Con el país técnicamente en recesión tras haber acumulado dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo, la inflación casi en el límite máximo tolerado por el Banco Central y los gastos del Gobierno en niveles elevados ante los estímulos que viene ofreciendo para incentivar la producción, la herencia que recibirá el futuro mandatario no es la mejor, afirmaron los participantes.
El secretario de Política Económica del Ministerio de Hacienda de Brasil, Márcio Holland, uno de los primeros en intervenir, admitió que el "aumento de las inversiones en infraestructuras, una reforma tributaria y una mejora en la cualificación de la mano obra" son los pilares básicos para que la economía brasileña vuelva a crecer.
Además de citar los ejes sobre los que girará la política económica del Gobierno en caso de que de Dilma Rousseff sea reelegida presidenta, el funcionario vinculó la actual desaceleración a la crisis que todavía afecta a algunas de las principales economías mundiales. La propia mandataria insistió en ese punto ayer en una entrevista a la red televisiva Globo: "Hay que ver cómo evoluciona la crisis. Si Estados Unidos evoluciona bien, creo que Brasil puede ingresar en otra etapa, que necesite menos estímulos".
Rousseff aseguró que, de haber una evolución favorable de la economía estadounidense, su país podrá adoptar una política económica "ofensiva" y "apostar a un repunte".
Otro de los participantes en el debate en Río, el economista Samuel Pessoa, miembro del equipo de Gobierno del candidato socialdemócrata Aécio Neves, negó que la delicada situación del país obedezca a la crisis internacional y atribuyó las dificultades a lo que llamó de deuda del "Contrato Social de la Redemocratización", que generó un crecimiento bajo por elevar la carga tributaria de los contribuyentes, y a que la economía brasileña siga siendo "la más cerrada" de la región.
Otro de los enfoques abordados en el foro fue el de Marco Bonomo, economista perteneciente al equipo de la ecologista Marina Silva, la principal rival de Rousseff en la disputa, quien subrayó la necesidad de la independencia del Banco Central como uno de los cambios requeridos para estimular la economía.
En su discurso, Bonomo ejemplificó los beneficios de su propuesta citando como modelos a la Unión Europea y a los Estados Unidos, aunque señaló que "todo depende del modo en que se lleve a cabo" esa tarea, y usó al Banco Central de la Argentina como modelo negativo debido a los problemas con el pago de la deuda.
Los analistas del mercado financiero volvieron a recortar ayer su proyección para el crecimiento de Brasil este año y la situaron en un 0,30%, frente al 0,33% que esperaban hasta la semana pasada.
| Agencias EFE y DPA |

