“Estamos en el mapa de la energía a nivel global”. La definición de Ernesto López Anadón, presidente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG), sintetizó la expectativa que atraviesa a la industria hidrocarburífera argentina. Pero detrás del crecimiento de la producción y de los proyectos de exportación, la cadena de proveedores enfrenta una pregunta central: cómo convertir el salto de Vaca Muerta en más contratos, inversiones y empleo para las pequeñas y medianas empresas.
Pymes de Vaca Muerta: el boom energético abre oportunidades, pero crecen los pedidos por contratos, financiamiento y competitividad
Cámaras y empresarios advirtieron sobre las barreras que enfrentan los proveedores locales. El acceso a las licitaciones, los costos, el crédito y la infraestructura aparecen entre los principales desafíos para que las pymes acompañen la expansión.
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Las pymes neuquinas reclaman mayor participación en Vaca Muerta. Desde CEIPA advirtieron que, según un relevamiento interno, casi dos de cada tres empresas quedan fuera antes de poder competir por contratos.
Durante la inauguración de la AOG Patagonia 2026, en Neuquén, López Anadón destacó que la balanza comercial energética podría cerrar el año con un superávit de u$s10.000 millones y proyectó que, con el crecimiento de la actividad, ese saldo podría alcanzar entre u$s30.000 millones y u$s40.000 millones. También advirtió que, sin el desarrollo no convencional, la Argentina estaría importando gas y petróleo por unos u$s30.000 millones anuales.
“Estamos realmente haciendo un aporte importantísimo a la economía”, afirmó el titular del IAPG, al describir el cambio de escala de la industria. Según señaló, los analistas internacionales ya incorporan a la Argentina en sus proyecciones de oferta futura de petróleo y gas. El país, que se acerca al millón de barriles diarios de producción de crudo, empieza a ser considerado como un proveedor relevante en el mercado energético mundial.
Sin embargo, ese potencial también exige resolver los problemas que condicionan la competitividad. López Anadón identificó tres motores del crecimiento: la tecnología, las ganancias de eficiencia operativa y un nuevo clima de negocios, impulsado por herramientas como la Ley Bases y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La eficiencia, remarcó, será decisiva para competir por capitales y mercados con otros desarrollos energéticos del mundo. Ese desafío alcanza a las operadoras, pero también a los proveedores que deben responder a exigencias técnicas, financieras y comerciales cada vez mayores.
El titular del IAPG recordó que un relevamiento realizado años atrás por la entidad identificó cerca de 10.000 empresas proveedoras de las 37 principales operadoras, de las cuales el 80% eran pymes. Ese universo facturaba, en promedio, unos u$s4.000 millones anuales a ese grupo de compañías. Para López Anadón, la expansión de la actividad puede ampliar esa cadena de valor y multiplicar su impacto sobre el empleo: estimó unos 70.000 puestos de trabajo directos y entre 250.000 y 300.000 indirectos, sin contar el empleo inducido.
La oportunidad es significativa. La discusión que atraviesa a las empresas locales es cómo participar de ese crecimiento en un mercado donde también buscan posicionarse proveedores de otras provincias y compañías internacionales.
La disputa por los contratos: competir, pero bajo las mismas reglas
Leonardo Brkusic, director ejecutivo del Grupo Argentino de Proveedores para la Industria del Petróleo y Gas (GAPP), evaluó positivamente la exposición y destacó la posibilidad de establecer contactos directos con compradores y operadoras. Las rondas de negocios y las reuniones en los stands permitieron, según explicó a Energy Report, que las empresas conocieran mejor los proyectos y los caminos para integrarse a las próximas etapas de inversión. El GAPP es un grupo de casi 300 empresas, con 70% dedicado a fabricación y 30% a servicios, presencia productiva en 15 provincias y 47.000 puestos de trabajo.
“Fue una exposición de gran nivel, superó las expectativas, con una cantidad de visitantes impresionante, muchas empresas buscando oportunidades”, señaló. También valoró las reuniones en las que las operadoras recibieron a proveedores para explicarles cómo desarrollar su participación en los proyectos.
Pero el balance positivo convivió con una advertencia sobre las condiciones en las que compite la industria local. “Las perspectivas son buenas, pero con algunas situaciones a resolver en relación con dificultades macro que atraviesa la cadena de valor, tanto como la falta de financiamiento, tipo de cambio y demás”, planteó Brkusic.
A esos problemas se suma, según el dirigente, la llegada de nuevos actores que buscan ingresar en Vaca Muerta con beneficios asociados al RIGI que, afirmó, las empresas locales todavía no tienen y cuya situación no fue contemplada de la misma manera. El resultado es una competencia que no depende exclusivamente de la capacidad técnica de cada proveedor, sino también de su acceso al capital y de las condiciones económicas con las que llega al mercado.
