5 de julio 2013 - 00:00

Nuevos jueces con destino a Casación

Gustavo Hornos
Gustavo Hornos
El Gobierno ya ajusta planes para completar vacantes en la Casación Penal con los jueces cuyos pliegos se debaten actualmente en el Senado. Si bien estos candidatos tienen como destino inicial la nueva instancia de casación del fuero penal ordinario, a partir de la reforma judicial éstos podrían subrogar las vacantes existentes en el primer piso de los tribunales de Comodoro Py. Un asunto álgido, especialmente desde que el oficialismo denunció penalmente a la mitad de los camaristas por prorrogar sin límites la subrogancia del titular del gremio de jueces, Luis María Cabral.

El listado de pliegos girados al Congreso es heterodoxo. Aparecen allí María Laura Garrigos de Rébori (presidenta de la Cámara del Crimen y jefa de la corriente Justicia Legítima), el camarista de La Plata Carlos Maihques, el exintegrante de la Casación Penal federal Luis García (por el sector más conservador) y el extitular de la Oficina Anticorrupción Daniel Morín.

El oficialismo aspira a aprobar los pliego en el mes de agosto. Una vez realizado el trámite, el destino más inminente será la Casación Penal federal, donde, además de existir tres vacantes, atienden allí jueces veteranos con la jubilación en el horizonte. Un vehículo que posibilita la nueva ley que ubica en la jerarquía de subrogancias a estos jueces en segundo lugar, luego de los propios integrantes de la Cámara.

Es algo más que una jugada política: la nueva Cámara, que los designados deberían ocupar, ni siquiera tiene el edificio habilitado. No está contratado el personal básico y, para colmo, la habilitación final depende de una firma de la Corte Suprema. Tarea que, dado el clima actual, no parece sencilla.

La denuncia del diputado cristinista Carlos Kunkel por la subrogancia de Cabral (enfrentado al kirchnerismo desde la Asociación de Magistrados) que firmaron siete jueces expresó el clima que vive el Gobierno con la Casación Penal. Instancia decisiva para supervisar a los tribunales orales federales, el kirchnerismo nombró allí cuatro camaristas. Tres de ellos -Mariano Borinsky, Ana María Figueroa y Juan Carlos Gemignani- respaldaron la continuidad de Cabral y sólo Alejandro Slokar se mostró en contra.

Durante el último acuerdo, la Cámara respaldó a Cabral y a los jueces denunciados. El tema no volverá a revisarse, al menos en el corto plazo.

En los primeros años de gestión, el kirchnerismo se enfrentaba a esta Cámara, ya que, según sostenía Néstor Kirchner en público, demoraba la resolución de juicios de lesa humanidad. "¿Qué pasa en la Cámara de Casación, donde están parados por años juicios que deberían estar en marcha?", solía arremeter el exmandatario.

Los nuevos nombres tampoco lograron cambiar la relación adversa. El actual titular de dicha instancia, Gustavo Hornos, desempeñó un rol clave en favor de la Corte Suprema, cuando el tribunal discutió con el oficialismo por la reforma judicial.

La presentación de Kunkel recayó en el juzgado de María Servini de Cubría, quien delegó la instrucción en el fiscal Eduardo Taiano. En el primer piso son pocos los que creen que la causa tenga destino. Son los mismo que ya le han hecho llegar al fiscal papers sobre el reglamento de subrogancias de la Cámara y que le aseguran que la subrogancia de Cabral se aprobó sin fundamentos jurídicos.

Si bien Cabral siempre fue confirmado por sus pares (incluso la Corte falló en su favor cuando trató el tema), la disputa se ha vuelto más pareja. En un principio, sólo Slokar hablaba de designación irregular, pero en los últimas semanas los camaristas Ángela Ledesma y Pedro David se plegaron a su tesis.

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