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Rarezas y curiosidades en el mundo de la gastronomía

En Oriente no se quedan atrás: «en un baño, sentado sobre inodoros», opina un osado, en Taipei; mientras que en Tailandia, una pareja opta por el único recinto promotor del sexo seguro y el uso de preservativos. En Guatemala, en cambio, los padres de tres niños pequeños optan por un acuario rodeado de peceras. Pero en Estados Unidos, aquellos que no hicieron reserva previa están en problemas, porque en Nueva York ya no hay lugar en un restorán atendido por ninjas, ni en otro que propone comer sobre camas de dos plazas. Lo mismo sucede en Florida, para quienes eligen probar serpiente o sapo, entre otras excentricidades de la carta.
Pero de tan raras algunas propuestas rozan el ridículo, como sucede en Nanjing, donde es posible romper y tirar los platos y vasos; en Edmonds, sede de un restorán sólo para perros, o en Los Angeles, donde es posible comer sushi servido sobre los cuerpos desnudos de bellas mujeres.
Mercado criollo
La Argentina también tiene lo propio, con opciones que van desde un restorán móvil y chefs que cocinan en sus casas para grupos reducidos, un lugar donde el precio lo pone el cliente, el vagón de un tren, residencias históricas a puertas cerradas, comida exótica en Palermo, hasta compartir mesa con extraños, y cocina astrológica, en un bar y centro de investigación único en Latinoamérica.
«Para algunos estamos en Palermo Queens, otros dicen que es Villa Crespo», cuenta Alejandro Langer, chef de profesión y dueño -junto a su mujer, Rosana- de un PH transformado en restorán «de ocasión» llamado La Cocina Discreta (www.lacocinadis- creta.com), donde sólo se puede acceder con reserva previa por internet. «No damos la dirección hasta que no confirmamos la reserva, es parte del misterio, y a la gente le encanta», afirma el hombre de 31 años.
No sólo la dirección es un enigma. Quien logra llegar hasta la puerta (la del medio de tres iguales) jamás imagina lo que encontrará adentro, tras caminar a media luz por un largo pasillo que parece transportar al cliente a la nada misma. Pero a juzgar por el resultado uno se convence de que fue una gran idea correr los muebles del living y la habitación matrimonial tres veces por semana para convertirlo en restó. «Somos un espacio de fusión: arte, música y alta gastronomía, con capacidad para 18 personas. La idea es mantener una experiencia exclusiva y privada», se explaya Langer, quien reconoce que la idea fue pensada «para el turismo primero, pero enseguida tuvo una inmejorable aceptación del argentino, sobre todo parejas, de entre 25 y 45 años». Alejandro y Rosana cuentan que la propuesta tomó forma durante un largo viaje al exterior, por varios países europeos, además de Jordania, Egipto, Israel y la India. «Algunas familias se dedicaban a recibir turistas en sus casas y nos encantó la idea», relatan.
Otros reductos que manejan el idéntico concepto son Tipo Casa (Almagro), Casa Félix (Villa Urquiza), Kensho (Boedo), Mis Raíces (Belgrano), Almacén La Siesta (Villa Ortúzar) y Estela (San Isidro).
Conversaciones con extraños
Entre las curiosidades porteñas, sentarse a la mesa con desconocidos es una tendencia que se consolida. Se trata de una modalidad habitual en las grandes ciudades de Europa, como París y Roma, pero recién incorporada a la oferta gastronómica de Buenos Aires. Casa Salt Shaker (www.casasaltshaker.com), en Recoleta, abre las puertas los viernes y sábados. «A la gente le gusta la idea de compartir mesa y conocer nuevos amigos», opina su dueño, Dan Perlman, quien reconoce que a veces «no todo sale como está planeado, ya que hubo casos en que no entendieron la propuesta y nos dijeron que no era la onda de ellos. Pero por suerte fueron pocos».
No tiene precio
Imaginemos ahora un restorán en la City porteña. Cena para cuatro personas: entrada, plato principal, postre, vino para dos y una gaseosa. Al momento de pagar la cuenta, el mozo dice: «Pague lo que usted considere que vale el servicio». Esto, que parece un imposible y hasta suena descabellado, sucede en el restorán parrilla Pampa Picante (www.pampapicante. com.ar), en el barrio de Palermo. Sólo la bebida ($ 6) y el servicio de mesa ($ 6), tienen un precio preestablecido. Toda una novedad. Su dueña, Claudia Iluane, asegura que «al principio la reacción de la gente era increíbles, algunos no lo podían creer, pensaban que es una broma, a otros no les agradaba la modalidad y se iban. Ahora todos nos conocen».
