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El malbec ya explica el 55% de la exportación de vinos argentinos

Es la cepa insignia de la Argentina y sus ventas al exterior aumentaron 375% en una década, hasta u$s481 millones. EE.UU. e Inglaterra son principales destinos.

Desde 2011, cada 17 de abril se celebra el Día Mundial del Malbec (Malbec World Day), que es parte de una estrategia global de marketing impulsada por los propios productores nacionales y que ya logró instalarse en un centenar de ciudades en más de 60 países.

El malbec es la variedad más cultivada en Argentina (entre los años 2000 y 2008 la superficie creció un 163%,equivalente a 26.653 hectáreas). Representa el 21% del total de viñedos. Este predominio también queda reflejado en el comportamiento de las exportaciones: crecieron un 375% en una década, hasta los u$s481 millones. Esto es más de la mitad de los u$s900 millones de exportaciones totales de vinos al año.

La promoción del malbec en todo el globo es impulsada por Wines of Argentina (Wofa), una entidad integrada por los propios bodegueros que se dedica desde 1993 a difundir los vinos nacionales en el exterior.

El presidente de Wofa es Alberto Arizu, de la bodega familiar que tiene su apellido. Arizu explicó a Ámbito Financiero: “Argentina exporta malbec de muchísima calidad. El principal mercado es Estados Unidos, que se lleva u$s183 millones de los 481 millones de exportaciones de malbec. Y después lo sigue el Reino Unido con 72 millones de dólares”.

-¿Y qué pasa con China?

-“China es mercado incipiente que se está abriendo. Se exportan u$s15 millones. Pero el potencial de desarrollo es enorme”.

-¿Cómo afecta el negocio la crisis económica actual?

-A las crisis hay que analizarlas por períodos más largos, porque Argentina es país de ciclos. Y tuvimos momentos muy favorables y otros muy desfavorables. Entre los años 2000 y 2010 fue muy buen ciclo porque el país tenía un nivel de competitividad de tipo de cambio muy alto; pero también porque había una infraestructura muy desarrollada en la década del 90. Se inició una reconversión tecnológica con una inversión de 2.500 millones de dólares de las bodegas que posicionó a la industria en un lugar de privilegio y puso al país a la vanguardia mundial para producir vinos de alta calidad. Después, vino otra vez un ciclo negativo, que desde 2011 se caracterizó por las restricciones del mercado cambiario, con tipo de cambio atrasado, que perjudicaron mucho a un país que estaba creciendo y promocionando sus productos en el exterior. Partiendo de u$s25 millones de exportaciones totales a mediados de los 90, llegamos a u$s1.000 millones en 2011. Pero por lo que vino después nos perdimos la oportunidad de seguir creciendo a tasas de doble dígito. Eso nos impidió estar hablando hoy de 1.500 millones de dólares contra los 900 millones que estamos exportando”, concluyó Arizu.

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