9 de noviembre 2023 - 00:00

El nuevo film de Víctor Erice sevio en el Festival de Mar del Plata

"Cerrar los ojos", del venerado director español de "El espíritu de la colmena", "El sol de membrillo" y "El sur", donde reaparece Ana Torrent

cerrar los ojos. Ana Torrent, 50 años después de su debut en “El espíritu de la colmena”, vuelve a protagonizar el nuevo film de Erice.
cerrar los ojos. Ana Torrent, 50 años después de su debut en “El espíritu de la colmena”, vuelve a protagonizar el nuevo film de Erice.

Mar del Plata - Tiempo de orientales en el festival marplatense. Ya el primer día, en “El hombre de la esquina rosada”, sobre cuento de Borges, había un jovencito con ganas de sacar el cuchillo, al que llamaban el Oriental, interpretado casualmente por el uruguayo Walter Vidarte. Después se vio la hispano-argentina “Cerrar los ojos”, de Víctor Erice, donde un detective recibe el encargo de viajar hasta Shanghái para recuperar a la hija de un rico judío sefaradí. Pero además están las coreanas “Devils” (Kim Jae-hoon, policial de terror), “In our day” (Hong Sang-soo, minimalista), “Night Walk” (Sohn Koo-yong, minimalista extrema, ideal para la siesta) y “Mimang” (Kim Tae-yang), el documental chino “Youth” (Wang Bing, 212 minutos en una textilería), y, ya que estamos, la norteamericana “Shortcomings” (Randall Park, pequeña comedia de coreanos).

En Competencia Oficial, “Mimang” no se lució. Es una de esas películas donde los personajes, en este caso una pareja que apenas se toca, charlan nimiedades mientras recorren lugares poco vistosos. Hablan, por ejemplo, de la estatua del almirante Yi Sun-yin, en Seúl. ¿Tiene la vaina de su espada (y la espada en la vaina) del lado izquierdo porque era zurdo? A la cuarta vez que repiten lo mismo uno ya está bostezando. Mayor mérito tiene “Seagrass”, de Meredith Hama-Brown, Canadá, que refiere los conflictos conyugales, maternales y sociales de una hija de japoneses, y cómo eso se refleja en sus pequeñas hijas. Los intérpretes se lucen, especialmente las niñas, muy expresivas, igual que la directora, una joven simpática que vino desde la otra punta del continente. Demuestra estilo personal, sentido de observación y muy buena mano para conducir al elenco y tener al público en alerta desde el primer momento, por miedo a cualquier accidente de las criaturas.

También muy atendible, la coproducción de Argentina con Singapur “Partió de mí un barco llevándome”, de la hija de coreanos Cecilia Chang. El título surge de unos versos de Alejandra Pizarnik (“explicar con palabras este mundo/ que partió de mí un barco llevándome”) y se aplica a la historia de las “mujeres de consuelo”, vulgo esclavas sexuales del ejército imperial japonés, que las arrancaba de sus hogares, y también a la historia de las inmigrantes, que al ser extraídas de su tierra (como dice la directora) se atan más a la cultura de origen, frente a sus hijas que ya se sienten argentinas. Esto y otras cosas se ven a través de una jovencita con la cual vamos incluso hasta la tierra de sus mayores.

Ahora volvemos a Víctor Erice, y a Borges, porque todo comienza en una finca llamada Triste Le-Roy, el rey triste, como la quinta del cuento “La muerte y la brújula”, y también hay un busto del Jano bifronte, que los borgeanos han de señalar. De ahí partirá el detective, a buscar en Shanghái a la hija que el hombre rico tuvo con una mujer china. Después vemos que esa era una escena de una película inconclusa, que el protagonista ha desaparecido, que años después su amigo y director podrá encontrarlo, pero desmemoriado. No sabe ni quién es. La hija, que lo perdió cuando niña, se sienta a su lado. Quizás haya un modo de hacerle recordar. Los últimos 30 minutos son de una emoción creciente, única, y compensan con creces otros 30 minutos, prescindibles, que hay en el medio. Vale la pena tolerarlos, para llegar a ese final, que el público recibe a puro aplauso y moco tendido. Esta película en España ya va por la sexta semana de exhibición en salas.

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