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Reparto de culpas K: atajo para negar un giro crítico
El viernes, con el fallo de la Cámara de Casación en lo Contencioso Administrativo, el matrimonio halló un argumento para sostener la creencia de que el fracaso de la operación para tomar reservas y desprenderse de Redrado responde a un mal manejo puntual.
Como antes se atribuyeron a Boudou los tropiezos con el episodio BCRA, ahora se descargan sobre Zannini las culpas por la resolución judicial que congela el DNU 2.010, informada públicamente el viernes por la Cámara, pero «intuida» desde días antes en Gobierno.
Si un costo se debe computar sobre ambos ministros es haber aplicado, a rajatabla, el método K en vez de optar, como quizá hubiera sido su intención primigenia, por vías menos dramáticas. ¿Por qué no se negoció con Redrado ni se agotó la vía técnica del directorio del BCRA?
Pulseada
Simple. Boudou, que tiene una pulseada personal con el titular del Banco, subestimó la resistencia del economista, pero en ningún momento los Kirchner le plantearon que recurra a un mecanismo menos estruendoso.
Es más: cualquier gesto de diálogo es visto por Kirchner como una traición.
El error del ministro de Economía fue, en todo caso, imitar los modos K cuando el clima callejero, la correlación de fuerzas políticas y la virulencia de sectores contra el Gobierno no lo aconsejaban.
Boudou pagó, entonces, por comportarse como supuso que los Kirchner querían que se comportara.
Lo de Zannini, que tardó en reaccionar, es todavía más periférico: el fracaso de sus presentaciones en la Justicia no es, más allá de su destreza, producto de flojas argumentaciones, citas erróneas o redacciones confusas. Zannini no vio, o no quiso ver, que la tendencia cambió y, ahora, debe remontar fallos adversos como nunca antes debió hacerlo.
Cuando la jueza Sarmiento avaló, con celeridad, las medidas cautelares contra la salida de Redrado y el DNU que destraba reservas, ¿se expuso mansamente a que la Cámara borre de un plumazo su fallo? Hubo, se sospecha, consultas previas con las camaristas que serían su alzada.
Dimensión
De hecho, el fallo del viernes que irritó a la Casa Rosada había sido, según confió un experto en tribunales, «anticipado» siquiera como un indicio a mitad de semana.
La dimensión de la ceguera oficial, que se resiste a ver la irrupción del fin del acompañamiento automático de la Justicia, es mayor porque la resolución de Sarmiento, sostenida por la Cámara, daña como en pocas ocasiones anteriormente la división de poderes.
No es la deficiencia técnica que se le imputa a Zannini el dato del fallo judicial, sino el indicio, obvio y clarificador, de que la Justicia comenzó a descontar -quizá prematuramente- el fin del kirchnerismo. Por eso, ahora la Casa Rosada descubrió la definición «Partido Judicial».
Desde siempre, como un axioma, se afirma que los jueces responden a los deseos del Gobierno de turno hasta que su horizonte se ensombrece, proceso que en general se precipita sobre el final de los mandatos. Esta vez, por mérito de Kirchner, los tiempos parecen acelerarse.


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