23 de abril 2010 - 00:00

Una multipartidaria para abrir la Feria del Libro

Cecilia Milone
Cecilia Milone
Modosita, concentrada, enfundada en un ajustado vestido de cuero negro, Cecilia Milone abrió ayer con el Himno Nacional y los tangos «Uno» y «Chau, no va más» el acto con el que se inauguró la Feria del Libro del Bicentenario. El acto comenzó poco después de las 19 en la Sala Leopoldo Lugones de la Rural, la misma en la que se celebran algunos casamientos, y lo de anoche tenía algo de ese clima: relajado, elegante, un poco tedioso por momentos. Tras el fin del breve recital se ubicaron en el estrado de oradores el ministro de Educación Alberto Sileoni, el jefe de Gobierno de la Ciudad Mauricio Macri, el secretario de Cultura nacional Jorge Coscia y el presidente de la Fundación del Libro Horacio García. Testigos silenciosos, junto a ellos, el secretario de Cultura porteño Hernán Lombardi, el gobernador de Santa Fe Hermes Binner y el presidente de la Corte Suprema Ricardo Lorenzetti.

García, con tono menos crítico que en años anteriores, abrió la serie de discursos con referencias al Bicentenario, y recordó para ello la publicación «El grito del Sur», de 1812, donde ya se hablaba de materias primas, construcción de plantas editoras y distribución de libros para todo el país. «¿Hemos logrado desarrollar estos deseos?». Se respondió que la realidad actual, si bien desalentadora por el bajo nivel de lectura, proponía a la vez desafíos atractivos. Celebró también que por primera vez se hubiera encarcelado en el país a un «editor pirata».

«No hay actividad editorial exitosa en un país que fracase», dijo a continuación Coscia, para desembocar luego en una abrumadora enumeración de cifras de crecimiento de todas las industrias culturales. «El producto cultural argentino es mayor que el de España y Francia por ejemplo, como porcentaje total del PBI», agregó, asimilando la estadística al producto cultural. Por último, con tono irónico, adujo que quienes creen que la Argentina está fuera del mundo, no oyeron hablar de las invitaciones del «Smithsonian Institute y la Feria del Libro de Frankfurt».

El discurso de Sileoni fue el más setentista. Recordó su experiencia personal de visitar la Feria durante los años de la dictadura, la triste imagen de los «libros quemados de los primeros años de la Feria de la resistencia», y aseguró luego que el «libro libera». Informó que el Estado compró 27 millones de textos para repartir en sectores carenciados, y que se dará «una computadora para cada chico pero la computadora no sustituye al libro». Curiosamente, ni los funcionarios ni García dijeron una sola palabra sobre el libro digital, en el que ese reemplazo será quizá posible.

Por último, Macri leyó un discurso en el que también se congratuló del país invitado a Frankfurt y de la celebración de Buenos Aires como capital mundial del libro en 2011. Tras algunos tambaleos durante la lectura, prefirió cerrar dejando el papel a un lado y anunciar, entre otras cosas, que la Comuna devolverá los locales a la escuela shopping. Tras los discursos, hubo un torneo entre Teresa Parodi y Víctor Heredia, aunque muchos de los 1200 invitados fueron en ese momento hacia la entrada para escuchar a los granaderos tocar marchas populares.

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