La Cámara de Comercio Chileno Argentina llamó a cuidar los vínculos económicos entre ambos países y a profundizar la cooperación en sectores estratégicos como la minería, la energía, la infraestructura y la logística. El planteo quedó expresado en una carta titulada “Chile y Argentina: cuidar lo construido, proyectar el futuro”, firmada por Charles Kimber, presidente de la entidad, en la que destacó la importancia de preservar las relaciones comerciales y empresariales construidas a lo largo de décadas.
Charles Kimber: preocupación por el vínculo entre Chile y Argentina y oportunidades millonarias en minería y energía
El presidente de la entidad Charles Kimber llamó a preservar los vínculos comerciales entre ambos países y a profundizar la cooperación empresaria. La reactivación del tratado minero y una cartera de proyectos superior a u$s20.700 millones abren oportunidades, pero también exponen desafíos para los proveedores locales.
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Charles Kimber. La propuesta de la Cámara de Comercio Chileno Argentina es preservar los vínculos existentes y ampliar la cooperación económica.
“Las diferencias entre vecinos deben abordarse con claridad, firmeza y respeto. La sospecha y la descalificación ponen en riesgo vínculos humanos, comerciales e institucionales construidos durante décadas”, señala el documento, fechado en octubre de 2026.
La carta sostiene que ambos países comparten recursos complementarios y oportunidades de negocios que pueden traducirse en empleo, inversiones y una mayor escala para sus empresas. “Chile y Argentina comparten una historia, recursos complementarios y oportunidades en energía, minería, infraestructura, comercio, turismo y logística. La integración de nuestras capacidades genera empleo, atrae inversiones, amplía mercados y promueve una prosperidad compartida”, afirma.
El planteo se conoce en un momento en el que los proyectos mineros de cobre de la Argentina despiertan interés entre empresas chilenas con experiencia en grandes operaciones, mientras proveedores argentinos buscan ampliar su participación en el mercado trasandino. En paralelo, ambos países mantienen una agenda de integración energética y comercial que incluye el intercambio de gas natural, petróleo, electricidad y servicios industriales.
El comercio bilateral y las oportunidades para las empresas
El intercambio comercial entre Chile y Argentina alcanzó alrededor de u$s7.931 millones en 2025, de acuerdo con la ficha bilateral publicada por la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales de Chile (SUBREI). La cifra refleja la magnitud de una relación en la que los flujos de bienes y servicios conectan a empresas de distintos sectores productivos.
La composición del comercio muestra la complementariedad entre ambas economías. Argentina abastece al mercado chileno con productos como petróleo crudo, gas natural, maíz y vehículos comerciales, mientras que Chile exporta manufacturas, productos agropecuarios y servicios. En el intercambio también aparecen el gas natural licuado y la energía eléctrica, rubros vinculados a la seguridad energética y a la infraestructura de ambos países.
La integración también se refleja en las iniciativas para acercar a las empresas proveedoras. En agosto de 2025, una misión comercial argentina llevó a Chile a unas 20 empresas de bienes y servicios para la minería, que participaron en más de 200 reuniones comerciales e institucionales. La delegación incluyó firmas especializadas en ingeniería mecánica y eléctrica, geofísica, válvulas, componentes industriales y consultoría ambiental.
Estos movimientos muestran que la relación comercial no se limita a la compraventa de materias primas. También incluye servicios de ingeniería, mantenimiento, tecnología, logística, equipamiento y asistencia técnica, áreas en las que las empresas de ambos países buscan nuevos contratos y socios comerciales.
El tratado minero y una cartera superior a u$s20.700 millones
La integración minera sumó un nuevo capítulo con la reactivación de la Comisión Administradora del Tratado de Integración y Complementación Minera entre Chile y Argentina. La XIX Reunión Ordinaria se realizó en Buenos Aires y contó con la participación de los subsecretarios chilenos de Minería, Álvaro González, y de Relaciones Exteriores, Patricio Torres.
El encuentro apuntó a retomar la cooperación en proyectos ubicados en zonas fronterizas y a ampliar los beneficios de la actividad más allá de la extracción de minerales. La agenda incluye infraestructura compartida, puertos, logística, ingeniería, innovación tecnológica, proveedores y desarrollo regional.
