6 de diciembre 2007 - 00:00

Alonso prometió ayer "abrir Bellas Artes"

Guillermo Alonso, acompañado por el secretario de Cultura, José Nun, en el acto de asunción. El nuevo director de Bellas Artes dijo que abriría las colecciones que están en depósito sin que las vea el público.
Guillermo Alonso, acompañado por el secretario de Cultura, José Nun, en el acto de asunción. El nuevo director de Bellas Artes dijo que abriría las colecciones que están en depósito sin que las vea el público.
Guillermo Alonso asumió ayer la dirección del Museo de Bellas Artes, cargo que estuvo vacante durante cuatro años, prolongado lapso que demoró cambiar la estructura de la institución para diversificar responsabilidades entre el director ejecutivo y, las direcciones que aún falta concursar, de curador artístico y administrativo.

Con una ceremonia sencilla y reducida a unos pocos funcionarios y amigos, Alonso, presentado primero por el director de Patrimonio, Américo Castilla y, luego, por el Secretario de Cultura José Nun, dijo que llegaba con «compromiso, optimismo y humildad». En cuanto a esta última virtud, por lo menos, la ceremonia ahorró gastos en locutor, algo infaltable en las ceremonias de Nun. Luego, el optimismo lo justificó la presidenta de la Asociación de Amigos del Bellas Artes, Nelly Arrieta, cuando contó que después de 16 años le otorgaron el permiso para ampliar el Museo. Arrieta agregó que las obras, que demandarán 30 millones de pesos, comenzarán en breve, pero que ahora los planos que ya son «históricos» y hay que ponerlos al día.

En su breve discurso, Alonso dijo que su objetivo es mejorar la situación del personal del Museo (que reclama mejoras salariales), y que va a capacitarlo para que alcance el mismo nivel de las instituciones internacionales. Puso además el acento en el «crecimiento» del Bellas Artes, no sólo del edificio sino también de la colección. Con su estupendo patrimonio de más de 12.000 obras que están en depósito, pues sólo se exhiben alrededor de 700, el Bellas Artes es un gigante dormido, cuando todos los grandes museos del mundo han dejado de ser meros reservorios de tesoros artísticos para convertirse en instituciones de circulación.

Entre las autoridades, y ocupando un lugar en la tarima, estaba la ministra de Cultura de la Ciudad, Silvia Fajre de Kirshbaum. Consultada sobre si le ofrecieron ocupar la Secretaría de Cultura de la Nación (cargo sobre el que se había especulado su nombre, a la par del de Jorge Coscia), respondió: «Sólo hubo conversaciones informales. Hoy mi objetivo es viajar a Salta y ocuparme de mi madre. Necesito tres meses antes de pensar qué voy a hacer».

Entretanto Nun, preocupado por la «vulnerabilidad social», anunció que destinó casi medio millón de pesos (exactamente 499.929), para subsidiar proyectos más ligados a la acción social que a lo cultural, del siguiente tenor: «Una murga sobre la memoria, en Córdoba; una ludoteca, en Jujuy; una campaña de promoción de la salud, en La Matanza; un audiovisual sobre el Olimpo producido por las Abuelas de Plaza de Mayo; un proyecto que vincula el museo con la escuela, en Santa Cruz. Son algunas de las 43 iniciativas de organizaciones sociales beneficiadas con subsidios del Programa Cultural de Desarrollo Comunitario, de la Secretaría de Cultura de la Nación».

Estaban Oscar Barney Finn, Adriana Rosenberg, Gloria Bender, Sergio Baur, Mini Zuccheri, Dudu von Thielmann, Hugo Petruschansky, Sara Facio, Silvina Benguria, José Miguel Onaindia, Alejandro Puente, María José Herrera, y entre otros, Luis Benedit.

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