Hay una manera sencilla de entender el desafío que La Pampa se propuso con su transformación energética: en 2020 la provincia compraba el 100% de la energía que necesitaba al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM); para 2027 busca que el 36% de su abastecimiento se defina a través del Mercado Local de Energía Eléctrica (MLEE).
Viaje al cambio de matriz energética de La Pampa: del petróleo y los dólares a CAMMESA a los 157 MW de enegías renovables
La provincia puso en marcha un plan energético a 20 años que combina generación renovable, eficiencia, infraestructura eléctrica y contratos locales. En 2027 busca que el 36% de la energía que consume se compre a proyectos definidos dentro de la provincia y llevar la potencia renovable instalada y proyectada a 157,2 MW.
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Vacas y energías renovables. La Pampa avanza con un plan a 20 años para cambiar su matriz energética, que brinde sostenibilidad a la agroindustria y nuevos emprendimientos productivos.
No se trata solamente de construir parques solares o eólicos. El plan provincial busca modificar la relación entre energía, producción, infraestructura y territorio, con una estrategia diseñada a 20 años que combina generación propia, eficiencia energética, modernización de redes, participación privada y contratos de abastecimiento locales.
El cambio puede verse en una presentación PDF, pero se entiende mejor después de recorrer los kilómetros que separan la capital Santa Rosa de las localidades de General Acha y General Pico. Primero, casi dos horas de combi hacia el sur para llegar al parque eólico La Banderita, con el sol cayendo sobre un paisaje verde, que lentamente abandona la Pampa húmeda de la llanura por colores más amarrillos y marrones. Al día siguiente, otras tres horas de viaje, entre ida y vuelta, para llegar al norte provincial y observar la construcción del parque solar de General Pico.
Entre ambos recorridos aparece la geografía sobre la que La Pampa intenta construir su próxima etapa productiva: 143.400 kilómetros cuadrados, el 3,8% del territorio argentino, 366.022 habitantes y apenas 2,55 habitantes por kilómetro cuadrado. Es la octava provincia más extensa del país, pero una de las de menor densidad poblacional. Esa característica condiciona tanto la prestación de servicios como la infraestructura energética.
El dato demográfico ayuda a entender la dimensión del desafío. La Pampa tiene pocos habitantes distribuidos sobre un territorio enorme, pero al mismo tiempo sostiene una economía diversificada en la que el comercio representa, en promedio, el 24,24% del valor agregado bruto provincial entre 2015 y 2024; agricultura y ganadería, el 18,49%; petróleo y minería, el 9,76%; los servicios financieros, inmobiliarios y de seguros, el 8,64%; la administración pública, defensa, saneamiento y servicios sociales, el 8,29%; y la industria, el 6,86%.
Ese entramado productivo explica por qué la energía aparece en la agenda provincial como una condición para ampliar la escala de la economía y no solamente como un servicio público.
Una economía chica que busca crecer sin perder el equilibrio
La conversación comienza en Santa Rosa, en la sede de la Agencia de Inversiones y Comercio Exterior (I-Comex), alrededor de un café y un brunch. Sebastián Lastiri, director ejecutivo de la agencia, plantea primero el marco económico sobre el cual se apoya la estrategia energética. "La Pampa tiene una historia de equilibrio fiscal que se construyó, no solamente desde el regreso de la democracia. La Pampa es una provincia con equilibrio fiscal, ya una política de Estado", sostiene.
Lastiri vincula ese orden fiscal con una política de crecimiento y producción que, según los datos presentados por la provincia, permitió que La Pampa fuera la quinta jurisdicción del país que más creció durante los últimos 20 años, de acuerdo con la serie histórica de valor agregado bruto de producción reconstruida por la CEPAL que forma parte de la presentación.
El otro dato que la provincia utiliza para describir su posición es el nivel de endeudamiento. La presentación muestra el ranking de deuda pública provincial per cápita para el período 1996-2025. En los últimos 30 años, La Pampa no superó el séptimo lugar del ranking de menor deuda y durante los últimos diez años se mantuvo dentro del podio. La exposición oficial ubica actualmente a la provincia entre las jurisdicciones con menor deuda pública per cápita.
