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16 de agosto 2026 - 13:21

Peter Thiel cambió los "bits" por barriles: compró u$s76 millones de Vista y mira a Vaca Muerta

El fondo Thiel Macro compró cerca de 1,2 millones de acciones de Vista, equivalentes al 1% de la petrolera. La operación refuerza el vínculo del magnate tecnológico con Argentina y su apuesta por energía, infraestructura y tecnología.

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El desembarco en Argentina también debe leerse en el contexto de la creciente influencia política de Peter Thiel en Estados Unidos.

Imagen: AFP

El desembarco financiero de Peter Thiel en Vaca Muerta tomó forma concreta: el fondo Thiel Macro LLC, controlado por el empresario tecnológico estadounidense, adquirió una participación de aproximadamente u$s76 millones en Vista, la petrolera fundada y conducida por Miguel Galuccio que se convirtió en uno de los principales jugadores del shale argentino.

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La operación surge de la presentación del formulario 13F ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos y fue revelada inicialmente por el periodista Jonathan Gilbert, de Bloomberg. Al cierre del segundo trimestre, Thiel Macro declaraba cerca de 1,2 millones de American Depositary Shares (ADS) de Vista, equivalentes a alrededor del 1% del capital de la compañía.

El dato adquiere especial relevancia porque Vista pasó a ser la segunda mayor posición declarada del fondo, detrás de Amazon, y la única compañía no estadounidense dentro de la cartera informada. El portafolio declarado por Thiel Macro alcanzaba unos u$s418,7 millones e incluía también participaciones en empresas energéticas estadounidenses como Vistra, American Electric Power, DTE Energy, FirstEnergy, CMS Energy y X-Energy.

La inversión representa, además, la primera apuesta directa conocida de Thiel en una compañía de Vaca Muerta y se produce después de una serie de señales que muestran que el interés del empresario por Argentina excede una visita circunstancial.

Vista, Vaca Muerta y la nueva escala exportadora

Vista se transformó en uno de los principales vehículos privados de crecimiento del shale argentino. La compañía produce actualmente alrededor de 160.000 barriles equivalentes de petróleo y gas por día, mientras que cerca del 70% de su producción se destina a exportaciones. La empresa ya lleva invertidos más de u$s6.500 millones en Argentina, según información recogida por Reuters.

La escala de la compañía se amplió todavía más después de la adquisición de activos de Equinor en Vaca Muerta, operación que incorporó los bloques Bandurria Sur y Bajo del Toro y sumó unos 22.000 barriles equivalentes diarios a su cartera.

Para Galuccio, la incorporación de estos activos permitió a Vista "dar un salto significativo en producción, exportaciones y capacidad de desarrollo en Vaca Muerta".

El crecimiento de Vista se produce en paralelo con la transformación de la formación neuquina en una plataforma exportadora. La producción de petróleo de Vaca Muerta ya superó el millón de barriles diarios y el desarrollo de infraestructura, especialmente el oleoducto y puerto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), apunta a eliminar uno de los principales cuellos de botella que durante años limitaron el crecimiento de las exportaciones.

Vista participa del proyecto VMOS, una infraestructura considerada estratégica para ampliar la capacidad de evacuación de crudo hacia el Atlántico y permitir un salto en las ventas argentinas al exterior.

En ese contexto, la compra de Thiel puede leerse como una apuesta a una compañía que combina crecimiento productivo, generación de divisas y exposición directa a uno de los mayores recursos no convencionales del mundo.

Quién es Peter Thiel y por qué mira hacia la energía

La llegada de Thiel al capital de Vista tiene una particularidad: no se trata de un inversor tradicional del sector petrolero.

El empresario de origen alemán y nacionalizado estadounidense es una de las figuras centrales del ecosistema tecnológico de Silicon Valley. Fue cofundador de PayPal, realizó la primera inversión externa en Facebook y posteriormente creó Palantir Technologies, compañía especializada en análisis de datos, inteligencia artificial y tecnologías utilizadas por gobiernos y organismos de defensa.

También es fundador de Founders Fund, uno de los fondos de venture capital más influyentes de Estados Unidos, desde donde participó tempranamente en compañías como SpaceX, Facebook y OpenAI, entre otras.

Palantir, creada en 2003, nació con respaldo inicial de In-Q-Tel, el vehículo de inversión asociado a la comunidad de inteligencia estadounidense, y posteriormente desarrolló una fuerte presencia en contratos con organismos públicos, defensa y seguridad.

Pero la agenda empresarial de Thiel se fue desplazando progresivamente desde el universo puramente digital hacia sectores vinculados con la infraestructura física, la energía, la defensa y la industria.

Una de sus principales tesis sostiene que Occidente dedicó durante décadas enormes recursos al mundo de los "bits" -software, internet y servicios digitales- mientras descuidaba los "átomos": energía, industria, infraestructura, manufactura y capacidad productiva. La inversión en Vista encaja precisamente en esa visión.

Del software al petróleo, el gas y la energía nuclear

El interés de Thiel por la energía no comenzó con Vista. A través de su red inversora, el empresario participa en General Matter, una compañía orientada al desarrollo de capacidades estadounidenses para producir HALEU (High-Assay Low-Enriched Uranium), un combustible considerado estratégico para una nueva generación de reactores nucleares.

