El crecimiento de Vaca Muerta está modificando la escala de la industria energética argentina. Sin embargo, producir más petróleo y gas ya no alcanza: el desafío es contar con la infraestructura para transportarlos, la tecnología para operar activos cada vez más complejos y los trabajadores y proveedores capaces de acompañar la expansión. Desde la evacuación de hidrocarburos hasta la formación de personal, la digitalización y el desarrollo de nuevas áreas, las empresas identifican oportunidades, pero también límites que pueden condicionar el ritmo de crecimiento.
Vaca Muerta: nuevas inversiones, cuellos de botella y las soluciones que buscan las empresas
La producción récord abre oportunidades para operadoras y proveedores, pero exige más infraestructura, talento, tecnología y eficiencia. GeoPark amplió su posición en la cuenca con una inversión comprometida de u$s95 millones.
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La expansión de los yacimientos, las inversiones en tecnología y el desarrollo de proveedores avanzan así sobre una misma agenda: aumentar la producción sin perder de vista la capacidad de transporte, la confiabilidad operativa, la disponibilidad de personal y la eficiencia de costos.
En julio de 2026, la producción argentina de petróleo alcanzó un récord de 916.200 barriles diarios, de los cuales Vaca Muerta aportó 643.100 barriles, más del 70% del total. La formación registró un crecimiento interanual del 26,4%, una expansión que aumenta la exigencia sobre las redes de transporte, los servicios que sostienen las operaciones y la capacidad de inversión de toda la cadena de valor.
El cambio también se refleja en las cuentas externas. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, durante el primer semestre de 2026 la balanza comercial energética registró un superávit cercano a los u$s7.000 millones, el mayor de la historia para ese período. La energía ya representa más del 15% de las exportaciones argentinas, de acuerdo con los datos citados por Gerardo Gómez, country manager de Naturgy Argentina.
Para el ejecutivo, la discusión del sector se desplazó desde la disponibilidad de recursos hacia la capacidad de transportarlos, distribuirlos y utilizarlos eficientemente. La ampliación de la infraestructura, los proyectos de gas natural licuado (GNL) y las oportunidades de exportación regional requieren inversiones de largo plazo, financiamiento y reglas previsibles.
"Cuidar la infraestructura existente es tan importante como ampliarla. Por ello, resulta necesario fortalecer los controles y las herramientas de prevención frente al consumo ilegal y el robo de energía. Reducir estas prácticas permite disminuir pérdidas, mejorar la seguridad y evitar que sus costos recaigan sobre el conjunto de los usuarios", sostuvo Gómez.
Pero también agregó que ninguno de estos desafíos puede abordarse de manera aislada. "La articulación entre el Estado, los reguladores y el sector privado será determinante. La previsibilidad normativa, la modernización tecnológica y los incentivos adecuados pueden facilitar nuevas inversiones y acompañar la evolución de la demanda. Esta agenda debe contemplar, además, el equilibrio entre seguridad de abastecimiento, competitividad y sostenibilidad ambiental", recalcó el directivo de Naturgy.
Transporte, infraestructura y eficiencia: los límites de la expansión
Uno de los principales cuellos de botella aparece en el midstream, el segmento que conecta los yacimientos con los centros de tratamiento, las refinerías y los mercados de destino. En su diagnóstico sobre la industria, Siemens identifica una tensión entre el ritmo de perforación y productividad de Vaca Muerta y la velocidad con la que se amplía la red troncal de transporte.
La expansión de la producción exige, además, mantener la integridad de miles de kilómetros de ductos expuestos a fatiga mecánica, corrosión y condiciones operativas exigentes. En ese escenario, el monitoreo continuo y el mantenimiento predictivo ganan relevancia para anticipar fallas y mejorar la disponibilidad de los activos.
La problemática no termina en los oleoductos y gasoductos. El crecimiento de la minería y el desarrollo de la movilidad eléctrica también obligarán a anticipar nuevas necesidades de las redes de distribución. Gómez sostiene que la planificación debe acompañar esos cambios para preservar la confiabilidad del suministro y evitar que la infraestructura se convierta en una restricción para la actividad productiva.
