La megafusión entre Rio Tinto y Glencore, que prometía crear uno de los mayores conglomerados mineros del mundo, finalmente no se concretará. La primera de esas firmas anunció en un comunicado al que accedió Energy Report, que dejó de considerar una posible fusión o combinación de negocios con Glencore, poniendo fin a las negociaciones que habían generado por segunda vez expectativas en el sector minero global.
Se cayó la megafusión entre Rio Tinto y Glencore: caídas en los mercados
Las mineras no lograron acordar los términos del acuerdo y no existirá un gigante de u$s240.000 millones. Priorizarán sus estrategias independientes. El mercado castigó las acciones.
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Sin acuerdo. Rio Tinto y Glencore no lograron acordar los términos de la operación y decidieron continuar con sus estrategias independientes.
Ambas compañías confirmaron que no lograron acordar los términos de la operación y decidieron continuar con sus estrategias independientes, en una decisión que impactó de inmediato en el mercado, con fuertes caídas en las acciones, especialmente de Glencore.
Según explicó Rio Tinto, la decisión se tomó tras evaluar la operación y concluir que no era posible alcanzar un acuerdo que generara valor suficiente para sus accionistas. La fallida y eventual fusión entre Rio Tinto y Glencore hubiese dado lugar a la creación de la mayor minera cotizante del mundo, con una valuación cercana a u$s240.000 millones. Finalmente no va a pasar.
Desde la empresa señalaron que analizaron la oportunidad en detalle, pero finalmente optaron por priorizar su estrategia de crecimiento independiente y el objetivo de sostener retornos competitivos en el largo plazo.
Rio Tinto, el mayor productor mundial de mineral de hierro, tiene una capitalización bursátil actualizada a febrero de 2026 cercana a los u$s184.271 millones, mientras que Glencore -uno de los principales jugadores globales en metales básicos- está valuado en torno a u$s55.631 millones.
La cancelación de la operación representa un freno a lo que podría haber sido una de las mayores fusiones de la historia reciente del sector minero, en un contexto en el que las empresas buscan consolidarse para aprovechar el crecimiento de la demanda de minerales estratégicos, especialmente cobre.
Glencore cuestionó los términos del acuerdo
Por su parte, Glencore también confirmó el fin de las negociaciones y explicó que el desacuerdo se centró en los términos clave de la operación, particularmente en la estructura de control y la distribución de la propiedad de la empresa combinada.
Según la compañía, la propuesta contemplaba que Rio Tinto mantuviera los cargos de presidente y director ejecutivo, además de una participación accionaria que, según Glencore, no reflejaba adecuadamente el valor relativo de sus activos.
La minera remarcó que los términos planteados subvaloraban su negocio, en especial su división de cobre y su cartera de proyectos de crecimiento, uno de los activos más estratégicos en el actual contexto global de transición energética.
Glencore destacó además que continuará enfocada en fortalecer su portafolio de activos y avanzar con sus planes de expansión, especialmente en el segmento del cobre, donde busca posicionarse como uno de los principales productores a nivel mundial durante la próxima década.
El cobre, eje central de la disputa
El cobre se convirtió en uno de los puntos centrales del desacuerdo entre ambas compañías, debido a su creciente importancia estratégica en la electrificación de la economía global. Este mineral es clave para sectores como las energías renovables, los vehículos eléctricos y la infraestructura energética, lo que impulsó su demanda y su valor estratégico.
En este contexto, las grandes mineras buscan fortalecer su posición en el mercado global, ya sea mediante adquisiciones, fusiones o el desarrollo de nuevos proyectos. Sin embargo, la falta de consenso sobre el valor de los activos y el control de la empresa combinada terminó frustrando la operación.
Fuerte reacción negativa en el mercado
La cancelación de la fusión tuvo un impacto inmediato en los mercados financieros, reflejando la expectativa que existía en torno a la operación.
Las acciones de Glencore registraron una caída por arriba de 7% en la bolsa de Londres, mientras que los papeles de Rio Tinto retrocedieron alrededor hasta 4,9%.
La mayor caída en Glencore refleja que el mercado descontaba un mayor potencial de crecimiento a través de la operación, especialmente por las posibles sinergias y el fortalecimiento de su posicionamiento global.
Por su parte, la reacción más moderada en Rio Tinto sugiere que los inversores perciben que la compañía mantiene una posición sólida y alternativas de crecimiento propias.
Qué activos tienen Rio Tinto y Glencore en Argentina
En este contexto, Argentina no es ajena a la estrategia de ambas compañías. En el país, Rio Tinto se centra principalmente en el litio, con varios proyectos en Jujuy, Salta y Catamarca. Glencore apuesta a la reactivación de la industria cuprífera argentina con grandes proyectos de cobre y polimetálicos en Catamarca y San Juan.
Rio Tinto es la principal productora de litio del país, luego de adquirir Arcadium Lithium por u$s6.700 millones en marzo del 2025. Actualmente opera dos de los seis proyectos activos en Argentina: Fénix, en Catamarca, que avanza a su segunda ampliación la fase 1B, que sumará otras 10.000 toneladas a la capacidad ya existente de 32.000 toneladas, y Salar de Olaroz, en Jujuy, que comparte con Toyota Tsusho Corporation (TTC) y produce unas 42.500 toneladas.
En Jujuy Rio Tinto también posee el proyecto a desarrollar Cauchari cerca de la planta Olaroz, con potencial para producir 25.000 toneladas de LCE, y Sal de Vida, que aportará 15.000 toneladas anuales de carbonato de litio, y todavía espera luz verde a un RIGI presentado por u$s638 millones.
Lo que sí ya aprobó el Gobierno nacional el año pasado fue la adhesión al RIGI del proyecto Rincón, en Salta, donde la compañía se comprometió a invertir un total de u$s2.700 millones. La capacidad de Rincon, de 60.000 toneladas anuales de carbonato de litio de grado batería, se compone de la planta de arranque de 3.000 toneladas y la planta de expansión de 57.000 toneladas.
Rio Tinto posee además de la planta Güemes en Salta, que produce cloruro de litio concentrado en forma sólida a partir de salmuera de alta calidad del Salar del Hombre Muerto.
Glencore, por su parte, es uno de los actores históricos del cobre en Argentina. Tiene el proyecto El Pachón en San Juan, uno de los mayores yacimientos de cobre sin desarrollar del país, con recursos estimados en más de 7.000 millones de toneladas, aún en etapa de factibilidad. Y en Catamarca posee el Proyecto MARA (Minera Agua Rica–Alumbrera), un activo clave de cobre, oro y molibdeno, con infraestructura heredada de Alumbrera y potencial para convertirse en uno de los principales proyectos cupríferos del país si logra destrabar permisos y financiamiento.
Para estos dos proyectos Glencore ya presentó un RIGI por u$s13.000 millones. La solicitud aclaró que implica una inversión de capital de u$s4.000 millones para el desarrollo de Agua Rica y de u$s9.500 millones para el desarrollo de El Pachón (Fase 1) durante la próxima década.
Más recientemente, Glencore anunció que después de casi una década de silencio operativo, Alumbrera vuelve a encender motores. La compañía confirmó que reiniciará las operaciones del histórico yacimiento catamarqueño de cobre, oro y molibdeno, con vistas a comenzar la producción durante el primer semestre de 2028.
El proyecto, que dejó de operar en 2018, prevé una producción estimada de 75.000 toneladas de cobre, además de 317.000 onzas de oro y 1.000 toneladas de molibdeno a lo largo de cuatro años.






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