"Hubo cambios de gobernadores, muchos. Cuatro gobernadores. Y, a pesar de que cambiaron nombres, hubo una continuidad", explica Lastiri. Según el funcionario, esa continuidad también se trasladó al manejo de las finanzas públicas y a una política de prudencia respecto del volumen, contenido y destino del endeudamiento. "En casi ninguno de los gobiernos se tomó deuda para gastos corrientes. Todo lo que aparezca ahí en el serrucho es algún programa de deuda para algún proyecto o componente de infraestructura pública", agrega.
La descripción económica también tiene otra particularidad. Según los datos aportados durante la charla, alrededor del 60% del empleo registrado corresponde al sector privado y cerca del 40% al sector público, aunque cuando se incorporan otras formas de ocupación la estructura se aproxima a un 70% privado y 30% público. Previsible, dentro del empleo público provincial tienen un peso significativo actividades como educación, seguridad y salud.
La estructura empresarial también aparece como uno de los activos que La Pampa busca poner en valor. Según la presentación, la provincia ocupa el segundo lugar entre las jurisdicciones argentinas en cantidad de empresas por cada 1.000 habitantes, detrás de la Ciudad de Buenos Aires. La paradoja es que ese entramado no necesariamente tiene la visibilidad de las grandes empresas o de las multinacionales que concentran la atención en otras provincias. "Es un entramado muy fuerte, muy arraigado", resume Lastiri.
La energía como cuello de botella del desarrollo
Sobre esa estructura económica se montó el plan energético. Y allí aparece la explicación de Matías Toso, secretario de Energía y Minería de La Pampa, segundo anfitrión el viaje para periodistas de Buenos Aires. "Cuando empezamos a trabajar un plan energético, que, como decía Sebastián, es anterior al plan económico productivo, lo empezamos a hacer desde la idea de que habíamos detectado claramente un cuello en el desarrollo y en el crecimiento de la escala del tipo de empresas que tenía La Pampa", explicó durante una la entrevista en I-Comex.
La conclusión fue directa: para dar un salto de escala industrial, la disponibilidad de energía era uno de los principales condicionantes, junto con el agua. "Agua y energía son los dos factores de desarrollo en casi cualquier lugar del mundo. Donde logremos hacer coincidir los dos, damos las posibilidades para el crecimiento", señala Toso.
La presentación provincial plantea justamente esa ruptura conceptual: dejar de pensar la energía desde el déficit y comenzar a considerarla como una herramienta de planificación, inversión y desarrollo. El plan energético tiene un horizonte de 20 años y busca anticiparse a la demanda en lugar de reaccionar cuando las necesidades productivas ya aparecen.
La demanda eléctrica pampeana tiene además una particularidad técnica. Mientras el consumo nacional se duplica aproximadamente entre los períodos de menor y mayor demanda, en La Pampa el salto puede llegar a triplicarse.
El pico se concentra durante algunas horas de los días más calurosos del verano, particularmente un día de enero alrededor de las 14, cuando la demanda residencial aumenta por el uso de equipos de climatización y, simultáneamente, también se incrementa la demanda productiva. Por eso, la provincia no buscó solamente sumar megavatios. La estrategia combina más oferta con generación renovable y menor demanda mediante eficiencia energética. "Si estudiás bien el sistema, después ves qué soluciones tenés, ves cuál es la mejor tecnología que se adapta", explica Toso.
Y ahí aparece una decisión tecnológica interesante: aunque La Pampa tiene un recurso eólico importante, el primer gran salto provincial se concentró en la generación fotovoltaica. "Era claro que la fotovoltaica eran los primeros pasos que había que dar", sostiene.
