Al presidente electo de EE.UU., Donald Trump, en el ojo de la tormenta por su llamado a la primer ministra de Taiwán, que fue interpretado como un desaire a China, todavía le queda tiempo para divertirse. El sábado por la noche fue a una fiesta de disfraces de héroes y villanos en Nueva York. Al ser preguntado de qué iba disfrazado Trump, que vestía un traje negro, se señaló a sí mismo y dijo "de mí". Su asesora y directora de campaña, Kellyanne Conway, fue vestida de "Superwoman".
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario