El resultado de las elecciones de Brasil, que dio por ganador a Flávio Bolsonaro por sobre Lula Da Silva, generó una suba en los activos del país vecino y un viento de cola para Argentina. Si bien el riesgo país local tuvo un alivio, vale aclarar que venía de tocar máximos de 2026 y de desacoplarse de la deuda regional, por lo que los analistas ven en los factores domésticos el principal motivo de preocupación y piden mirar de cerca la tasa de los Treasures en EEUU.
El riesgo país cedió 12,5% en dos ruedas por el efecto Brasil, pero advierten que sigue desacoplado del resto de LATAM
El índice que mide el J.P Morgan cayó por debajo de los 600 puntos tras recibir un impacto indirecto del resultado de las elecciones presidenciales del país vecino. Sin embargo, hay muchos factores que pesan sobre su cotización.
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Los bonos en dólares extendieron su rebote y el riesgo país cayó por debajo de los 580 puntos
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La brecha de riesgo de la deuda con los países vecinos continúa en el foco del equipo económico.
Desde Vector Investments explicaron que "el resultado electoral brasileño generó una reacción positiva en acciones y moneda, y ese impulso regional se trasladó al mercado argentino: el Merval en dólares avanzó con fuerza y los bonos soberanos recuperaron terreno incluso en un contexto internacional menos favorable para la renta fija".
Pese a esto, advirtieron que el contraste sigue estando en las tasas globales. "La curva estadounidense mantiene presión, especialmente en el tramo largo, con el Treasury a 30 años en torno a 5,66%. El nivel continúa siendo exigente para activos emergentes y eleva la tasa de descuento global, aunque en la rueda reciente el componente regional logró dominar la dinámica de los activos argentinos", agregaron.
Si la mejora de la deuda soberana argentina se dio mientras el Treasury a 10 años permanecía alrededor de 5,3%, para Vector Investments"esto refuerza la lectura de que el movimiento reciente estuvo dominado principalmente por factores regionales y locales más que por una mejora del escenario global de tasas".
Al respecto, Lorenzo Delhon, Portfolio Manager en Mills Capital Asset Management, sostuvo que el nivel reciente del riesgo país no respondió exclusivamente al ‘"riesgo electoral"’, sino a una combinación de factores globales y locales. En ese sentido, expuso que el salto del referencial, desde la zona de los 400 puntos hasta los casi 600, puede descomponerse en al menos tres capas.
La deuda argentina se desacopla de la regional: qué hay detrás
El especialista detalló que la prima que Argentina paga por encima del promedio de América Latina se amplió de 150 a más de 400 puntos en dos meses. "Esos 250 puntos adicionales son exclusivamente riesgo argentino, no riesgo emergente", detalló.
"Ese diferencial recoge factores propios, entre ellos la evolución de las reservas, las necesidades de financiamiento de 2027 y, a medida que se extiende el horizonte, la incertidumbre asociada al proceso electoral. La curva también refleja esa dinámica: los bonos de mayor plazo, como el AL35, AE38 y AL41, presentan rendimientos superiores al 12% de Tasa Efectiva Anual (TEA)", amplió.
Por su parte, desde la consultora 1816 aportaron que, con los movimientos del lunes, el GD35 cerró en 11,3% TNA y el AO29 rinde 11,6% TNA contra MEP, por lo que "haría falta que se extienda el rebote de la deuda para volver a pensar en emisiones soberanas en dólares con vencimiento post-2028".
Los cuatro factores que pesan sobre el riesgo país
Mills Capital subrayó que, el primer factor que pesa sobre el riesgo país, y el que menos depende de Argentina, es la tasa de Estados Unidos. "Con una tasa libre de riesgo en esos niveles, es muy difícil que un bono soberano rinda menos de 10%. Para que los bonos perforen ese umbral, necesitamos ver al menos una señal de que el ciclo de suba de la Fed terminó", completaron.
El segundo factor citado fue la acumulación de reservas. Para estos expertos de la city, el mercado hizo una conexión directa entre el freno en las compras del BCRA y la suba del riesgo país. "Para que los bonos compriman, el BCRA necesita retomar un ritmo de compras que le devuelva credibilidad al colchón de reservas. No necesariamente los u$s137 millones diarios de mayo, pero sí algo consistente que muestre que la tendencia se revirtió", ampliaron.
En tercer lugar, mencionaron al financiamiento de 2027. Cabe recordar que el Gobierno presentó en julio un programa financiero detallado, fuente por fuente, para cubrir los u$s19.200 millones de vencimientos en 2026 y los u$s24.900 millones en 2027, sin contemplar emisión en mercados internacionales. "Restan ingresar u$s800 millones dentro del cupo de u$s5.000 millones presentado en préstamos privados con garantía multilateral, que en conjunto con desembolsos pendientes del FMI y los u$s774 millones pendientes de AO29 son los catalizadores que pueden ir cerrando la brecha de financiamiento y devolverle confianza a la curva", agregaron.
Por último, Delhon marcó el factor político, el más difícil de manejar de acuerdo a su mirada: "Hasta que no haya mayor claridad sobre el escenario electoral (quién compite, con qué programa, qué chances tiene), el mercado va a seguir castigando el tramo largo de la curva. Se necesita certeza de que cualquiera que gane vaya a honrar los compromisos de deuda. Esa señal hoy no existe porque no hay un opositor definido", profundizó.
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