A la vez, la eficiencia energética aparece como otra variable económica. Según la Agencia Internacional de Energía, citada por el ejecutivo de Naturgy, la eficiencia mejora a un ritmo cercano al 2% anual a nivel global, menos de la mitad de lo necesario para cumplir los compromisos internacionales.
La agenda incluye facilitar el acceso de los hogares a las redes existentes, promover mecanismos de financiamiento para las instalaciones internas y favorecer el recambio de artefactos por equipos más seguros y eficientes. También contempla fortalecer los controles contra el consumo ilegal y el robo de energía, prácticas que generan pérdidas y afectan la seguridad del sistema.
Gemelos digitales e inteligencia artificial para operar mejor
La tecnología es una de las herramientas con las que las empresas buscan ganar eficiencia y reducir los riesgos de una operación cada vez más extensa. En AOG Patagonia 2026, Siemens puso el foco en la digitalización, la automatización y la electrificación de instalaciones de upstream, midstream y downstream, con soluciones que incluyen gemelos digitales, sistemas de control, mantenimiento predictivo y salas eléctricas modulares conocidas como E-houses.
Un gemelo digital es una réplica virtual de un activo, proceso o sistema físico que integra información de ingeniería, simulaciones y, según la implementación, datos operativos en tiempo real. Su aplicación permite ensayar escenarios, validar lógicas de control, entrenar operadores y detectar problemas antes de intervenir sobre las instalaciones reales.
La compañía presentó aplicaciones vinculadas con el transporte de crudo, tanto para activos en operación como para proyectos nuevos. Entre los casos mencionados se encuentran VMON y VMOS. La propuesta apunta a conectar la ingeniería con la operación y facilitar que los equipos técnicos trabajen sobre una representación común de las instalaciones.
Gustavo Guitera, responsable de Digital Enterprise de Siemens Sudamérica sin Brasil, explicó que estas herramientas permiten “anticipar escenarios, validar decisiones, optimizar procesos, reducir costos, entrenar personal, predecir fallas y conectar la ingeniería con la operación”.
En la presentación de la empresa, los gemelos digitales de ingeniería se asociaron con una reducción potencial del 15% en los costos de ingeniería durante el ciclo de vida de los activos. La integración del sistema de control real y virtual, en tanto, se vinculó con una reducción del 20% en los tiempos de puesta en marcha. Son beneficios estimados por Siemens para las aplicaciones expuestas, no resultados generalizables a todos los proyectos.
La compañía también mostró soluciones para la gestión de motores y sistemas de protección de bombas en yacimientos, junto con herramientas de entrenamiento inmersivo y modelado de información para la construcción (BIM). En conjunto, estas tecnologías apuntan a reducir errores, anticipar fallas y mejorar el uso de energía e insumos.
La necesidad de digitalizar no se limita a los grandes proyectos. Las operaciones remotas, la conectividad limitada y las condiciones exigentes de los yacimientos obligan a contar con equipos confiables y sistemas capaces de anticipar problemas. En los campos convencionales maduros, donde la producción declina y los márgenes son más estrechos, el control de los costos operativos adquiere todavía más importancia.
El crecimiento también necesita trabajadores y proveedores locales
La expansión de Vaca Muerta demanda más que ingenieros, geólogos y operarios especializados en perforación. La logística, la alimentación, la hotelería, la limpieza, el mantenimiento y otros servicios son parte de la estructura necesaria para sostener la actividad.
Según proyecciones de YPF citadas por Grupo L, la zona podría alcanzar un pico de 90.000 nuevos empleos hacia 2029, de los cuales cerca de 30.000 corresponderían a servicios, logística y actividades no especializadas. La estimación amplía el foco sobre los perfiles que requiere la industria y la necesidad de preparar trabajadores para cubrir puestos que no siempre se asocian directamente con la producción de hidrocarburos.
“Para las empresas de servicios, es fundamental acompañar ese crecimiento con inversión local, formación de personal y generación de nuevas oportunidades para que el talento pueda desarrollarse en la propia región”, señaló Marcelo Delbarba, director de Desarrollo de Negocios y Relaciones Institucionales de Grupo L.