General Matter recibió en 2026 un contrato del Departamento de Energía de Estados Unidos por u$s900 millones para impulsar capacidad doméstica de producción de este combustible. El vínculo con la energía también aparece en otras inversiones de Thiel y Founders Fund vinculadas con infraestructura tecnológica y energética.

La lógica detrás de estas apuestas está relacionada con uno de los principales desafíos de la economía global: el crecimiento de la inteligencia artificial exige cantidades cada vez mayores de electricidad y vuelve estratégicos el gas, la generación eléctrica, la energía nuclear y las redes de infraestructura.

Desde esa perspectiva, Vaca Muerta aparece como una pieza dentro de una tesis de inversión más amplia, en la que la energía vuelve a ocupar un lugar central como soporte físico de la economía digital.

Incluso existe un vínculo más directo con Argentina: Founders Fund tiene exposición a Crusoe, compañía que utiliza gas asociado para alimentar infraestructura de computación y centros de datos, y que opera en Vaca Muerta.

El vínculo con Milei y una apuesta que excede a Vista

La compra de acciones de Vista se produce apenas unos meses después de la reunión entre Javier Milei y Peter Thiel en la Casa Rosada.

El encuentro tuvo lugar el 23 de abril de 2026 y contó también con la presencia del canciller Pablo Quirno, Matt Danzeisen, gestor de cartera de Thiel Capital, y Matías Van Thienen, socio de Founders Fund. La Presidencia confirmó oficialmente la reunión, aunque no difundió detalles sobre los temas tratados.

Fue la segunda reunión entre Milei y Thiel. El empresario ya había visitado la Casa Rosada en mayo de 2024. En aquella oportunidad, según recordó posteriormente el entonces embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford, Thiel le había transmitido que consideraba que las ideas de Milei eran relevantes no solo para Argentina sino también para el mundo.

En abril, además, fuentes periodísticas señalaron que Thiel había mantenido contactos con funcionarios del Gobierno y que su agenda incluía conversaciones vinculadas con las reformas económicas argentinas.

La relación no se limita a la política. Thiel compró una residencia en Buenos Aires y extendió su estadía en el país, mientras su presencia generó interés por sus movimientos empresariales y personales. El Financial Times describió su permanencia en Argentina como una consecuencia de su interés por el experimento económico impulsado por Milei.

Thiel, el republicanismo y su vínculo con Trump

El desembarco en Argentina también debe leerse en el contexto de la creciente influencia política de Thiel en Estados Unidos.

El empresario es uno de los principales referentes tecnológicos vinculados al movimiento libertario y al sector conservador estadounidense. Fue uno de los primeros grandes empresarios de Silicon Valley en apoyar públicamente a Donald Trump y se convirtió posteriormente en uno de los principales patrocinadores políticos de JD Vance, actual vicepresidente de Estados Unidos.

Thiel aportó u$s15 millones a un super PAC que respaldó la candidatura de Vance al Senado por Ohio en 2022. Vance, que había formado parte del entorno de inversiones de Thiel, terminó convirtiéndose en una de las figuras centrales del movimiento MAGA y llegó a la vicepresidencia con Trump.

Su influencia política, por lo tanto, excede las donaciones electorales: Thiel construyó durante años una red de empresarios, inversores y dirigentes que conecta Silicon Valley con el nuevo conservadurismo estadounidense.

Ese posicionamiento también explica parte de su visión sobre sectores estratégicos. En su pensamiento aparecen de manera recurrente la defensa de la innovación tecnológica, la reducción de regulaciones, la seguridad nacional, la energía y la necesidad de recuperar capacidades industriales en Estados Unidos.

Donald Trump y Peter Thiel.

Argentina, un laboratorio para la nueva agenda de Thiel

La coincidencia entre la visión económica de Thiel y el programa de Milei es uno de los elementos que ayuda a explicar su creciente interés por Argentina. El Gobierno argentino impulsa desregulación, apertura a la inversión, reducción de impuestos y mecanismos como el RIGI, mientras busca convertir a Vaca Muerta en una plataforma exportadora de escala global.

Para un inversor cuya estrategia comenzó en internet y las empresas tecnológicas, pero que en los últimos años amplió su exposición hacia defensa, energía nuclear, infraestructura y recursos estratégicos, el país ofrece una combinación particular: energía abundante, recursos naturales, potencial exportador y un Gobierno que busca atraer capital internacional mediante reglas de largo plazo.

La compra del 1% de Vista no significa, por sí sola, que Thiel vaya a tomar un rol operativo en la petrolera ni que exista un acuerdo estratégico con Galuccio. Pero sí constituye una señal financiera concreta: el empresario que convirtió sus primeras apuestas en PayPal, Facebook y Palantir en algunas de las mayores historias empresariales de las últimas décadas ahora decidió poner capital directamente en Vaca Muerta.

Y lo hizo en una compañía que tiene entre sus principales desafíos justamente aquellos que forman parte de su nueva tesis global: más producción, más infraestructura, más exportaciones y una creciente demanda mundial de energía para sostener la próxima generación de tecnología.

La operación, además, llega cuando Argentina busca consolidar su transformación de importador energético a exportador estructural de petróleo y gas, y cuando Vaca Muerta comienza a adquirir una dimensión estratégica que trasciende al mercado local.

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