10 de enero 2005 - 00:00

Actualidad

El misterio del petardo perdido

La obra de Guiot, tiene además otra historia. (Ver nota central). Después de haber sido seleccionada en Tucumán para integrar el Premio Rioplatense, y recomendada especialmente por los miembros del jurado local para el premio, el pequeño «Cuerpo en tensión» se perdió en el camino a Buenos Aires. Un buen día el artista recibió una llamada. Los organizadores del salón le ofrecieron una compensación económica por haber extraviado el petardo (dada su dimensión), y le pedían una réplica del original. ¿Dónde está la verdadera obra? ¿Habrá sido barrida junto a los desperdicios como sucedió con la del británico Damien Hirst, quien provocó un escándalo en la Tate Gallery de Londres?

Metáfora

• Guiot pertenece a una familia de artistas, junto a su hermano Martín, su prima Luciana, y la generación que creó «El Ingenio», reciclando un lugar abandonado para convertirlo en taller y centro de exposiciones, Pablo, al igual que Sandro Pereira, autor del famoso « Sanguche de milanesa», se destaca por ser muy estudioso, trabaja en sus experimentos como un científico. En la última feria arteBA presentó «Caja azul», una instalación-performance que ocupaba un espacio de aproximadamente un metro por un metro. En su interior reproducía, también en pequeña escala, como el petardo, el sistema del mercado del arte. Es decir, el artista se encerraba a trabajar en esa casilla, y dibujaba lo que pasara entonces por su mente, escritos, ideogramas, que luego lanzaba al exterior por una rendija.

A raíz de la condición anticipatoria del arte, la curadora e historiadora del arte Victoria Noorthoorn cuenta que el 6 de setiembre de 2001 inauguró en The Drawing Center de Nueva York, la exposición «12 Views» junto al co-curador uruguayo Luis Camnitzer. La muestra colectiva incluyó varios artistas internacionales que todavía no estaban reconocidos en la escena neoyorquina, entre ellos el argentino Jorge Macchi que presentó dos collages con forma de torres. Los collages, realizados con los orbituarios diarios, ostentaban las ventanas recortadas de las torres y Noorthoorn los colgó prolijamente en la sala central, uno al lado del otro. «Luego de los atentados a las torres gemelas, cuando a los cinco días volví a trabajar --cuenta-, el barrio del Drawing estaba cubierto de cenizas, entré a la sala y ahí estaban los dos collages de Macchi. ¿Que decir? -se interroga-todo esto es un muy triste mix que habla de nuestras limitaciones y de la corrupción, son momentos donde se cuestiona todo».

Arte político

• Hace unos años, Roberto Jacoby deslizó en su discurso que «instituciones del extranjero hacen aportes que no son desinteresados» y contó que «un curador llegó al país y aconsejó a los artistas radicalizar aún más su discurso político». Recordó entonces el affaire de Brasil, cuando con actitud demagógica intentaron limitar los patrocinios estatales tan sólo al arte solidario y popular. En este sentido, el público señaló que gran parte de la crítica local, que legitimó durante los años noventa el arte por el arte y sin compromiso, cambió de rumbo y hoy sigue otras consignas. Y no hace falta aclarar que quienes se embarcaron en este rumbo gozan de la mayor visibilidad.

Lo curioso es que la política cultural a seguir en la actualidad, promociona el arte social o comprometido, pues se habla de combatir desde los ámbitos artísticos, el fenómeno de exclusión social que ha generado la crisis. Es verdad, la cultura puede suavizar las desgracias que genera una mala administración económica. Pero existe un evidente malestar generado por la falta de convenciones éticas y de normas claras que faciliten la convivencia en sociedad. Es decir, el individuo que padece el desorden social, la doble moral y el todo vale, responde replegándose en sí mismo. La famosa frase del artista Marcelo Pombo, «sólo me interesa lo que está a un metro de mí», ejemplifica con claridad que de un modo u otro, casi todos privilegian el bienestar individual en una sociedad que rompe permanentemente con las formas de cooperación y contacto, es decir, una sociedad que engendra más distancia que acercamiento.

• En este sentido, es válido cotejar, como algunos lo hacen, el orquestado despliegue de recursos para llamar atención de la muestra de León Ferrari (vallados,correos, apoyo oficial) con el diminutopetardo de Pablo Guiot, que alertaa la sociedad sobre el sentimiento generalizado de los jóvenes artistas.


Viejo hotel y arte moderno

En el Hotel Ostende se acaba de inaugurar «Selección de Retratos de Mujeres» de la artista Anna-Lisa Marjak, quien este año participó de varias muestras colectivas en Estudio Abierto, en la casa de los Olivera y en arteBA, mientras prepara una individual en la galería Braga Menéndez. Marjal trabaja con igual soltura el video, la fotografía y la pintura, ha sabido encontrar la vuelta para renovar el expresionismo. Con sus pinceladas negras y de colores radiantes, ha vuelto a poner en el candelero una dramática vertiente del arte que algunos creían agotada.

Seminarios

• Durante el verano porteño, el Centro Cultural Borges dedica una serie de seminarios dictados por la operadora cultural Susana López Merino, para tratar temas urgentes como, para comenzar, «La ciudad, morada cultural», «El turismo cultural y la comunicación», entre otros tan interesantes como «Rusia a través de sus cuentos».

Iniciativas

La flamante Fundación Deloitte presentó sus credenciales a fines de diciembre y anunció que comenzará a desarrollar sus actividades educativas y culturales. La presidencia está a cargo de Carlos Haehnel y la directora es Diana Saiegh, que comenzó su gestión presentando un nuevo premio a las artes.

La Boca

• Durante un imperdible vernissage, la Fundación Proa presentó «Mix 05», una muestra que se puede visitar durante el verano y que recuerda su anterior «Panoramix», pues abre camino a los nuevos artistas. En la magnífica terraza con vista al Riachuelo, al caer la tarde, Fernanda Laguna realizó una performance.


Además de los extranjeros, estaban Sergio Baur, los coleccionistas Luis y Dominique Parenti, Roberto Jacoby, María Marta Picchell, Renato Rita, Enrique Bullrich, Luis Prados, Julia Converti, Clara Caputo, Ingo Lorenz, Magdalena Jitrik y otros artistas de nueva generación.

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