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Más de 60.000 fans ovacionaron a U2
La «Garra», espectacular diseño de escenario. Debajo, Bono al arrancar el recital.
Alrededor de 60.000 personas, según las primeras estimaciones, ovacionaron a la banda irlandesa en su primer show en La Plata (el lleno compacto de las ubicaciones sentadas, que albergan 40.000 espectadores, se alcanzó poco después de las 19, hora en la que continuaba llenándose el campo de juego, donde entran hasta otros 20.000).
«El marco es realmente espectacular», dijo a este diario el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, quien junto a su mujer, Karina Rabolini (a quien también se la veía anoche en el programa de Roberto Pettinato, que iba grabado), y la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, bajó a los camarines para cambiar un breve saludo con Bono. Durante el encuentro, Scioli le agradeció al líder de la banda haberse «jugado por la provincia de Buenos Aires» al haber realizado tres recitales en el flamante estadio platense. «Recibí con gran satisfacción los elogios que Bono le hizo al estadio y mucho más por las buenas perspectivas que ve para el futuro».
En verdad, el líder de U2 no sólo elogió al estadio, sino también al propio gobernador, a quien definió como «un hombre muy profundo y de un gran carácter. Me habían hablado de usted», siguió «y lo sabía como gran trabajador y como alguien que había hecho mucho por el deporte».
Luego, en el mismo palco vip que poco tiempo atrás el gobernador había compartido con la presidente Cristina de Kirchner durante la inauguración oficial del estadio, Scioli se sentó junto al jefe de Gabinete, Alberto Pérez, el secretario general de la Gobernación, Javier Mirona; el intendente de Bahía Blanca, Cristian Breitenstein; el ministro de Seguridad, Ricardo Casal (quien tuvo a su cargo la tarea de que no hubiera «trapitos» en las inmediaciones del estadio); el ministro de la Producción, Martín Ferré; y su amigo personal Daniel Garbarino.
El operativo de ingreso por los diferentes accesos fue rápido y ordenado, pese al caos de tránsito en la Autopista Buenos Aires-La Plata, que afectó algunos de sus tramos durante el día de ayer, a lo que se sumó la llegada de fans provenientes de países limítrofes. Las puertas se abrieron pasadas las 16, y los primeros en entrar fueron los fans que el fin de semana llegaron con carpas y bolsas de dormir, para poder estar lo más cerca posible de las entradas.
Siempre ordenadamente, hubo colas de más de cinco cuadras en los accesos a platea y al césped. El personal de seguridad y la Policía platense fueron asesorados por personal de la empresa que trajo a U2, y se diseñó un operativo de seguridad alrededor del predio.
Había banderas y remeras identificatorias de la proveniencia de los distintos fans, como Mar del Plata, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Neuquén y países limítrofes. Una bandera argentina decía: «I will follow U2 until the end of the world» («Te sigo hasta el fin del mundo U2»), y en el estadio el único cartel que escapaba a las consignas musicales pertenecía a Abuelas de Plaza de Mayo y decía: «No te quedes con las dudas sobre tu identidad». Un dato llamativo era que el público reunía personas de todas las edades, incluyendo numerosos grupos familiares; antes que un recital de rock nocturno, se asemejaba más a una gran fiesta pública de domingo por la tarde.
La banda británica Muse fue la telonera, aunque (y mucho más que lo que suele ocurrirles a los teloneros) pocos le prestaron demasiada atención mientras el público continuaba acomodándose.
El aspecto de la «Garra», el dispositivo escénico con apariencia de gigantesca araña metálica montado por los técnicos de la gira «360 tour» de U2, era realmente espectacular; sin embargo, esa «Garra» gigantesca suspendida, sumada a lo techado del estadio, no era un marco especialmente apto para fóbicos.
El aspecto era el de una nave-arácnido con una pantalla circular de alta definición, agarrada con sus patas sobre el césped, como si se tratara de un nuevo diseño de «La guerra de los mundos». Durante el arranque de Muse, desde determinadas localidades, se percibía una extraña reverberancia; si bien el sonido era muy nítido, esa curiosa sensación inicial parecía deberse al efecto de excesiva cámara acústica, efecto que se corrigió rápidamente.
Recibidos por una ovación espectacular, a las 21.35 en punto arrancó el concierto de U2 con la interpretación de «Future Needs a Big Kiss», a la que siguieron «Achtung Baby» y «Elevation». A las 22 fue la presentación futbolera que enloqueció a los fans. La perfección de la pantalla de alta definición hacía que los espectadores, aun los más cercanos a la «Garra», no pudieran dejar de observar el recital a través de ella. El orden de los temas continuó con «A Beautiful Day» y «Miss Sarajevo». A esas alturas, esperando el intervalo, Scioli se proponía bajar del palco y caminar entre el público. El entusiasmo de la noche se lo permitía.


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