La razón no está solamente en el recurso disponible, sino en el momento en que se necesita la electricidad. La mayor demanda se produce precisamente durante las horas en las que la generación solar tiene disponibilidad, mientras que la generación eólica no garantiza que haya viento en el instante exacto del pico. "Muchas veces la decisión tecnológica no tiene que ver con dónde está el mejor recurso. Tiene que ver con dónde vos querés", explica Toso.
De 0% a 36% de energía contratada localmente
El cambio más concreto puede verse en la composición del abastecimiento eléctrico. En 2020, el 100% de la energía comprada por la provincia provenía del MEM y no existía participación del mercado local. En 2026, la composición proyectada por la provincia muestra 74,5% de compras al MEM y 25,5% a través del MLEE. Para 2027, el objetivo es llegar a 64% del MEM y 36% del MLEE. La demanda provincial tomada como referencia es de 922.999 MWh.
La diferencia es importante porque el 36% no significa que La Pampa vaya a desconectarse del sistema eléctrico nacional. Significa otra cosa: que una porción creciente de la energía consumida será contratada dentro de un esquema provincial y con proyectos de generación que forman parte de la estrategia energética local. La presentación resume el objetivo de manera contundente: "36 de cada 100 kilovatios lo va a decidir La Pampa".
Toso hace una distinción técnica clave: una cosa es dónde está ubicada una central y otra quién compra la energía que genera. "Una cosa es una central que esté acá generando energía y aportando potencia al sistema. Y otra es si le comprás o no le comprás energía a esa central", afirmó. Por eso el plan trabaja simultáneamente sobre dos líneas: generar capacidad instalada dentro de la provincia y aumentar la proporción de energía que se compra mediante contratos locales.
En términos de potencia, la provincia contabiliza actualmente 127,2 MW de potencia instalada y proyectada con renovables, a los que se suman otros proyectos que llevan la potencia proyectada total a 157,2 MW. La cartera incluye generación eólica, solar, hidroeléctrica, biogás y generación distribuida.
Para 2027, la expectativa provincial es que el 60,3% de la potencia asociada a proyectos renovables esté generándose dentro de La Pampa, mientras el objetivo de contratación local se ubica en el 36% de la energía consumida. La diferencia entre ambos porcentajes es central para entender el modelo.
El petróleo financia la transición
La transformación tampoco supone abandonar los hidrocarburos de un día para otro. La Pampa conserva una actividad petrolera relevante, especialmente en el oeste provincial. La presentación identifica 60.668 kilómetros cuadrados de áreas hidrocarburíferas, equivalentes al 42,29% del territorio provincial, nueve áreas en explotación y 1.079 pozos activos. En 2025 produjo 664.297 metros cúbicos de petróleo y 160.807 Mm³ de gas, con El Medanito como una de las áreas estratégicas.
El petróleo, de hecho, ocupa un lugar creciente dentro de la matriz productiva pampeana: petróleo y minería representan en conjunto el tercer sector por participación en el valor agregado bruto provincial, con un promedio de 9,76% entre 2015 y 2024.
La lógica de la transición energética pampeana es utilizar parte de las capacidades y de la renta asociadas a los recursos hidrocarburíferos para desarrollar una nueva plataforma de generación. "Cuando se termina el petróleo y gas, se termina en la realidad y se termina en los puestos de trabajo. Si no vas haciendo algo antes, lo que te va a pasar es eso", advirtió el secretario de Energía.
Por eso, la provincia reconvirtió su empresa petrolera, Pampetrol, para incorporar la generación de energía renovable como una nueva unidad de negocios. La estrategia tiene una dimensión ambiental, pero también económica. "Ya no tiene una cara únicamente ambiental. También es una cuestión económico-productiva", afirma Toso.
Victorica: el primer laboratorio
Antes del parque solar de General Pico y de los proyectos que vendrían después, La Pampa utilizó a Victorica como una suerte de laboratorio. El parque solar Antü Mamüll tiene 7,2 MW de potencia, 14.280 paneles y una extensión de 15 hectáreas. La inversión informada fue de u$s8,17 millones y genera aproximadamente 16.413 MWh anuales. La importancia del proyecto excede la energía generada: es toda inversión pública.
