La urna con sus cenizas fue depositada por su hermano Raúl en una roca extraída de Sierra Maestra.
ÚLTIMO SALUDO. El presidente cubano, Raúl Castro, realizó la venia ante la tumba del jefe de la Revolución. Los restos de Fidel están en el mismo cementerio que los del líder independentista José Martí.
Santiago de Cuba - Las cenizas del líder cubano Fidel Castro fueron inhumadas ayer en la ciudad de Santiago de Cuba, desde donde lanzó la Revolución que lo convirtió en un personaje icónico del siglo XX, el acto final de una caravana cargada de emociones a través del país que gobernó por casi medio siglo.
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Después de nueve días de duelo, las cenizas de Castro, que murió el 25 de noviembre a los 90 años de edad, descansan en el cementerio de Santa Ifigenia cerca de los restos del héroe independentista José Martí y de otros próceres y mártires.
La ceremonia de inhumación fue privada y familiar, sólo con la presencia de algunos invitados especiales como los mandatarios de Venezuela, Nicolás Maduro; de Bolivia, Evo Morales; y de Nicaragua, Daniel Ortega. Sus cenizas fueron depositadas por su hermano menor, el presidente Raúl Castro, dentro de una gigantesca roca redonda, sacada de Sierra de Maestra, y selladas con una placa de mármol negro y verde oscuro donde se lee "FIDEL".
Poco después, el mandatario cubano rindió homenaje con un saludo militar flanqueado por una guardia de honor, según fotos difundidas por la prensa estatal.
Cientos de cubanos se reunieron en la plaza principal de Santiago para despedirse del líder comunista. "No tengo palabras para describir a Fidel. Es un hombre inmortal, con principios y valores. Todo lo que soy y lo que tengo se lo debo a él", dijo Fátima Morales, una empleada estatal de 48 años, con la voz entrecortada una vez que el cortejo salió de la plaza hacia el cementerio.
En La Habana, sobre el mar Caribe, resonó una salva de 21 cañonazos en honor al fallecido dictador cuando el sol apenas había asomado.
La ceremonia en el cementerio se llevó a cabo bajo un sol abrasador y un cielo de un azul intenso en el cementerio, protegido en parte por la sombra de las palmeras y enmarcado por la Sierra Maestra, desde donde los rebeldes de Castro emergieron para derrocar a Fulgencio Batista en 1959. Una gran bandera cubana pendía a media asta.
Las cenizas del líder de la Revolución cubana recorrieron el país durante cuatro días.
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