La preocupación aparece con fuerza entre las empresas neuquinas. Oscar Erretegui, de Geocontrol e integrante de la Cámara Empresarial de la Industria Petrolera y Afines del Neuquén (CEIPA), advirtió que las dificultades empiezan incluso antes de que muchas pymes puedan presentar una oferta.
“Un relevamiento interno de CEIPA señala que casi dos de cada tres pymes quedan fuera antes de poder competir”, indicó. Según describió, el escenario está marcado por la pérdida de contratos, las demoras en los pagos y las dificultades para sostener el empleo local.
La cámara, que reúne a más de 150 empresas, tiene más de 30 años de trayectoria y representa a más de 18 sectores, sostiene que la expansión de Vaca Muerta debe traducirse en una participación efectiva de los proveedores de la provincia. El reclamo no se limita a una mayor presencia en las rondas de negocios: apunta al cumplimiento de las reglas de contratación y a que las firmas locales tengan posibilidades concretas de competir. “El desafío es avanzar en el cumplimiento efectivo de la Ley de Compre Neuquino, promoviendo la participación de proveedores locales y una distribución más equitativa de las oportunidades de crecimiento”, sostuvo Erretegui.
Desde CEIPA remarcaron que la vinculación entre compañías, la asociatividad y el trabajo conjunto son herramientas para fortalecer a las pymes y mejorar su competitividad. La entidad considera que la contratación local permite extender los beneficios del desarrollo energético hacia el entramado productivo provincial.
Daniel González, vicepresidente de Adeneu-Pyme y secretario de la Federación de Cámaras del Sector Energético del Neuquén (FECENE), coincidió en que el crecimiento de la producción y de la infraestructura abre oportunidades, pero advirtió que no todos los segmentos de actividad tienen la misma dinámica.
Las obras de gasoductos, oleoductos e instalaciones para la exportación pueden concentrar una fuerte demanda de servicios durante su construcción, pero luego reducen su intensidad. La perforación y la fractura de pozos, en cambio, generan una necesidad más sostenida de proveedores. A medida que se amplía la capacidad de transporte, explicó, también será necesario aumentar la actividad de los pozos para alimentar esa infraestructura.
González señaló que empresas de distintas regiones del país, afectadas por la caída de actividad en sus mercados de origen, intentan posicionarse en Neuquén y algunas llegan con costos muy bajos para ganar contratos.
El dirigente aclaró que el reclamo de las firmas neuquinas no consiste en conseguir contrataciones por el solo hecho de tener domicilio en la provincia. “No queremos que contraten a una empresa neuquina si no es competitiva”, sostuvo.
La demanda, explicó, es que todos los oferentes compitan con los mismos criterios y que se les exijan iguales estándares técnicos y comerciales. En ese punto se encuentra uno de los principales contrapuntos del debate: las cámaras piden una mayor participación de los proveedores locales, mientras que las propias empresas reconocen que necesitan demostrar eficiencia, capacidad operativa y precios competitivos para sostenerse en el mercado.
YPF y las cámaras: reuniones para destrabar la relación comercial
La relación entre las operadoras y sus proveedores fue uno de los asuntos que concentraron la agenda empresarial durante la AOG Patagonia. Mauricio Uribe, presidente de FECENE, destacó que la federación agrupa a más de 640 compañías neuquinas y trabaja en conjunto con el Centro Pyme-Adeneu, al que definió como “el partner ideal” para impulsar el desarrollo empresarial.
Uribe también mencionó la existencia de 1.058 empresas certificadas, un indicador que, a su entender, refleja la continuidad del trabajo institucional y la confianza de las firmas en los mecanismos de capacitación y desarrollo de proveedores.
Durante la exposición, representantes de las cámaras mantuvieron reuniones con Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, y su equipo. Uno de los objetivos fue mejorar los canales de comunicación entre las compañías, ordenar los procedimientos de contratación y encontrar mecanismos para anticipar y resolver problemas que, con el aumento de la actividad, pueden escalar. “Todos empezamos a entender que nos necesitamos, que vamos en el mismo barco y estamos intentando no ser el Titanic, sino un barco que llega a puerto”, graficó Uribe.
Entre los temas tratados mencionó las cobranzas, las certificaciones y los procedimientos de interacción entre empresas. Los definió como problemas menores, aunque advirtió que pueden volverse más complejos cuando aumenta el volumen de trabajo y se superponen normativas nacionales y provinciales.
Según explicó González, la reunión con YPF dejó como resultado el compromiso de establecer encuentros trimestrales entre las cámaras y las áreas de compras y contratos de la compañía. Las reuniones se realizarían alternadamente en Buenos Aires y Neuquén, con una agenda centrada en las necesidades de contratación y en los casos en los que los proveedores identifiquen dificultades para participar de las licitaciones.