Según Toso, el parque permitió demostrar que una instalación fotovoltaica podía resolver una necesidad concreta de abastecimiento y, al mismo tiempo, evitar inversiones mucho mayores en infraestructura tradicional. "Un parque fotovoltaico de ocho millones de dólares, que costó en aquel momento hacerlo, evitó obras por 38 millones de dólares", recordó.
La alternativa convencional hubiera requerido, según el funcionario, una nueva estación transformadora, una nueva línea y obras de repotenciación. El parque Victorica permitió además incorporar experiencia provincial en la importación de equipamiento, construcción y operación de este tipo de instalaciones. Y produjo otro efecto: abrió la puerta para que el Estado provincial pudiera presentarse ante inversores privados no solamente como regulador, sino como socio con experiencia técnica.
General Pico y el salto hacia el modelo público-privado
El segundo gran paso se observa en General Pico, donde también se visitó Forestal Pico, la fábrica de bola de acero para molinos de minería, motivo de una próxima nota periodística.
El Parque Solar General Pico I, que la provincia desarrolla junto a Pampetrol, avanza sobre una superficie inicial de 30 hectáreas de las 100 previstas y contempla la instalación de 28.800 paneles solares, con una inversión de u$s13 millones, con una estructura de 80% privado y 20% correspondiente a la empresa provincial de energía. La obra registraba un avance del 55% y el 95% de los equipos ya se encontraba disponible al momento de la presentación.
Según explicó el ingeniero Salvador Giasono, coordinador de la UTE comitente integrada por las empresas que participan de la obra, las primeras pruebas están previstas para diciembre y la puesta en funcionamiento se proyecta entre enero y febrero.
El proyecto moviliza a cuatro empresas contratistas: Megatrans y Martínez de la Fuente, de Buenos Aires, e INAR y MYP, de San Juan, además de Cimepro, empresa autopartista especializada en plásticos y socia del emprendimiento. En el pico de actividad, la construcción genera alrededor de 50 puestos de trabajo.
El parque estará vinculado además al parque industrial lindero, donde todavía resta completar infraestructura básica y urbanización para que puedan instalarse nuevos emprendimientos productivos que demandarán la energía renovable generada localmente. El objetivo final es mucho mayor: alcanzar 50 MW dentro de un polo de abastecimiento productivo y energético que supera las 100 hectáreas.
La expansión continuará con General Pico II, que contempla otros 30 MW divididos en dos etapas de 15 MW. Giasono explicó que para la Etapa A se recibieron dos ofertas: la empresa que resulte adjudicataria construirá los primeros 15 MW y la segunda tendrá la posibilidad de igualar la propuesta para avanzar con la Etapa B.
La adjudicación de Pico II Etapa A está prevista para octubre, mientras que, según detalló Pablo Gambetta, representante técnico y gerente de INAR, la firma de los contratos y la conformación de la UTE podrían concretarse en diciembre, con un plazo de obra estimado en 12 meses, incluyendo unos tres meses iniciales para la compra de insumos y los movimientos de suelo.
La dimensión local también aparece en el empleo: el pliego establece un cupo del 70% de trabajadores no profesionales calificados de la zona, mientras que para Pico I la convocatoria recibió 150 currículums de vecinos de General Pico. Gambetta señaló además que ya ingresaron 80 contenedores provenientes de Buenos Aires con materiales e insumos para la construcción.
La frase que sintetiza la filosofía oficial aparece en la propia presentación de Toso en I-Comex: "Si nosotros queremos que el sector privado invierta, tenemos que crear las condiciones". El secretario lo explica desde la política pública. "No creemos en un Estado absolutista y que haga todo, ni creemos que el Estado tenga la responsabilidad ni que tenga que hacer todo. Tampoco queremos que el sector privado tenga que planificar y tomar decisiones, justamente este tipo de decisiones del futuro. Sino que hay que encontrar un poco el tono de cada uno."
