14 de febrero 2026 - 07:00

Cobre en modo superciclo: J.P. Morgan revisó sus proyecciones de precios y déficit de abastecimiento

Un informe de analistas europeos de metales y minería prevé un déficit global creciente, fuerte presión de costos y un ciclo de inversiones por u$s150.000 millones para intentar cerrar la brecha.

J.P. Morgan elevó 9,1% su precio de largo plazo y advirtió que la combinación de subinversión, mayores plazos de desarrollo y demanda estructural dejará al mercado en falta crónica de oferta.

J.P. Morgan elevó 9,1% su precio de largo plazo y advirtió que la combinación de subinversión, mayores plazos de desarrollo y demanda estructural dejará al mercado en falta crónica de oferta.

En un giro que refuerza la narrativa de escasez estructural, J.P. Morgan ajustó al alza su proyección de largo plazo para el cobre y anticipó un mercado cada vez más tensionado. El banco elevó 9,1% su estimación y ahora prevé que el metal rojo promedie u$s12.000 por tonelada (u$s5,50 por libra) durante la próxima década, frente al objetivo previo de u$s11.000 la tonelada.

El diagnóstico parte de un desequilibrio creciente entre oferta y demanda. Según el informe, el déficit global podría ubicarse en casi 2 millones dwe toneladas (Mt) en 2030 y ampliarse a hasta 8 Mt en 2035, en un escenario donde la nueva producción no logra acompañar el ritmo de consumo.

El banco atribuye esta dinámica a años de subinversión, procesos de permisos más extensos y caída de leyes minerales, factores que complejizan el desarrollo de nuevos yacimientos. Hoy, llevar un proyecto desde el descubrimiento hasta plena producción demandaría unos 17 años, frente a cerca de 10 años a comienzos de siglo.

Cobre: el costo de cerrar la brecha

Para revertir el desbalance, el reporte estima que la industria deberá movilizar u$s150.000 millones en CAPEX destinados a más de 30 proyectos -entre expansiones y desarrollos desde cero- capaces de aportar 5 Mt anuales de nueva capacidad.

El desafío no es solo financiero. Los costos de capital continúan escalando: los proyectos futuros se ubican en torno a u$s27.000 por tonelada de capacidad, mientras que los desarrollos greenfield superan los u$s30.000 la tonelada, con incrementos cercanos al 50% desde 2020 en algunos casos.

En este contexto, los analistas sostienen que la nueva oferta, de mayor costo, “necesita precios mucho más altos”, y que varios proyectos requerirían valores por encima de u$s12.000 por tonelada para generar retornos atractivos.

Demanda firme: electrificación y revolución digital

Del lado de la demanda, J.P. Morgan proyecta un crecimiento cercano al 3% anual hacia el final de la década, incluso considerando una desaceleración relativa en China.

El impulso proviene de tendencias estructurales como la electrificación, las energías renovables y los vehículos eléctricos. A estos motores tradicionales se suma un factor emergente: la expansión de la infraestructura para inteligencia artificial y centros de datos.

El banco estima que el consumo de cobre de este segmento podría cuadruplicarse hasta casi 1 Mt anuales en 2030, impulsado por mayores requerimientos de potencia y cableado.

Señales tempranas y oportunidades

El informe del J.P. Morgan también advierte que recientes interrupciones operativas y pérdidas de producción ya comenzaron a estrechar el mercado antes de lo previsto, acelerando la transición desde un superávit moderado hacia déficit.

Con este telón de fondo, la entidad mantiene una visión constructiva para el sector, con foco en grandes productores de cobre y fabricantes de equipos, que se beneficiarían de un ciclo de inversión más intenso y sostenido.

En síntesis, el mensaje es claro: sin un salto significativo en inversiones y desarrollo de proyectos, el mercado del cobre podría ingresar en una fase prolongada de escasez, con precios estructuralmente más altos y un rol cada vez más estratégico del metal en la transición energética y la economía digital.

¿Un sorprendente nuevo récord del oro? La otra predicción de J.P. Morgan

J.P. Morgan también proyecta que el precio del oro podría alcanzar un nuevo récord histórico de u$s6.300 por onza hacia fines de 2026. A pesar de las correcciones recientes en el mercado, la entidad financiera mantiene una postura alcista basada en un cambio estructural de los inversores institucionales, quienes están priorizando activos físicos y reales sobre instrumentos financieros de "papel", buscando protegerse de la volatilidad macroeconómica y las decisiones de política monetaria.

oro

El informe identifica como pilares de este incremento la demanda sostenida de los bancos centrales -con una estimación de compra de 800 toneladas para 2026- y las limitaciones críticas en la oferta minera, que no logra expandirse al ritmo del consumo global debido a altos costos y restricciones ambientales.

Además, los analistas sugieren que, si la inversión privada continúa aumentando su asignación de fondos hacia el metal precioso, el precio incluso podría escalar hasta los u$s8.000 por onza antes de que termine la década, consolidando un nuevo "superciclo" para el oro como activo refugio.

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