25 de enero 2017 - 00:00

Trump deshace otro legado de Obama y revive dos polémicos oleoductos

Se trata del Keystone XL y del Dakota Access. Tomó la decisión como parte de su cruzada por ampliar la infraestructura nacional y porque creará 28.000 empleos. Le prometen una batalla judicial.

Washington - El presidente Estados Unidos, Donald Trump, revivió ayer dos polémicos oleoductos cuya construcción había sido descartada por el Gobierno de Barack Obama en nombre de la lucha contra el cambio climático.

Por segundo día consecutivo, Trump siguió anulando decisiones de su antecesor. El lunes retiró a Estados Unidos del acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) impulsado y negociado por Obama pero que el mandatario republicano considera nefasto para los empleos estadounidenses.

Ayer reflotó el extenso oleoducto Keystone XL, que transportará crudo desde Canadá a refinerías en Estados Unidos, y otro que atravesará territorio indígena en Dakota del Norte.

Trump sostuvo que el primero de ellos había sido objeto de una "disputa" y añadió que se renegociarán los contratos. En su opinión, el proyecto representa "muchos empleos. Serán 28.000 puestos de trabajo. Excelentes puestos de trabajo de construcción", afirmó.

Trump dijo además que el oleoducto Dakota Access también será objeto de renegociación. "Insisto en que si vamos a construir oleoductos, que las tuberías sean construidas en el país", dijo.

El mandatario también decretó el período de revisión del impacto ambiental para obras de infraestructura consideradas de alta prioridad.

"Queremos arreglar nuestro país, nuestros puentes, nuestras carreteras. No podemos estar en un proceso de revisión ambiental por 15 años si el puente se está cayendo o la carretera se rompe en pedazos. Vamos a acelerar la revisión y aprobación ambiental", dijo.

El proyecto Keystone XL había sido descartado por Obama en medio de la enorme presión que ejerció la comunidad ambientalista y luego de que una evaluación de impacto medioambiental mostró que el petróleo obtenido de las arenas canadienses libera casi un 20% más de dióxido de carbono (CO2) que el crudo obtenido de otra forma.

La decisión de reactivar el proyecto ocurrió apenas horas después de que el mandatario estadounidense afirmara que "el ecologismo está fuera de control" al recibir a los directivos de compañías automotrices (ver aparte).

Trump dijo en varias ocasiones que el cambio climático es "un engaño", y nominó para dirigir la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, en inglés) a un negacionista del mismo, el fiscal general de Oklahoma, Scott Pruitt, cuya confirmación está aún pendiente del consentimiento del Senado.

El campo republicano saludó la reanimación del proyecto Keystone pero ambientalistas y líderes de la oposición demócrata la criticaron al unísono. A lo largo de 1.900 km, de los cuales 1.400 son en territorio estadounidense, el oleoducto transportará crudo desde Alberta (al oeste de Canadá) hasta Nebraska, desde donde alimentaría refinerías en el Golfo de México.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, dijo que los oleoductos fueron usados "políticamente" por personas que defendían una "agenda radical anti-energía".

En cambio, el senador demócrata Bernie Sanders censuró la decisión: "El presidente ignoró las voces de millones de estadounidenses y dio prioridad a las ganancias de corto plazo de la industria de las energías fósiles".

La organización Amigos de la Tierra dijo que Trump dio muestras de su "alianza con grupos petroleros y los bancos de Wall Street" en detrimento "de la salud pública y el medio ambiente".

El oleoducto de Dakota del Norte se había convertido en el centro de una espectacular polémica interna en Estados Unidos que ahora parece reanudarse.

El grupo Standing Rock, de los indígenas Sioux que viven en la región por donde pasaría el oleoducto, emitió una nota donde adelantó que resistirá en la Justicia. El oleoducto no solo atropella acuerdos con los Sioux sino también amenaza "contaminar nuestra agua y el agua de 17 millones de estadounidenses".

En otro muestra de que planea dar batalla al ambientalismo, ayer Trump prohibió a los trabajadores de la EPA que informen de sus avances a la prensa o actualicen las redes sociales, a la vez que congeló sus contratos y subvenciones.

Agencias AFP, EFE y ANSA