Marín también solicitó a las cámaras un relevamiento sectorial de las empresas neuquinas, con el objetivo de identificar de manera más precisa qué servicios puede ofrecer cada una y acercar esa información a las áreas que demandan bienes y trabajos.
Para los representantes empresarios, la iniciativa puede ayudar a reducir la distancia entre las necesidades de las operadoras y las capacidades disponibles en la provincia. Pero el acceso a la información no resuelve por sí solo las restricciones financieras ni las diferencias de costos que condicionan la posibilidad de competir.
González también se refirió al pedido de reducción de contratos que Halliburton había planteado a proveedores. Según relató, YPF negó haber impulsado esa medida y hubo diálogo con la compañía de servicios. El dirigente defendió que los ajustes comerciales se negocien entre cada empresa y sus proveedores, caso por caso, en lugar de aplicarse de manera generalizada.
El financiamiento, otro cuello de botella
La falta de crédito aparece como uno de los principales límites para que las pymes puedan ampliar sus equipos, contratar personal y responder a las exigencias de una industria en expansión.
Uribe describió el financiamiento disponible como “escaso y muy dinámico”. Durante la AOG se firmaron acuerdos entre el sistema bancario y los gobiernos nacional y provincial, aunque el dirigente evitó precisar condiciones particulares por la variabilidad de las líneas.
Según explicó, bancos internacionales que ya financian a las operadoras buscan adaptar las exigencias del Banco Central a la realidad de los proveedores. La iniciativa responde, en parte, a un pedido de las propias compañías energéticas, que necesitan que sus contratistas accedan a tasas y requisitos compatibles con sus posibilidades financieras.
Uribe ironizó sobre la diferencia entre el costo del crédito para las pymes y el que enfrentan las grandes empresas, pero valoró el trabajo conjunto entre las operadoras, los bancos y las cámaras. A su entender, la coordinación puede agilizar la intermediación y facilitar que los proveedores accedan a recursos para crecer.
En el plano provincial, el Banco Provincia del Neuquén prepara una línea de financiamiento a tasa preferencial para la compra de equipos y maquinaria, con una condición: contratar personal neuquino. Uribe consideró que se trata de una herramienta importante para ampliar la capacidad de las empresas locales, aunque los detalles de la propuesta todavía debían difundirse.
El presidente de FECENE también destacó el respaldo del gobernador Rolando Figueroa y del intendente de Neuquén capital, Mariano Gaido, a la búsqueda de recursos para equipamiento, educación y capacitación. Para el dirigente, el impacto de la actividad no debe medirse únicamente por la recaudación, sino también por la circulación de negocios dentro de la provincia y el fortalecimiento de sus instituciones.
En esa lógica ubicó al Instituto Vaca Muerta, financiado con aportes de empresas del sector, como parte del esfuerzo por preparar trabajadores para las nuevas necesidades de la industria.
La asociatividad es otra de las respuestas que impulsan las cámaras. Uribe señaló que las compañías ya recurren a uniones transitorias para presentarse a proyectos de gran magnitud y compartir capacidades y riesgos. “No somos uno solo, somos dos”, resumió al referirse a los acuerdos entre empresas y cámaras.
Infraestructura, procesos y capacitación: las exigencias del crecimiento
Para Leonela Fuentes, directora de Naru Argentina, la AOG permitió acercarse a quienes toman decisiones y conocer de primera mano los planes de las principales compañías. Naru acompaña a empresas de petróleo y gas, minería y energía en el cumplimiento de estándares de calidad, seguridad, salud ocupacional y ambiente, mediante soluciones tecnológicas. Entre ellas desarrolla NaIA, un agente de inteligencia artificial orientado a acompañar procesos internos y mejorar la eficiencia.
“Lo más valioso fue el acceso directo a los que deciden”, afirmó Fuentes. Destacó que tanto en los stands como en las rondas de negocios hubo compradores dispuestos a compartir información sobre sus proyectos y canales de contacto. También valoró los encuentros de los CEO, donde, según su evaluación, las principales operadoras presentaron una mirada relativamente integrada sobre inversiones y perspectivas de mercado.
Fuentes observó, además, una combinación de proveedores con larga trayectoria y nuevas empresas interesadas en incorporarse a la cadena de valor. En la exposición encontró participantes de Comodoro Rivadavia, el norte del país, Buenos Aires y distintos polos productivos, entre ellos Córdoba.
