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Diálogos de Wall Street
Según la Casa Blanca, antes del viernes, el presidente Trump nos dirá quién comandará la Fed a partir de 2018. Hablamos con Gordon Gekko al respecto.

P.: En todo caso, el presidente es el Comandante de las Fuerzas Armadas. No lo es de la Reserva Federal (aunque le corresponda designar a sus miembros, sujeto a confirmación del Senado).
G.G.: Correcto. Uno espera que quien preside la Fed se comporte luego con absoluta libertad de criterio.
P.: Al contrario de un militar, no sólo no debe obediencia, se le exige que sea independiente. Debe serlo, y parecerlo. Y un desfile presentado como si fuera un concurso de bellezas pugnando por obtener el favor de un único jurado, el Ejecutivo, no ayuda para nada.
G.G.: Vale recordar que hay más vacantes en la Junta de Gobernadores. Ya se fue Stanley Fischer, el número dos de la institución, "por razones personales". Y se arrastran un par de plazas que están hace tiempo sin ocupar. Una tercera fue cubierta recién por Randal Quarles, la primera designación efectiva que hizo Trump.
P.: Me quiere decir que se viene una Fed remozada, a la medida de Donald Trump.
G.G.: Tal cual. Y si él quiere puede instalarla antes de marzo.
P.: La Junta de Gobernadores tiene siete miembros, si Trump no le renueva el mandato a Yellen, las designaciones del presidente responderían por cinco plazas, incluyendo a los número uno y dos de la institución. ¿O me equivoco?
G.G.: Es así. Y si las versiones off the récord, que la prensa recoge sin fisuras (y los mercados de apuesta también) están en lo cierto, si Trump se inclina por elegir a Jay Powell, actual gobernador, como cabeza de la Fed, habría otro miembro más aterrizando allí gracias al dedo presidencial.
P.: Aclaremos que Trump no puede nombrar a cualquiera que le caiga en gracia.
G.G.: No pasaría el filtro del Senado. De hecho, cuando Kevin Warsh sonó como principal candidato a chairman, su falta de peso específico lo marginó.
P.: La normalización de la política monetaria avanza con sumo cuidado. La reducción de la hoja de balance también. Lo que nadie previó es que la Fed en sí pudiese cambiar de un sablazo. ¿No es un riesgo enorme?
G.G.: En principio, los mercados podrían espantarse. Esto es lo que la Casa Blanca habrá querido sondear al difundir el "casting".
P.: Y no es así. Se habló de Cohn, de Warsh, de Powell y no hubo reacción adversa. Quizás mencionar a John Taylor provocó escozor y suba de tasas largas pero ciertamente no porque desconozca el métier. Es que la regla de Taylor, aplicada de forma mecánica, triplicaría el nivel actual de la tasa de fed funds.
G.G.: El presidente tomará su decisión en función de la regla de Trump, y no la de ningún otro. Y no va a impulsar a nadie para que lo primero que haga sea acelerar el pulso de la suba de tasas. Si Taylor tiene chances y creo que las tiene de ser el número dos será porque se mostró flexible. Mire, Trump podría dejarla a Yellen en su puesto después de haberle hecho pasar la amansadora (de paso confirmaría que no hay que creerle a la prensa porque transmite noticias falsas). No veo que tenga objeciones con la política monetaria de Yellen. Pero ella no comulga con la desregulación financiera que impulsa Trump. Y lo ratificó en Jackson Hole en un discurso que sonó a despedida.

