19 de julio 2001 - 00:00

"Alguien como tú": un poco más que lo habitual

A la hora de hacer films románticos de estructura clásica, ya casi nadie se esfuerza demasiado. Los adictos al género -o mejor dicho las adictas-saben que estas películas son una especie de placer culposo con algo de catarsis generadora de risas y lágrimas. Como el público las toma de esta manera, da la sensación que sus productores, en general, no se sienten motivados para superar una calidad estándar (de un modo similar a esos films de acción con Van Damme o Stallone que ya casi ni se estrenan en los cines).

Pero Tony Goldwyn logró aportar algo distinto a la fórmula convencional de «risas y lágrimas». Ya desde el prólogo con una delirante tesis sobre las costumbres de apareamiento del ganado bovino, da la sensación de que «Alguien como tú» podría ser la película capaz de modificar el mediocre panorama de las comedias románticas del Hollywood reciente.

Desde los buenos tiempos de Rob Reiner y Nora Ephron no había una película de este tipo tan divertida. Y lo bueno es que al seleccionar un trío protagónico no demasiado famoso, el director logró no ser tan obvio sobre la naturaleza del inevitable «boy meets girl» que siempre llega en el final.

La trama describe los problemas de los romances entre compañeros de trabajo, los problemas de la otra mujer en un triángulo amoroso, y los problemas de la guerra de los sexos en general. También se burla un poco de la filosofía minimalista de las revistas femeninas, y de la voracidad sensacionalista de los talk shows.

En una interpretación muy sólida, Ahsley Judd es la chica que, justo cuando piensa que encontró al hombre de su vida, es abandonada miserablemente por su novio y colega. A partir de ahí el guión recorre un camino familiar, pero cuidando de potenciarlo con detalles originales que lo hacen entretenido, y de darle altura a los gags, los diálogos, las actuaciones y los cambios de estilo de la comedia al melodrama.

El equilibrio entre un conflicto tonto, un gag, el ritmo ágil, los climax lacrimógenos y un par de detalles de erotismo light son la clave que permite que este producto funcione muy bien. Y si Goldwyn se pasa de rosca con algún golpe bajo tipo telenovela, quizá no sea un error, sino un recurso para que no queden dudas de que esto es sólo una comedia romántica boba, pero de las buenas.

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