27 de marzo 2019 - 00:01

Diálogos de Wall Street

¿Recesión? ¿Ya? ¿Es un hecho? ¿O un escenario posible pero que se puede evitar? Lo analizamos con Gordon Gekko en un alto en Wall Street.

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Periodista: Todo el mundo habla de la curva de bonos del Tesoro y de su inversión. El futuro dejó de ser visto como una línea recta. ¿Qué tan certero es el diagnóstico de una recesión? ¿La damos por hecha o sería una exageración?

Gordon Gekko: Yo pienso que hay una recesión industrial en el mundo, que la eurozona está en un pantano (una tierra de nadie, fronteriza a una recesión) y que Estados Unidos, si bien se debilita, transita a prudente distancia de un declive. Pero, admito, las tres afirmaciones son debatibles.

P.: Comparado con su visión de tres meses atrás, todo luce más frágil...

G. G.: La economía se frenó en el último trimestre del año pasado, pero los motivos directos eran más bien de naturaleza transitoria, como los tifones en Japón o la disrupción de la producción de autos en Alemania para dar cumplimiento a nuevas normas técnicas o, en el caso de los EE.UU., la moderación lógica después del fuerte impulso fiscal.

P.: Con la Fed de Powell, muy agresiva, respirándole a la actividad en la nuca...

G. G.: Y con cuatro subas de tasas de interés en el año, la última gatillada en diciembre.

P.: Teníamos una economía robusta tomándose un respiro

G. G.: Quizás con la excepción de China (y de algunos países emergentes afectados por la aspiradora de la Fed y las salidas netas de capitales). Pero Europa, sobre el final de año, ya era un manto de dudas.

P.: Sin embargo, el BCE no titubeó en ponerle fin a su programa de expansión cuantitativa (QE) el último día hábil de 2018.

G. G.: Tiene razón. En perspectiva, no fue una muestra de gran timing.

P.: La debilidad transitoria echó raíces. Pasamos del resfrío al catarro. Y la curva nos amenaza con una nueva recesión.

G. G.: Hay bonos que otra vez rinden por debajo de cero. O sea, negativo nominal. Y no uno ni dos. En el mundo, su valor de capital excede los diez billones de dólares.

P.: ¿Qué salió mal?

G. G.: En dos palabras, las Trumponomics. La economía uniformemente robusta que usted añora es una foto de 2017. La reforma fiscal que pasó el Congreso de los EE.UU. antes de esa Navidad fue el broche de oro.

P.: ¿Allí empezó la cuenta regresiva de los males que sufrimos hoy?

G. G.: Se retiró Janet Yellen, asumió Jerome Powell, y la nueva conducción de la Fed, para compensar la relajación fiscal en situación de pleno empleo, y quizás para no arriesgarse a perder sus credenciales, se vio obligada a apretar el cinturón de la política monetaria.

P.: Y apretó de más...

G. G.: Tal vez el Powell ultraagresivo del 3 de octubre del año pasado estuvo de más. En todo caso, podía haber recogido el barrilete antes de aplicar la suba de tasas de diciembre.

P.: Nos hubiéramos ahorrado el zafarrancho de los mercados de fin de año, cuando Wall Street estuvo a merced de los “osos” (del mercado bajista).

G. G.: El diseño de la reforma fiscal -un gran empujón frontal a la actividad y una ulterior pérdida de gravitación, con un saldo neutro final- la hacía muy difícil de manejar. Sabíamos que la Fed iba a tener que ponerse dura y, después, en algún momento, volver a relajarse. Y eso está haciendo.

P.: Quizás un poco tarde.

G. G.: Veremos. Pero la otra política de Trump que está tallando es su política comercial y, en especial, la decisión de confrontar con China. Trump le puso un freno de mano al comercio internacional. La economía industrial se hunde. La economía de los servicios no está mal (inclusive en Europa). Y el inversor real se pregunta: ¿qué va a pasar con las cadenas globales de valor? Es lógico que desensille.

P.: En la Cumbre del G-20, en diciembre en Buenos Aires, Trump y Xi Jinping acordaron una tregua. Pero el tiempo pasa y no hay acuerdo aún. ¿Cree que allí puede estar la clave del malestar actual?

G. G.: Es difícil rechazar la hipótesis nula. Y es fácil pensar que este corrosivo silencioso es un peligro creciente.

P.: ¿Será demasiado esperar hasta la próxima cumbre del G-20 en junio?

G. G.: Mejor cortar la incertidumbre cuanto antes. Ese es el mensaje de los bonos.

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