La diversidad muestra el atractivo que genera Vaca Muerta, pero también la presión que ejerce sobre los proveedores: cada vez más compañías buscan ingresar a un mercado que demanda servicios especializados y exige altos niveles de cumplimiento. “Las operaciones de Oil & Gas son complejas y exigen preparación y estándares, además de una gestión eficiente de los procesos para asegurar la continuidad operativa. Cualquier error, tanto a nivel de seguridad como de calidad, tiene un costo muy elevado”, explicó.
Para Fuentes, existe una brecha entre lo que solicitan las operadoras y lo que parte de la cadena de proveedores está en condiciones de ofrecer. La mejora de los procesos, la seguridad y la calidad no son solamente requisitos administrativos: forman parte de la capacidad de una empresa para sostener contratos y responder a una operación en la que una falla puede tener consecuencias económicas y operativas importantes.
“El mercado está exigiendo cada vez más ser competitivos e innovadores para formar parte. Ahí hay un desafío enorme. Somos muchos queriendo ofrecer servicios y productos, y ganamos los que somos eficientes”, resumió.
La directora de Naru también señaló que la infraestructura de Neuquén constituye un cuello de botella. A pesar del potencial productivo de la provincia, identificó pendientes en rutas y accesos, cuestiones que condicionan el movimiento de personas, equipos y servicios necesarios para sostener la expansión de las operaciones.
El planteo conecta con una de las preocupaciones más amplias de la cadena de valor: la competitividad no depende únicamente de los precios que pueda ofrecer cada proveedor, sino también de la infraestructura disponible, la logística, el financiamiento, la formación de los trabajadores y la capacidad de cumplir con los estándares exigidos.
¿Qué es NaIA?
NaIA es una aplicación desarrollada por Naru Argentina que utiliza inteligencia artificial para simplificar y agilizar la implementación de sistemas de gestión en empresas de oil & gas, minería y otros sectores industriales. A través de distintos módulos, el agente acompaña a las organizaciones en tareas como la preparación para certificaciones ISO, la elaboración de procedimientos y matrices de riesgos, la investigación de accidentes, los estudios de seguridad y la evaluación de proveedores.
El sistema realiza diagnósticos mediante preguntas, permite cargar documentación y genera planes de trabajo y herramientas adaptadas a cada necesidad. "La propuesta apunta a reducir los tiempos, los recursos y los costos que demanda la gestión tradicional, con un modelo autogestionable y un abono accesible", explicó Fuentes. Actualmente, los módulos se comercializan por separado y la empresa prevé lanzar una nueva versión integrada el 2 de noviembre, para reunir las distintas funcionalidades en una misma plataforma.
Del upstream al midstream: nuevas oportunidades y mercados externos
La reconfiguración de la actividad convencional también está llevando a algunas empresas neuquinas a buscar oportunidades fuera del país. Uribe explicó que parte de los proveedores de FECENE tenía una fuerte demanda vinculada con herramientas y servicios para esos campos. La reingeniería del negocio convencional empujó a varias firmas a explorar mercados como México y Brasil.
Sin embargo, el dirigente pidió cautela. Brasil representa un mercado de gran tamaño, pero requiere una estrategia cuidadosa, mientras que México no registró, según su evaluación, un aumento sustancial de la demanda para las empresas que intentan ingresar.
En paralelo, identificó un cambio en el perfil de los trabajos que realizan los proveedores neuquinos. El midstream, es decir, la infraestructura que permite transportar y acondicionar los hidrocarburos, gana espacio en la actividad de las firmas locales. Muchas ya participan en proyectos como Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), las iniciativas de gas natural licuado (GNL) y las obras de Oldelval.
Uribe recordó que hasta hace poco las empresas de la región recibían cuestionamientos por su escasa presencia en ese segmento. Su participación en las obras actuales, consideró, demuestra que pueden ampliar sus capacidades y acceder a actividades que antes parecían reservadas a otros actores.
El crecimiento de la infraestructura abre así una oportunidad adicional para diversificar los servicios. Pero, como advirtió González, el desafío será sostener esa participación más allá de los picos de trabajo asociados con la construcción de grandes proyectos y acompañar la expansión permanente de la producción.
Una oportunidad que necesita traducirse en actividad local
Desde CEIPA, FECENE y el GAPP, los diagnósticos convergen en varios puntos: la falta de financiamiento, los costos, las exigencias de contratación, la infraestructura y la necesidad de mejorar la eficiencia de los proveedores. También coinciden en que las rondas de negocios y las reuniones con las operadoras son valiosas, pero necesitan continuidad para traducirse en contratos concretos.
El desafío no consiste solamente en que más empresas se acerquen a Vaca Muerta. Se trata de que puedan cumplir con los estándares requeridos, acceder al crédito necesario para invertir, conocer con anticipación las oportunidades de contratación y competir con reglas claras.










