«A los 13» («Thirteen», EE.UU., 2003, habl. en inglés) Dir.: C.Hardwicke. Int.: E.R.Wood, N.Reed, H.Hunter, D.Unger, J. Sisto.
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"Alos 13" da un paso más audaz que cualquier otro drama adolescente previo: sus actrices teenagers realmente tienen la edad de sus personajes, pero además el film muestra sus conflictos desde el punto de vista de una chica de su edad, algo totalmente natural teniendo en cuenta que, Nikki Reed, una de las protagonistas, escribió el guión junto a la directora, a los 13 años, justamente. Las experiencias de Nikki sirvieron para darle al guión un tono muy especial. Superando la simple descripción del descontrol de unas niñas de background progre, el argumento es una digna reelaboración de esos viejos melodramas con Olivia de Havilland o Bette Davis, realizado con sólo dos millones de dólares y apostando a temas y situaciones totalmente a contramano de la era Bush.
Ewan Wood es Tracy, una chica ejemplar, capaz de entregar gestos dignos del angelito Macaulay Culkin. Duerme con ositos de peluche, saca buenas notas, tiene vocación de poetisa dark y una paciencia infinita para soportar ser baby sitter a toda hora, entender el stress de un padre ausente, y soportar al novio cocainómano de su madre entrando y saliendo de inútiles rehabilitaciones.
Tracy no demora en entender que sus poemas no le interesan ni siquiera a su propia madre, y que más buenas notas sólo le servirán para pasarse más horas como baby sitter ad honorem. De golpe, la ingenua quiere ser amiga de chicas malas como Evi Zamora ( Nikki Reed), ninfa sexy y popular como pocas en su escuela. Un pequeño robo le sirve para entrar al círculo vip. Evie la hipnotiza a ella, seduce a su madre (una brillante Holly Hunter), y casi se convierte en miembro de su familia.
El cambio ayuda a que Tracy descuide sus deberes escolares para ocuparse de hacerse piercings, robar billeteras, fumar, beber, meterse todo tipo de drogas, traficarlas al por menor, desvirgarse, tener sexo grupal, interracial, juegos lésbicos, algunas travesuras sadomasoquistas y hasta infligirse heridas en bizarros simulacros suicidas. Todo esto se cuenta con total frescura y espontaneidad, con diálogos y situaciones de gran ironía.
Durante la primera media hora, «A los 13» es lo mejor que se ha visto en años en este tipo de films. Promediando sus 95 minutos, mantiene el nivel sin avanzar mucho en ninguna dirección. Al final, la coguionista adulta toma las riendas de la historia y todo se vuelve menos directo. Pero los puntos fuertes de esta película redimen cualquier imperfección. Todas tan entendibles como las sensaciones encontradas que pueden provocarle al espectador situaciones como la que muestra a las dos chicas cuando se disponen a forzar un menage a trois con un vecino. Filmada para conseguir un clima de intenso erotismo, morbo extremo, culpa e irritación, ésta es sólo una de las tantas escenas que, casi de modo casual, natural e incosnciente, explotan en la pantalla rompiendo todas las reglas.
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