La anciana «se libera» y lucha por sus derechos. A los 80 años se anima a tomar unas copitas de alcohol, aprende a andar en bicicleta, realiza un viaje y hasta se atreve a entrar en una lucha para combatir la injusticia. Un tema que conoce, porque ha tomado conciencia de que ella también fue una víctima. Por supuesto, esto escandaliza a los hijos, pero su voluntad no cede, y con firmeza, aunque con mansedumbre, se rebela ante las presiones y decide viver lo que le queda de vida disfrutando de todo lo que le ha sido negado por los prejuicios y las convenciones.
La correcta adaptación de
En suma, un espectáculo sin estridencias, que recupera los derechos de la llamada eufemísticamente «tercera edad». Gentilmente contestatario.
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