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DNI: abren primer juicio en Múnich
Intrigas internacionales, el drama inconcluso de la principal corporación de la primera economía europea, fiscales y abogados encumbrados, todos elementos que animan una trama de tintes cinematográficos.
Habitué de la quinta de Olivos durante el Gobierno de Menem y -según el exmandatario - talentoso golfista, Sharef llegó a la cima de Siemens cuando quedó a cargo de los negocios de la firma en la región. Cuando la trama de los sobornos adquirió escala global (según la Justicia estadounidense, se habrían pagado en varios países, lo cual elevaba las acciones de la multinacional en Wall Street), el ejecutivo fue investigado en Nueva York, renunció y aceptó una salida decorosa con el pago de una multa sideral. Pero ahora también será juzgado en Alemania, según definió el Tribunal Regional de Múnich.
Se trata del máximo tribunal de Bavaria y suele alimentar a la prensa de distintas latitudes con las investigaciones a los grupos neonazis que operan en Europa. Shareff, quien llegó a compartir una tertulia con Cristina Kirchner en 2007 en Alemania, será defendido por Heiko Lesch, una estrella del derecho penal germano y experto en delitos de "cuello blanco", que además fue funcionario en su país entre 1990 y 1992. El tribunal ha dispuesto 18 sesiones.
La clave del juicio es Truppel. El mismo hombre que investiga Lijo para conocer la responsabilidad de los funcionarios argentinos en la trama de las presuntas coimas. Truppel fue auditor en Siemens Argentina y es por eso que el tribunal muniqués precisa de su declaración. La complicación aparece desde que este exdirectivo es requerido por el fiscal de Nueva York Preet Baharara para responder sobre una emisión de bonos en Estados Unidos supuestamente irregular. Lijo autorizó la extradición, pero el exejecutivo ya apeló ante la Corte Suprema. Alega la tesis del juez natural (que es Lijo), que implica que no puede ser investigado con posterioridad en otro país. Sobre Truppel pesa una circular roja de Interpol con lo cual sólo un salvoconducto diplomático rubricado por la Cancillería podría llevarlo a Múnich para dar un testimonio que será decisivo.


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