La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) ubicó a América Latina como la principal fuente de crecimiento de la oferta petrolera mundial proveniente de países no integrados a la alianza OPEP+ en las próximas décadas.
OPEP: Argentina y Brasil liderarán el crecimiento petrolero de América Latina hasta 2050
Energy Report accedió al World Oil Outlook 2050 de la OPEP, que anticipa que América Latina elevará su producción de 7,5 a 11,6 millones de barriles diarios, con Argentina como uno de los principales motores del crecimiento fuera de la alianza OPEP+.
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Con Brasil como líder offshore y Argentina como protagonista del shale, América Latina vuelve a ocupar un lugar central en el mapa energético mundial.
Así surge del informe World Oil Outlook (WOO) 2050, un documento de 328 páginas al que accedió Energy Report, donde el organismo analiza las tendencias del mercado energético global, la evolución de la demanda, las inversiones necesarias y el rol futuro del petróleo.
Según las proyecciones de la OPEP, la producción petrolera latinoamericana crecerá desde 7,5 millones de barriles diarios (mbd) en 2025 hasta 11,6 mbd en 2050, impulsada principalmente por Brasil y Argentina, que explicarán alrededor de 4 millones de barriles diarios del incremento total de 5,5 mbd previsto para los productores externos al bloque OPEP+.
La alianza OPEP+ reúne a los 11 países miembros de la OPEP, liderados por Arabia Saudita, junto con otros productores aliados como Rusia.
El escenario proyectado posiciona a América Latina como una región estratégica para el abastecimiento energético global, especialmente por la combinación de grandes recursos hidrocarburíferos, capacidad técnica y nuevos proyectos de infraestructura.
Brasil, el gigante offshore que liderará la expansión regional
El principal aporte al crecimiento latinoamericano llegará desde Brasil, que continuará expandiendo su producción mediante desarrollos en aguas ultraprofundas, especialmente en el presal.
La OPEP estima que el país pasará de producir aproximadamente 3,7 mbd en 2025 a 4,4 mbd en 2030, para alcanzar un pico cercano a 5,8 mbd durante la década de 2040.
El crecimiento brasileño estará asociado principalmente a la entrada en operación de nuevos FPSO (Floating Production Storage and Offloading) en campos offshore como Búzios y Mero, dos de los activos más importantes del presal brasileño.
La productividad de estos yacimientos, sumada a la continuidad de inversiones en infraestructura marina, consolidará a Brasil como uno de los principales productores petroleros fuera de la OPEP+.
Argentina y Vaca Muerta: el segundo motor petrolero de la región
El otro gran protagonista será Argentina, con el desarrollo de Vaca Muerta como eje central del crecimiento. El informe de la OPEP proyecta que la producción nacional crecerá desde aproximadamente 1 millón de barriles diarios en 2025 hasta 1,3 mbd en 2030, para alcanzar cerca de 2,1 mbd hacia mediados de siglo.
El organismo destaca que la expansión argentina dependerá de una combinación de factores: mejoras de productividad en los pozos no convencionales, ampliación de infraestructura de transporte, mayor capacidad exportadora y disponibilidad creciente de crudos livianos demandados por los mercados internacionales.
Según se desprende del análisis del reporte, el crecimiento previsto para Argentina se inserta en una tendencia global donde los productores no-OPEP+ tendrán un rol creciente en la oferta mundial.
En ese contexto, Vaca Muerta aparece como uno de los principales activos estratégicos del mercado petrolero internacional, especialmente por su escala, productividad y posibilidad de aumentar exportaciones.
En la página 171 del informe al que accedió este medio se deja en claro el panorama para Argentina: en el mediano plazo, se proyecta que la producción argentina de líquidos aumente desde 0,9 millones de barriles diarios (mb/d) hasta 1,2 mb/d hacia 2030, y que continúe creciendo posteriormente.
"Luego de haber alcanzado una determinada masa crítica, la llegada de nuevas inversiones, la expansión de infraestructura y el apoyo del Gobierno han permitido sostener un crecimiento constante", estimó el reporte.
En esa línea, recordó que en diciembre de 2024 comenzó la construcción del Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), una obra de u$s 3.000 millones que contará con una capacidad inicial de 550 mil barriles diarios (tb/d) para transportar crudo hacia la costa atlántica y con una terminal preparada para la exportación mediante buques petroleros de gran porte (VLCC, Very Large Crude Carrier).
"El oleoducto, que posteriormente podría ampliarse hasta una capacidad de 700 mil barriles diarios, probablemente entrará en operación en 2026 o 2027", aseguró la OPEP. Y destacó que además, el Gobierno implementó "beneficios fiscales y otras medidas regulatorias que están contribuyendo a sostener el crecimiento y el optimismo alrededor de Vaca Muerta".