La compañía inauguró en abril una planta elaboradora de alimentos y centro de distribución en Centenario, con una inversión superior a los $2.200 millones. El establecimiento tiene 1.200 metros cuadrados, laboratorio de control de calidad y lavandería, y brinda servicios a clientes de Neuquén, Río Negro y Chubut a través de GL Support Sitios Remotos, su unidad de soluciones integrales para minería, oil & gas y construcción.
La instalación cuenta con capacidad para trabajar con hasta 90 personas en turnos rotativos y atraviesa una etapa inicial de operación, que acompaña la evolución de los volúmenes de producción. La inversión también permite ofrecer empleos en la región con una dinámica diferente a los esquemas de campamento de 14 días de trabajo y 14 de descanso, con la posibilidad de regresar al hogar diariamente.
Grupo L cuenta, además, con una escuela de capacitación en Neuquén para desarrollar programas vinculados con los oficios que demanda la actividad. El objetivo es ampliar la disponibilidad de personal y fortalecer la participación de proveedores locales, una agenda que la provincia impulsa a través del Compre Neuquino.
La infraestructura de servicios también puede contribuir a reducir traslados y residuos. La planta de Centenario inició pruebas para pelar, cortar y seleccionar papa, zanahoria, cebolla, batata y calabaza, con el objetivo de que los alimentos lleguen preparados a las operaciones y se reduzcan los residuos en los sitios de trabajo. Entre junio y agosto, la empresa entregó 1.600 kilos de material orgánico a la Chacra Municipal Lía Encalada, de Centenario, para usos educativos y agroecológicos.
GeoPark amplía su posición en Vaca Muerta con una inversión de u$s95 millones
La expansión de la actividad también se refleja en las decisiones de las operadoras. GeoPark obtuvo la adjudicación del bloque Corralera Noreste, en la Cuenca Neuquina, y sumó aproximadamente 26.900 acres brutos, equivalentes a unos 24.200 acres netos para la compañía, que tendrá una participación del 90% y será la operadora. Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) conservará el 10% restante.
La adjudicación se concretó en la Ronda 1/2026, convocada por GyP en el marco del Plan Exploratorio Neuquén. El proceso incluyó 15 bloques y recibió 20 ofertas de 10 compañías, según la información de GeoPark. La empresa comprometió un desembolso total de aproximadamente u$s95 millones, incluido el bono de ingreso, equivalente a unos u$s3.900 por acre neto.
El programa inicial contempla la perforación y fractura de dos pozos horizontales, cada uno con una rama lateral de 2.000 metros y 30 etapas de fractura, durante un período exploratorio de cuatro años. La compañía prevé financiar el bono inicial y los compromisos posteriores con caja disponible y fuentes de liquidez comprometidas, sin modificar sus prioridades de asignación de capital.
GeoPark estima para Corralera Noreste un potencial de recursos no convencionales sin riesgo de aproximadamente 200 millones de barriles equivalentes de petróleo, considerando dos zonas de navegación, con posibilidades adicionales sujetas a evaluación. También calcula una producción bruta pico potencial de entre 40.000 y 50.000 barriles equivalentes diarios. Ambas cifras dependen de resultados técnicos favorables, la delimitación del recurso y el desarrollo posterior, por lo que no representan reservas probadas ni producción asegurada.
La empresa anticipó que avanzará por etapas, con un programa inicial para reducir las incertidumbres geológicas y evaluar la productividad de los pozos antes de comprometer inversiones de mayor escala. Cualquier desembolso posterior dependerá de los resultados técnicos, la viabilidad económica y sus criterios de asignación de capital.
La estrategia se apoya en la ubicación del bloque, en el norte de Vaca Muerta, cerca de Rincón de los Sauces y de áreas con actividad no convencional e infraestructura existente. GeoPark consideró que la zona ofrece referencias técnicas para evaluar distintas capas productivas y complementar sus activos actuales en la Argentina, Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste.
La expansión de los yacimientos, las inversiones en tecnología y el desarrollo de proveedores avanzan así sobre una misma agenda: aumentar la producción sin perder de vista la capacidad de transporte, la confiabilidad operativa, la disponibilidad de personal y la eficiencia de costos. En paralelo, la infraestructura de evacuación, las redes de distribución y los proyectos de GNL seguirán requiriendo financiamiento, planificación y plazos de ejecución compatibles con el crecimiento de la oferta energética.