Ese esquema también está detrás de La Banderita, el parque eólico que se visita en General Acha. Allí, con el atardecer como telón de fondo, la transición energética deja de ser una presentación y adquiere dimensión física: torres, palas y caminos en un territorio que durante décadas estuvo asociado principalmente a la producción agropecuaria y petrolera.
La cartera provincial también incluye Casa de Piedra, con 60 MW; La Banderita, con 45 MW; la central de biogás de 2 MW; Victorica, con 7,2 MW; General Pico, con etapas de 15 MW y 15 MW; y generación distribuida, con unos 3 MW.
La eficiencia como otra forma de generar energía
El plan no se limita a aumentar la oferta. Uno de los programas más visibles es el recambio del alumbrado público por tecnología LED. La primera etapa comenzó en 2020-2021 con ocho localidades que alcanzaron el 100% LED. La segunda llevó esa cifra a 51 localidades y la tercera a 67 localidades con 100% LED. Para 2026, el programa alcanzó 72 localidades con cobertura total y otras ocho con más del 55% de sus luminarias reconvertidas.
La presentación contabiliza 62.323 luminarias LED, 18.700 calles iluminadas, 20 cruces de rutas y 253 luminarias instaladas en 14 puestos camineros. El balance a 2025 muestra 17% de ahorro en consumo energético y 37% de ahorro económico. Otra medición presentada por la provincia ubica el ahorro económico en $1.565 millones, junto con una reducción de 9.403.257 kWh de consumo.
La idea es extender la misma lógica a clubes, espacios deportivos y edificios públicos. "Fuimos por el todo", dice Toso. La decisión fue aplicar una tecnología común a las 80 localidades, independientemente de su tamaño o ubicación. El criterio tiene también una dimensión territorial: que la calidad tecnológica de la infraestructura energética no dependa de que el municipio sea grande o pequeño.
La generación distribuida completa el esquema. La Pampa ya supera 3 MW de potencia, con 129 usuarios generadores, 32 instaladores registrados y una generación estimada de 6.648,1 MWh anuales. La provincia se ubica, según la presentación, décima a nivel nacional en potencia y octava en cantidad de usuarios. La energía generada equivale al consumo promedio de unos 2.168 hogares.
Una red que también tiene que crecer
El desafío no termina en los parques. La provincia tuvo que modernizar buena parte de su infraestructura eléctrica. Entre 2020 y 2026 ejecutó 100 obras, mientras el sistema pasó a atender a 190.719 personas usuarias, frente a 171.172 en 2020. La extensión de las líneas llegó a 18.501 kilómetros, contra 16.992,62 kilómetros seis años antes.
La demanda creció 10%, equivalente a aproximadamente 1,92% anual. En ese período se sumaron cerca de 20.000 suministros, lo que significa que el sistema incorporó, en promedio, casi nueve nuevos usuarios por día.
El crecimiento no se explica solamente por mayor consumo. La estructura productiva y la expansión territorial obligan a sostener redes extensas para atender una población relativamente pequeña y dispersa.
Una de las obras estratégicas es la estación transformadora de General Pico de 132/33/13,2 kV, vinculada al nuevo parque de actividades económicas. También este cronista fue testigo del avance de la obra y los detalles técnicos. La provincia la presenta como una infraestructura destinada a preparar la zona para recibir energía renovable y generar mejores condiciones para la instalación de industrias.
Al momento de la presentación y la visita de periodistas, la estación transformadora registraba un 90% de avance, mientras otra estación transformadora informada en el paquete de obras alcanzaba 98%, una línea de media tensión 92% y una subestación transformadora 95%. El concepto es sencillo: no alcanza con producir electricidad; hay que poder transportarla hasta donde se la necesita.
