8 de octubre 2026 - 11:14

EEUU y Rusia negocian una posible inversión en un gasoducto clave para Europa

Según informó Reuters, altos funcionarios rusos y estadounidenses mantuvieron conversaciones para incorporar a un inversor estadounidense en los gasoductos que abastecían de gas ruso a Alemania antes de la guerra en Ucrania. La iniciativa enfrenta sanciones, rechazo europeo y fuertes obstáculos políticos.

El gas ruso vuelve al debate europeo por contactos entre Washington y Moscú

El gas ruso vuelve al debate europeo por contactos entre Washington y Moscú

Axel Schmidt / cleanenergywire.org

Altos cargos de Rusia y Estados Unidos mantuvieron conversaciones para incorporar a un inversor estadounidense en los gasoductos Nord Stream, que antes de la invasión rusa de Ucrania suministraban gas natural a Alemania. Según informó Reuters, las negociaciones incluyeron contactos entre Kirill Dmitriev, asesor cercano del presidente ruso Vladimir Putin, y Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump y enviado especial de Washington.

El eventual acuerdo permitiría a inversores estadounidenses participar en los flujos de energía hacia Europa una vez que termine la guerra, aunque la operación enfrenta obstáculos políticos, regulatorios y diplomáticos de alto impacto. Los gasoductos están sujetos a sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea, lo que hoy vuelve ilegal cualquier reanudación del suministro.

De acuerdo con Reuters, Kushner considera que los negocios pueden cumplir un papel clave para restablecer la paz entre Rusia y Ucrania. En las últimas semanas, el enviado estadounidense se reunió con Dmitriev en Moscú y Nueva York. Si bien no está claro hasta qué punto trataron el tema Nord Stream en esos encuentros, dos fuentes citadas por la agencia señalaron que el asunto sigue sobre la mesa.

La respuesta de la Casa Blanca

Consultada por Reuters sobre las conversaciones vinculadas al gasoducto, la Casa Blanca sostuvo que cualquier acuerdo debería ser negociado por Rusia con la Corporación Financiera para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC) y el Tesoro estadounidense.

“Cualquier acuerdo deberá ser negociado por Rusia con la DFC y el Tesoro, y debe beneficiar a los contribuyentes y a las empresas estadounidenses”, afirmó un representante de la Casa Blanca citado por la agencia. Al mismo tiempo, aseguró que “no ha habido debates recientes sobre Nord Stream”.

Dmitriev, que viene defendiendo la reanudación de las ventas de gas ruso a Alemania, se reunió el mes pasado con representantes de los Departamentos de Energía y del Tesoro de Estados Unidos para analizar posibles iniciativas energéticas entre Washington y Moscú. Un representante del funcionario ruso no hizo comentarios ante la consulta de Reuters.

Sanciones y resistencia europea

El interés real de Washington en impulsar la vuelta del gas ruso a Alemania todavía no está claro. Un funcionario estadounidense citado por Reuters señaló que, por la cantidad de obstáculos existentes, es poco probable que se alcance un acuerdo en el mediano plazo.

El principal límite son las sanciones. Trump podría suspender o suavizar las restricciones estadounidenses, pero una eventual victoria demócrata en las elecciones legislativas de medio término complicaría esa posibilidad en el Congreso.

Del lado europeo, el rechazo también sería fuerte. Alemania y otros países de la región invierten miles de millones de euros en reconstruir sus capacidades militares para defenderse de Rusia, mientras mantienen una profunda desconfianza sobre los objetivos de Moscú.

Una portavoz del Ministerio de Economía y Energía de Alemania dijo a Reuters que Nord Stream y el gas ruso están sujetos a sanciones en Europa, y que Alemania ya encontró alternativas de abastecimiento. También señaló que cualquier reapertura de los gasoductos requeriría aprobación del Gobierno alemán y que esa opción no es deseable.

Qué pasó con Nord Stream

Antes de la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022, Alemania compraba más de la mitad de su gas a Rusia a través de los gasoductos Nord Stream.

La infraestructura quedó inactiva después de que Moscú redujera el suministro a Europa. En septiembre de 2022, los ductos fueron destruidos por una serie de explosiones submarinas, en uno de los episodios más sensibles de la crisis energética europea.

Desde entonces, Alemania aceleró la búsqueda de proveedores alternativos de gas y redujo su dependencia energética de Rusia. Por eso, cualquier intento de reactivar Nord Stream reabriría una discusión política de fuerte impacto dentro de Europa.

El peso de Gazprom y los accionistas europeos

La estructura de propiedad también representa un obstáculo. Según Reuters, el gigante estatal ruso Gazprom posee el 51% de la empresa que controla los gasoductos. Otro 31% está repartido entre dos entidades alemanas, mientras que el resto se distribuye entre una compañía francesa y otra neerlandesa.

Los accionistas alemanes buscarían conservar sus participaciones para mantener influencia sobre el futuro de la infraestructura, en caso de que Gazprom decidiera vender su parte.

Una eventual entrada de capital estadounidense exigiría resolver esa estructura accionaria, el régimen de sanciones y la posición política de Alemania, donde el Gobierno de coalición se opone a reactivar el gasoducto.

Una negociación sensible para Europa

La posibilidad de un acuerdo energético entre Estados Unidos y Rusia genera alarma entre legisladores alemanes. Michael Kellner, diputado que estuvo a cargo de la política energética alemana después de la invasión de Ucrania, advirtió a Reuters que la iniciativa podría convertirse en un “acuerdo sucio” con alto costo para Europa.

El debate también divide a la política alemana. Mientras el Gobierno rechaza la reapertura, Alternativa para Alemania (AfD), el partido político más popular del país, impulsa la reactivación de Nord Stream. Reuters informó que Dmitriev tiene previsto reunirse con dirigentes de la AfD a comienzos del año próximo para debatir la reanudación de las ventas de gas ruso.

El eventual regreso del gas ruso a Alemania también generaría tensiones dentro de la Unión Europea, especialmente con Polonia y los países bálticos, que se consideran más vulnerables frente a Rusia y rechazan restablecer vínculos energéticos con Moscú.

Te puede interesar