3 de septiembre 2026 - 10:49

Brasil aumenta el control sobre las tierras raras y busca atraer inversiones con valor agregado

El Congreso aprobó una ley que amplía las facultades del Ejecutivo sobre minerales críticos y crea incentivos fiscales para empresas que procesen tierras raras dentro del país. La norma, que ahora deberá ser sancionada por Lula da Silva, apunta a evitar que Brasil sea solo exportador de materias primas.

Brasil posee las segundas mayores reservas mundiales, solo por detrás de China, pero todavía no cuenta con la capacidad tecnológica suficiente para explotarlas y procesarlas a escala.

Brasil posee las segundas mayores reservas mundiales, solo por detrás de China, pero todavía no cuenta con la capacidad tecnológica suficiente para explotarlas y procesarlas a escala.

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El Congreso de Brasil aprobó una ley que amplía el control del Estado sobre las tierras raras, minerales estratégicos para la transición energética, la industria tecnológica y la defensa. El proyecto otorga nuevas facultades al Poder Ejecutivo para supervisar acuerdos con empresas extranjeras, crea un consejo nacional para el sector y ofrece incentivos fiscales a compañías que agreguen valor dentro del país.

La norma fue aprobada en un contexto de creciente interés global por las tierras raras, un grupo de 17 elementos utilizados en turbinas eólicas, motores eléctricos, baterías, electrónica y armamento. Brasil posee las segundas mayores reservas mundiales, solo por detrás de China, pero todavía no cuenta con la capacidad tecnológica suficiente para explotarlas y procesarlas a escala.

El texto deberá ser sancionado por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien se mostró favorable a la inversión extranjera, pero insistió en que los minerales críticos sean procesados en Brasil y no exportados únicamente como materia prima.

Más poder estatal sobre minerales críticos

La nueva ley le da al Ejecutivo la facultad de vetar acuerdos con empresas extranjeras cuando considere que pueden afectar la seguridad económica o geopolítica de Brasil.

También reserva al Estado la posibilidad de aprobar modificaciones en el control societario de compañías que operen en el sector de tierras raras y minerales críticos. Esas decisiones quedarán bajo la órbita de un nuevo Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos.

La creación de ese organismo busca ordenar una política federal para un sector que ganó centralidad geopolítica. Aunque las tierras raras están presentes en distintos puntos del planeta, su separación y refinación es un proceso complejo dominado por empresas chinas.

Ese dominio explica el interés de Estados Unidos por encontrar proveedores alternativos y desarrollar nuevas capacidades fuera de China. Brasil aparece como una pieza relevante dentro de esa estrategia, por el tamaño de sus reservas y su posición dentro del hemisferio occidental.

Transferencia tecnológica y procesamiento local

Durante el debate legislativo, el senador Eduardo Braga, relator del proyecto, remarcó que Brasil no tiene hoy la tecnología necesaria para desarrollar plenamente la cadena de tierras raras.

“No tenemos la tecnología. Necesitamos asociarnos y garantizar la transferencia de tecnología para la nación brasileña”, sostuvo.

Ese punto es central en la nueva estrategia. Brasil no quiere limitarse a la extracción de minerales, sino desarrollar capacidades industriales vinculadas al procesamiento, la transformación y la fabricación de productos de mayor valor agregado.

La ley contempla incentivos fiscales para empresas mineras en función del valor agregado que generen dentro del país. Ese beneficio podría aplicarse, por ejemplo, a compañías que avancen en la elaboración de imanes o baterías, dos sectores claves para la demanda futura de tierras raras.

Brasil no quiere ser solo exportador de commodities

El diputado Arnaldo Jardim, relator de la propuesta, defendió la necesidad de construir una política industrial alrededor de estos minerales.

“Brasil no puede ser un mero exportador de commodities minerales. Debe tener una estrategia política, la determinación de agregarles valor, procesarlos, transformarlos y utilizar este atributo geológico como un claro instrumento para el desarrollo”, afirmó.

La frase resume el objetivo económico de la norma. El país busca utilizar sus reservas como plataforma para atraer inversión, incorporar tecnología, generar empleo industrial y capturar una mayor porción del valor de la cadena.

Ese enfoque también aparece alineado con la posición de Lula, quien remarcó que Brasil quiere que el procesamiento y la transformación de sus recursos minerales ocurra dentro de su propio territorio.

EEUU mira a Brasil como fuente alternativa

Empresas estadounidenses y el gobierno de Donald Trump expresaron interés en Brasil como fuente de tierras raras. La búsqueda responde a la necesidad de reducir la dependencia de China en un insumo estratégico para industrias tecnológicas, energéticas y militares.

Sin embargo, la relación entre Washington y Brasil atraviesa tensiones por los aranceles impuestos por Estados Unidos a exportaciones brasileñas.

Aun así, el capital estadounidense ya avanzó sobre activos relevantes. A fines de abril, la minera brasileña Serra Verde, especializada en tierras raras, fue vendida a USA Rare Earth por unos u$s2.800 millones. La operación fue cuestionada durante el trámite de la nueva ley y reforzó el debate sobre el control de activos estratégicos.

Serra Verde es uno de los nombres centrales del sector porque representa una plataforma productiva concreta en un mercado donde la mayoría de los proyectos todavía está en etapa exploratoria o de desarrollo.

Una ley con apoyo transversal

La aprobación se produjo en la previa de una elección polarizada entre Lula y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Pese a ese escenario, la ley obtuvo respaldo de mayorías del oficialismo y de la oposición.

Ese apoyo transversal muestra que las tierras raras ya son vistas en Brasil como un asunto de Estado, más allá de las divisiones políticas internas. La combinación de reservas abundantes, demanda global creciente y disputa entre potencias convirtió al sector en una prioridad económica y geopolítica.

Los inversores mineros, sin embargo, se oponían a algunas de las nuevas atribuciones estatales, según Pablo Cesário, director del Instituto Brasileño de Minería. El punto de tensión está en hasta dónde debe llegar el control público sobre acuerdos privados y cambios accionarios.

La disputa por la cadena de valor

La ley brasileña aparece en un momento en el que los países con recursos naturales buscan capturar más valor dentro de sus fronteras. En el caso de las tierras raras, la minería es solo una parte del negocio: el mayor desafío está en separar, refinar y transformar esos minerales en insumos industriales.

China domina esa etapa de procesamiento, lo que le da una ventaja estratégica sobre sectores como autos eléctricos, energías renovables, electrónica avanzada y defensa. Brasil busca entrar en esa disputa desde una posición geológica privilegiada, pero con una brecha tecnológica todavía significativa.

La nueva legislación intenta resolver ese dilema con una combinación de control estatal, incentivos al sector privado y exigencia de transferencia tecnológica. El resultado dependerá de la capacidad del país para atraer inversión sin resignar soberanía sobre sus minerales críticos.

Con la sanción pendiente de Lula, Brasil se encamina a definir un marco más fuerte para uno de los sectores estratégicos de la próxima década. La clave será transformar reservas en producción, producción en procesamiento y procesamiento en una cadena industrial capaz de competir en el mercado global.

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