El petróleo volvió a quedar bajo presión por la escalada militar entre Estados Unidos e Irán, pero el Brent todavía no logra superar de manera sostenida la barrera de los u$s100 por barril. Aunque las exportaciones del Golfo Pérsico desde el estrecho de Ormuz y el Mar Rojo se redujeron con fuerza, el mercado encuentra amortiguadores en rutas alternativas, mayor producción fuera de la OPEP y una caída significativa de la demanda, especialmente desde China.
Por qué el petróleo no supera los u$s100 pese a la crisis en Medio Oriente
El Brent se mantiene cerca de u$s95 pese a la crisis entre Estados Unidos e Irán y las interrupciones en Ormuz. Rutas alternativas, mayor oferta no OPEP, menor demanda china y reservas elevadas ayudan a contener una suba por encima de u$s100.
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La razón por la que el petróleo no supera los u$s100 no es la ausencia de tensión, sino la combinación de varios amortiguadores.
Según datos citados por Reuters, los envíos de crudo de productores de Medio Oriente rondan actualmente los 11 millones de barriles diarios, frente a los 18 millones que se registraban antes del inicio de la guerra con Irán hace siete meses. La caída es fuerte, pero no alcanzó hasta ahora para disparar una crisis de precios más profunda.
La explicación está en que una parte importante del petróleo siguió circulando por el estrecho de Ormuz, aun en medio de las interrupciones. Además, los exportadores del Golfo recurrieron a rutas y esquemas alternativos para sostener cargamentos, mientras productores como Estados Unidos, Canadá y Guyana compensan parte del faltante.
Ormuz sigue moviendo petróleo
El estrecho de Ormuz continúa siendo el punto central de tensión para el mercado. En la semana previa a la reanudación de los combates, el 30 de agosto, se habían transportado entre 8 millones y 9 millones de barriles diarios por esa vía, el doble que en la semana anterior, según Claudio Galimberti, economista jefe de Rystad Energy.
Luego, los flujos cayeron por debajo de los 2 millones de barriles diarios, aunque el promedio móvil diario se mantuvo entre 4 millones y 5 millones. Para Galimberti, ese nivel ubica al Brent en un precio “justo” cercano a los u$s95.
Otras estimaciones del sector ubican las exportaciones diarias entre 6 millones y 8 millones de barriles. Durante el acuerdo de paz provisional entre Estados Unidos e Irán en julio, las exportaciones a través de Ormuz habían vuelto a niveles previos a la guerra, cerca de 16 millones de barriles diarios.
Ese movimiento muestra que el mercado no está operando con un cierre total del paso marítimo. La interrupción es relevante, pero todavía parcial.
Rutas alternativas y transferencias entre barcos
Otro factor que ayuda a contener los precios es la capacidad de los países del Golfo para redireccionar parte de sus envíos. Los productores están utilizando rutas alternativas y transferencias de barco a barco fuera del estrecho de Ormuz, una estrategia que mitiga parte del déficit.
Saudi Aramco reanudó en agosto las operaciones de carga desde Ras Tanura, su puerto en el Golfo Pérsico. Sin embargo, las exportaciones desde Yanbu, en el Mar Rojo, siguen bajo presión por el bloqueo naval impuesto por los hutíes yemeníes, alineados con Irán.
Los datos muestran fuertes movimientos entre puertos. Las exportaciones de Yanbu cayeron a 1,429 millones de barriles diarios en agosto, frente a un promedio de 3,9 millones en los tres meses anteriores. En cambio, las exportaciones desde Sidi Kerir, en Egipto, subieron a 2,139 millones de barriles diarios en agosto, más del doble que en junio.
Irak, segundo productor de la OPEP, también aumentó sus exportaciones en agosto hasta unos 2,34 millones de barriles diarios. Los envíos de Emiratos Árabes Unidos se mantuvieron cerca de 2,9 millones de barriles diarios en julio y agosto, después de haber tocado un récord en junio. Kuwait, por su parte, recuperó sus exportaciones de crudo hasta aproximadamente 1 millón de barriles diarios.
El caso más golpeado es Irán. Sus exportaciones petroleras cayeron drásticamente por el bloqueo estadounidense.
Más oferta fuera de la OPEP
El mercado también mira el aporte de productores que no pertenecen a la OPEP. Según Jarand Rystad, fundador de Rystad Energy, Estados Unidos, Canadá y Guyana aumentarán en conjunto su producción en 1,4 millones de barriles diarios este año.