Por último, lanzó un pronóstico a largo plazo: "Más allá de 2030, se espera que la producción de crudo no convencional continúe aumentando, llevando la producción total de petróleo hasta 1,4 mb/d hacia 2050. Sumado a un incremento moderado esperado en la producción de líquidos del gas natural (NGLs) y biocombustibles, se proyecta que la producción total de líquidos alcance 1,8 mb/d".
Venezuela mantiene el mayor potencial, pero con incertidumbre inversora
El informe también analiza el rol de Venezuela, país miembro fundador de la OPEP y poseedor de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo.
Sin embargo, el documento no establece una proyección concreta de crecimiento para el país debido a la necesidad de grandes inversiones de capital, recuperación operativa y modernización de infraestructura.
Actualmente, la producción venezolana se ubica alrededor de 1 mbd, aproximadamente un tercio del nivel alcanzado en 2013. La OPEP señala que, si logra atraer inversiones suficientes, Venezuela podría sumar volúmenes relevantes al mercado internacional.
América Latina se consolida como exportador global de petróleo
El crecimiento productivo proyectado permitirá que América Latina aumente significativamente sus exportaciones de crudo. Según el WOO 2050, los envíos al exterior crecerán desde 4,5 mbd en 2025 hasta 7,4 mbd en 2050, con un máximo estimado de 7,7 mbd hacia 2045.
Los principales destinos serán Asia-Pacífico, con una demanda proyectada de aproximadamente 3,8 mbd en 2050, y Estados Unidos y Canadá, con importaciones cercanas a 2,8 mbd. De esta manera, América Latina se consolidará como la segunda mayor región exportadora de petróleo del mundo.
El informe también advierte sobre un desafío estructural: el crecimiento del consumo interno latinoamericano no estará acompañado por una expansión equivalente de la capacidad de refinación.
La OPEP estima que la demanda regional aumentará desde casi 7 mbd en 2025 hasta 9,7 mbd en 2050, impulsada por crecimiento demográfico y una expansión económica promedio proyectada del 2,1% anual.
Sin embargo, la capacidad de destilación agregada solo crecería en alrededor de 0,9 mbd, frente a un incremento esperado de 2,8 mbd en la demanda de productos refinados. La consecuencia, según el organismo, será una mayor dependencia de importaciones de combustibles refinados, especialmente desde Estados Unidos.
Haitham Al Ghais: “La historia de la energía es de incorporaciones, no de reemplazos”
En la carta de presentación del World Oil Outlook 2050, el secretario general de la OPEP, Haitham Al Ghais, defendió una visión de largo plazo donde el petróleo continuará ocupando un rol central en la matriz energética mundial. “La historia de la energía es una historia de incorporaciones, no de reemplazos”, escribió Al Ghais.
El titular de la OPEP señaló que el mundo actualmente consume más madera, petróleo, carbón, gas y todas las formas de energía que en décadas anteriores. “Las energías tienden a complementarse entre sí. El crecimiento del carbón hizo que el mundo utilizara más madera; el crecimiento del petróleo hizo que el mundo utilizara más carbón; y las energías renovables y los vehículos eléctricos requieren una amplia variedad de productos derivados del petróleo para su desarrollo y uso”, afirmó.
Al Ghais también destacó que los combustibles fósiles continúan representando una parte dominante de la matriz energética global. “El porcentaje combinado de petróleo, gas y carbón en la matriz energética fue de alrededor del 80% en 2024, apenas menor que cuando la OPEP fue fundada en 1960, a pesar de que el consumo energético aumentó más de cinco veces desde entonces”, sostuvo.
Sobre la transición energética, el secretario general afirmó que algunos enfoques iniciales hacia el cero neto plantearon objetivos difíciles de implementar. “Se ha vuelto cada vez más claro para muchos responsables políticos que la narrativa de eliminar rápidamente el petróleo y el gas ha sido vista como lo que es: impracticable y una fantasía”, señaló.
Según Al Ghais, el petróleo continuará siendo necesario para múltiples sectores de la economía. “El petróleo sustenta la economía global y es central en nuestra vida cotidiana. Sin él, los automóviles, autobuses y camiones quedarían detenidos, los aviones quedarían en tierra, la construcción prácticamente se frenaría, la producción de alimentos se vería devastada y muchos productos relacionados con la salud serían difíciles de fabricar”, afirmó.
La OPEP proyecta que la demanda mundial de petróleo seguirá creciendo hasta alcanzar aproximadamente 123 mbd hacia 2050. “No hay un pico de demanda de petróleo en el horizonte”, sostuvo Al Ghais.
Finalmente, el dirigente energético remarcó la necesidad de mantener un fuerte flujo de inversiones. “La industria petrolera mundial requerirá inversiones por u$s 18,2 billones hasta 2050”, indicó, y agregó que “el mundo necesita todas las energías para garantizar seguridad y disponibilidad energética, y todas las tecnologías para lograr las reducciones de emisiones necesarias”.







