Justicia hecha a medida: una asesora suya en el Consejo de la Magistratura, Ingrid Jorgensen, podría ser designada en los próximos días camarista en el fuero Contencioso Administrativo y que otro de los candidatos de Kunkel para ese crucial fuero es Alberto Lugones, impugnado por falta de idoneidad ante el Consejo de la Magistratura.


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