Ese volumen no compensa por completo las pérdidas en Medio Oriente, pero sí ayuda a moderar la presión alcista sobre los precios internacionales.
Rusia también aparece como un factor relevante. Sus exportaciones de crudo se mantuvieron estables cerca de 5,5 millones de barriles diarios en julio y agosto, por debajo del pico de 6,4 millones registrado en junio, pero todavía 23% por encima de febrero.
Ese aumento exportador se explica en parte por la caída del procesamiento en refinerías rusas, afectadas por ataques ucranianos. Sin embargo, Rusia recortó su previsión de producción petrolera para 2026 al nivel más bajo en 17 años, lo que podría limitar sus ventas externas hacia adelante.
China frena la demanda y acumula reservas
El otro gran límite para una suba mayor del petróleo está en la demanda. Según Rystad Energy, la destrucción de demanda de productos petroquímicos y combustibles para transporte sigue siendo significativa en el tercer trimestre, con 3,5 millones de barriles diarios. En el segundo trimestre había llegado a 4,5 millones.
China explica más de la mitad de esa caída. La electrificación del transporte y el avance de productos químicos derivados del carbón reducen la necesidad de importaciones de crudo.
El gigante asiático, principal importador mundial y definido por algunos analistas como la “OPEP de la nueva demanda”, recortó con fuerza sus compras marítimas. Sus envíos de crudo por vía marítima bajaron a 7 millones de barriles diarios en julio y agosto, frente a más de 11 millones en febrero.
Además, las reservas de Beijing, estimadas por Kpler en 1.170 millones de barriles, aportan tranquilidad al mercado. Ese colchón reduce el temor a una crisis inmediata de abastecimiento y permite que China module sus compras según el nivel de precios.
El mercado físico muestra más tensión
Aunque el Brent se mantiene por debajo de u$s100, el mercado físico cuenta una historia más ajustada. Las primas al contado repuntaron hasta niveles de abril, con los crudos Dubái y Omán entre u$s19 y u$s20 por barril por encima de las cotizaciones de Dubái para cargamentos que se embarcarán en noviembre.
Los futuros de Omán cotizaban el lunes en u$s104,54 por barril, mientras que el crudo de Dubái operaba en u$s105,10. Es decir, en algunos segmentos físicos del mercado ya hay precios superiores a u$s100.
“En estos momentos, nos indica que físicamente la situación es increíblemente ajustada”, sostuvo David Fyfe, economista jefe de Argus.
El especialista remarcó además que el mercado del diésel atraviesa una escasez severa. Ese punto es clave porque la tensión no se limita al crudo: los combustibles refinados también están bajo presión por la menor oferta y por el aumento de la demanda de las refinerías.
Bancos elevan pronósticos para el Brent
La persistencia del conflicto llevó a varios bancos a revisar sus previsiones. Morgan Stanley espera que el Brent promedie u$s100 por barril en el cuarto trimestre.
Goldman Sachs también elevó sus pronósticos para el Brent y el West Texas Intermediate en u$s5 por barril para diciembre de 2026 y 2027, ante la expectativa de que las interrupciones en el transporte marítimo en Medio Oriente persistan hasta el próximo año.
El banco ahora prevé que el Brent alcance los u$s85 por barril y el WTI los u$s80 para diciembre de 2026. Para 2027, estima precios de u$s80 y u$s75, respectivamente.
Las proyecciones muestran que el mercado incorpora una prima geopolítica, pero todavía no descuenta una interrupción total y prolongada del suministro regional.
Una suba contenida, pero con riesgos abiertos
La razón por la que el petróleo no supera los u$s100 no es la ausencia de tensión, sino la combinación de varios amortiguadores. Parte del crudo sigue saliendo por Ormuz, los exportadores del Golfo usan rutas alternativas, la oferta no OPEP crece y China redujo con fuerza sus importaciones.
Ese equilibrio, sin embargo, es frágil. Si los ataques se profundizan, si las rutas alternativas se saturan o si el flujo por Ormuz vuelve a caer con fuerza, el mercado podría acercarse nuevamente a precios de tres dígitos.
Por ahora, el Brent se mantiene cerca de u$s95, en una zona elevada pero contenida. La crisis en Medio Oriente ya tensiona al mercado físico y al diésel, pero la menor demanda china y la capacidad de adaptación de los exportadores evitaron, hasta el momento, una disparada más pronunciada del crudo.
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