Uno de los datos destacados en ese marco fue la existencia de una cartera de proyectos superior a u$s20.700 millones, con potencial para movilizar inversiones, empleo y actividad económica en las regiones vinculadas a la minería. El desafío consiste en traducir ese volumen de iniciativas en contratos, obras y oportunidades para las empresas de ambos lados de la cordillera.
La agenda adquiere relevancia ante el avance de los proyectos de cobre en San Juan, entre ellos los vinculados al distrito Vicuña, que comprende Josemaría y Filo del Sol. La escala de estos desarrollos y su proximidad con Chile abren posibilidades para aprovechar experiencia técnica, infraestructura y servicios disponibles en ambos países.
La integración, sin embargo, también plantea desafíos en la cadena de proveedores. En San Juan, cámaras empresarias y firmas locales han expresado preocupación por la competencia con compañías chilenas, a las que atribuyen ventajas en algunos costos operativos, como el alquiler de equipos, el transporte, la logística y los servicios técnicos.
El debate se concentra en cómo compatibilizar la participación de empresas extranjeras con el desarrollo de proveedores locales, la contratación de mano de obra regional y la generación de capacidades industriales en las provincias donde se ejecutan los proyectos. Entre las alternativas que se discuten aparecen las alianzas entre firmas, la radicación de empresas y la formación de trabajadores.
Desde el sector empresario sanjuanino también se planteó la necesidad de contar con reglas claras que permitan que los proyectos de gran escala impulsen encadenamientos productivos en el territorio. La discusión no excluye la cooperación: busca definir cómo se distribuyen las oportunidades y qué participación tendrán las empresas locales en los contratos.
Proveedores, competitividad y desarrollo compartido
El interés de los proveedores chilenos por la minería argentina convive con la búsqueda de empresas nacionales por exportar servicios y ganar presencia en Chile. En ese escenario, la cooperación puede abrir oportunidades en áreas como ingeniería, mantenimiento, automatización, soluciones industriales y servicios especializados, pero exige que las compañías se adapten a las normas, los costos y las condiciones de contratación de cada mercado.
La experiencia chilena en minería de gran escala constituye un activo para los proyectos argentinos, mientras que los proveedores locales aportan conocimiento del territorio, relaciones con las comunidades, disponibilidad de mano de obra y familiaridad con los procedimientos provinciales. La posibilidad de combinar esas capacidades es uno de los ejes de la integración que promueven las cámaras empresarias.
La carta de Kimber plantea que el proceso debe sostenerse con una mirada de largo plazo. “Debemos proteger lo construido mediante una diplomacia sobria y eficaz, alejada de la grandilocuencia y los nacionalismos que alimentan desconfianzas y levantan barreras. Defender los intereses nacionales no exige debilitar la cooperación ni cuestionar la buena fe del otro”, sostiene.
El documento también destaca que la integración económica se desarrolla a través de las decisiones cotidianas de empresas, trabajadores y emprendedores, más allá de los cambios de contexto. “Esa integración avanza desde la economía real, impulsada por empresas, trabajadores, emprendedores y comunidades cuyos vínculos trascienden las coyunturas políticas”, afirma.
En el sector energético, la relación bilateral cuenta con una base de intercambio de gas natural, petróleo y electricidad, además de oportunidades vinculadas con infraestructura y servicios. En minería, el desafío pasa por transformar la cercanía geográfica y la experiencia acumulada en una plataforma de cooperación que permita desarrollar proyectos, ampliar mercados y fortalecer a los proveedores.
La carta concluye con un llamado a las autoridades, los dirigentes y los medios de comunicación de ambos países a promover un debate informado y respetuoso sobre el vínculo bilateral. “La confianza cuesta años construirla y puede deteriorarse rápidamente”, advierte Kimber. Y agrega: “Honrar ese legado exige complementar capacidades y trabajar juntos para competir mejor en el mundo”.
La propuesta de la Cámara de Comercio Chileno Argentina es preservar los vínculos existentes y ampliar la cooperación económica. En un escenario de grandes inversiones mineras y de oportunidades energéticas, el resultado dependerá de que la integración se traduzca en proyectos concretos, participación de empresas de ambos países y beneficios para las regiones involucradas.
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