La cuenta económica detrás de cada megavatio y el premio de CAMMESA
Uno de los argumentos más interesantes de la estrategia aparece cuando Toso explica qué significa para la economía provincial comprar energía local. Por mes, la provincia destina entre u$s60 y u$s80 millones a la compra de electricidad y eso lo quieren cambiar. El parque de Victorica ya vende electricidad a la distribuidora provincial. Según el funcionario, el precio obtenido en ese esquema resulta inferior al que la provincia paga por energía comprada al mercado nacional. A eso se suma el ahorro en infraestructura que permitió generar el parque. Y aparece un tercer efecto: el dinero utilizado para comprar energía dentro de la provincia permanece, al menos en parte, dentro de la economía regional.
"Lo que vos invertiste para comprar energía a CAMMESA o a cualquier generador externo son fondos que se van de la economía regional", plantea Toso. "En cambio, lo que vos comprás dentro de la provincia queda en la economía provincial", añadió. El funcionario menciona un ahorro mensual de alrededor de $500 millones asociado al esquema de contratación de energía provincial.
Aquí vuelve a aparecer el equilibrio fiscal que Lastiri había puesto sobre la mesa al comienzo de la visita. Toso sostuvo que La Pampa recibió en tres oportunidades reconocimientos de CAMMESA mediante notas de crédito por su cumplimiento con el sistema eléctrico nacional. Esos beneficios fueron utilizados para financiar obras de infraestructura, eficiencia energética y equipamiento.
Una parte permitió avanzar con el recambio de luminarias y otra fue distribuida entre las 29 cooperativas eléctricas de la provincia para ayudarlas a ordenar sus cuentas y adquirir materiales. Ahora esa historia de cumplimiento busca convertirse en una ventaja para conseguir nuevos contratos.
La razón está en el nuevo escenario de contratación eléctrica, que obliga progresivamente a generadores y compradores a relacionarse con múltiples contrapartes en lugar de concentrar toda la operación en un único actor. "Cuando una empresa tiene que decir con quién firmar, ahí ya empiezan a jugar otros factores", explica Toso. "Son 24, los tengo que ordenar, los tengo que calificar de alguna manera para ver cuál me conviene". Y allí, sostiene, el historial fiscal y energético adquiere valor económico.
"Todo ese activo estamos tratando de ponerlo en valor hoy para poder desarrollar el plan energético, poder contractualizar y, bueno, tratar de evitar esta inestabilidad de precios", señaló en la extensa charla.
Una transición que empieza en el subsuelo y apunta al futuro
Después del café en Santa Rosa, de las explicaciones técnicas, de las horas de ruta y del atardecer en La Banderita, la transición energética pampeana aparece menos como una sustitución inmediata de una fuente por otra y más como una estrategia de diversificación.
La provincia sigue teniendo petróleo y gas. Tiene una economía agropecuaria. Tiene industria, comercio y servicios. Tiene un sistema eléctrico que debe abastecer un territorio extenso y una población dispersa. Y tiene una demanda que crece, aunque con fuertes diferencias horarias.
La respuesta que propone el Gobierno provincial es utilizar esa realidad como punto de partida. Más generación renovable. Más eficiencia. Más infraestructura. Más contratos locales. Mayor participación privada. Y una planificación energética que no espere a que aparezca el problema para comenzar a resolverlo. El horizonte declarado es de 20 años.
El primer objetivo concreto es 2027: 157,2 MW de potencia renovable instalada y proyectada, una participación del 36% del abastecimiento mediante el mercado local y una reducción progresiva de la dependencia de las compras al mercado nacional.
El objetivo de fondo es todavía más ambicioso: pasar de ser un territorio que importa la mayor parte de la energía que consume a convertirse en una provincia con capacidad creciente para generar, contratar y eventualmente exportar energía. "Nosotros queremos revertir la matriz de ser netos importadores de energía a ser exportadores de energía en estos 20 años del plan", resumió Toso.
En una provincia de apenas 366.022 habitantes, pero con 143.400 kilómetros cuadrados de territorio, el desafío no es solamente producir más energía. Es conseguir que esa energía permita producir más, agregar valor, atraer inversiones y sostener el crecimiento durante las próximas décadas.














