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La crisis en Venezuela se cobra otra víctima: la educación universitaria
Empleados y alumnos no tienen medios económicos para asistir. Los profesores mejor pagos ganan 10 dólares por mes, cifra que sólo alcanza para comprar cinco kilos de carne.
El "dólar negro" es referente de muchos productos importados ante la escasez de divisas que monopoliza el Estado.
Danilo Fuenmayor, quien recién terminó sus estudios de Economía en LUZ, se dice aliviado de que al final solo tenía que ir tres días. Debía caminar tres kilómetros porque no tenía efectivo para el colectivo. "De mi facultad se fueron 15 profesores, a mi tutora (de tesis) se le dañó el auto y no puede arreglarlo. El transporte no funciona", expresó.
Los venezolanos lidian con escasez de efectivo porque la impresión de billetes quedó rezagada frente a la hiperinflación, que según el FMI escalará a 13.000% este año.
En junio entrarán en circulación nuevas denominaciones con tres ceros menos, que reemplazarán las emitidas a fines de 2016.
Para acompañar a su madre a comprar comida -en filas que duran horas- Daniela García, estudiante de ingeniería en Caracas, falta a clases varias veces.
Los profesores también deben hacer milagros para abastecerse, a costa de dejar sus autos varados.
"A un profesor le resulta una odisea trasladarse porque no puede reparar su automóvil o gasta el sueldo en comida", comentó Amalio Belmonte, secretario general de la Universidad Central de Venezuela (UCV). La UCV -principal del país con casi tres siglos y 43.000 alumnos- también evalúa reducir la jornada a tres días, indicó.
Su mayor problema es de presupuesto, pues solo recibió 33% de lo solicitado este año.
"La mayor parte es para sueldos. El dinero para investigaciones solo alcanza para comprar cinco cauchos (neumáticos)", sostuvo el directivo. Contó, además, que firmó semanalmente hasta 3.000 certificados de notas para "egresados que se van" del país, frente a 100 de años recientes.
El presidente Nicolás Maduro destaca entre sus logros el aumento de la matrícula gratuita con la creación de unas 40 universidades.
La inseguridad también acecha a la UCV: a media tarde ya no quedan trabajadores por temor a ser asaltados.
"Los muchachos se van corriendo antes de que anochezca: no hay luces y los pueden robar", contó la profesora Gabriela Rojas.
En estados como Táchira (oeste) la escasez de gasolina se suma al rosario de problemas, apunta Renny Cárdenas, coordinador de la Escuela de Medicina en la Universidad de Los Andes. En ese y otros cinco estados el gobierno además raciona la energía desde marzo por un descenso en los embalses. Sin luz, no hay clase.
A la espera de su graduación, Fuenmayor quiere emigrar. "Me robaron varias veces en la universidad, gano sueldo mínimo y eso apenas alcanza para un kilo de queso", se lamentó.
Mientras, la profesora Rojas, quien ha tenido que enseñar en un patio porque no hay quien abra el aula, seguirá impartiendo sus dos clases semanales, con cuyo pago se podrá comprar un café.
| Agencia AFP |


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