Cocina astrológica
En Medrano 950, Astrobar (www. astrobar.com.ar) se destaca por ser el único bar-restorán y centro de investigaciones de América Latina, fundado por dos astrólogos científicos. Las comidas están pensadas para cada uno de los doce signos del zodíaco en función de sus planetas regentes. La gente puede consultar también sobre astrología y participar gratuitamente de charlas y seminarios en el Centro de Investigación Nicolás Copérnico, que junto a una librería y una galería de arte, funcionan en el mismo espacio.
Encuentro «en el cielo»
Aseguran que comer como si fuera en el cielo hoy es posible. Al menos eso dicen los que pasaron por la experiencia Dinner in the sky, una idea que nació en Bruselas y al poco tiempo de existencia se expandió a varios países europeos, además de Canadá, Australia y Estados Unidos. «Desayune, almuerce, cene o simplemente reúnase en el cielo» es el lema de la compañía que propone, por 7.900 euros, comer en mesas -de hasta 22 personas- suspendidas a 50 metros de altura, pendientes de una grúa, atendidas por tres chefs y dos mozos que están ubicados en el centro. Las sillas tienen cinturones de seguridad.
Como pez en el agua
En Guatemala, la ansiedad y expectación de una veintena de niños en la sala de espera de Nais Aquarium es evidente, mientras aguardan turno para ver por primera vez en su vida a tiburones y cientos de peces exóticos en el primer restorán-acuario de Latinoamérica y uno de los más grandes del mundo. Bali, Fiji, Islas Salomón, Australia, Brasil, Hawaii y países del Caribe son los proveedores de los animales, así como este país centroamericano. Esta experiencia será trasladada a Costa Rica y Honduras el próximo año, luego en 2010 lo harán a Panamá y El Salvador, para abrir en 2011 en México.
Entre excéntrico y loco...
La ambientación temática de restoranes y bares se nutre muchas veces de culturas e imaginarios milenarios. Tal es el caso del restorán Ninja Nueva York, ambientado como un verdadero castillo ninja de la Edad Media. Allí los mozos, vestidos como ninjas, realizan magia junto a las mesas. También en Estados Unidos, aunque en Los Angeles, Hadaka Sushi brinda la posibilidad de comer sushi sobre los cuerpos desnudos de bellas mujeres.
Otra opción es Ithaa, en las islas Maldivas. Se trata de un restorán submarino sumergido a cinco metros bajo la superficie del Océano Índico, rodeado de corales y protegido por una estructura de acrílico. Pertenece al Hilton Maldives Resort & Spa.
En Canarias se encuentra Tagoror, un espacio enclavado entre cuevas, en el interior de la montaña, convertida en varios salones comedores. Todos llevan nombres de reyes y dioses guanches, antiguos pobladores de las islas.
En Suiza, el restorán principal de la famosa cadena de hoteles Ice Hotel (hechos totalmente de hielo) es otro caso para tener en cuenta: sirven comidas hechas con hielo del río de Torne, que confina Suecia y Finlandia. Los alces y el reno aparecen con frecuencia en el menú.
Asia tiene de todo y «para todos los gustos y estómagos». D.S. Music: un restorán-bar en Taipei, decorado como si fuera un hospital, donde entre otras rarezas, las mozas (vestidas de enfermeras) llenan las copas con botellas de suero que cuelgan del techo. En la misma tónica está el restorán The Clinic, en Singapur. También en Singapur se encuentra Aurum, en donde las sillas de los comensales son sillas de ruedas.
En The Jail (Taipei), en tanto, las mesas están rodeadas de rejas y los platos se sirven en un «miniinodoro». Lo mismo sucede en Zen Cool en Pekín, donde el decorado incluye puertas y ventanas con barras de acero, cadenas en lugar de cortinas y los empleados están vestidos con trajes de prisioneros. También en Taipei, Modern Toilet tiene todo decorado como si fuera un baño común, los clientes se sientan sobre inodoros, las mesas son bañaderas y la comida es servida en elementos que comúnmente se encuentran en un baño. El paseo gastronómico por Asia podría continuar en Rising Sun Anger Release Bar, en Nanjing (se pueden romper los platos y vasos) y culminar en Cabbage and Condom, en Bangkok, donde el elemento decorativo central es el preservativo y el lema principal es el «sexo seguro».


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