El trámite que deberá seguir de ahora en más «El hijo de la novia» en Hollywood, tras haber sido designada por el Instituto de Cine como representante por la Argentina para la categoría Mejor Film Extranjero para los Oscar de 2002, no será fácil.
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El año próximo, el «caballo del comisario» en este rubro viene de Francia y se llama «Amélie», el nuevo largometraje de Pierre Jeunet, cuyas características visuales han sido consideradas como «extraordinarias». «Amélie», impulsada en los Estados Unidos por la poderosa distribuidora «Miramax», se perfila con la misma fuerza que tuvo, en la edición anterior, la ganadora «El tigre y el dragón», al punto tal de que el film podría llegar a tener, como ocurrió con la película de Ang Lee, nominaciones varias que no se limiten a la categoría de Film Extranjero.
«Miramax» estrenó «Amélie» la semana pasada, en forma limitada, en Nueva York y Los Angeles. El film de Jeunet fue la sensación de este recaudaciones en ese país de los últimos años, y a nivel mundial ya lleva totalizados 61 millones de dólares.
Miramax pagó 1 millón para asegurarse su distribución en territorio norteamericano, y la campaña actual consiste en impulsarla para las categorías de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actriz, Mejor Fotografía, Mejor Edición y Mejor Música.
«Estamos siguiendo la misma estrategia que adoptamos cuando distribuimos 'La vida es bella', de Roberto Benigni», dijo Mark Gill, presidente de Miramax. «Estrenamos en Nueva York y Los Angeles, luego nos extenderemos a 10 ciudades más y más tarde a 20».
La estética de la película tiene que ver, como en películas anteriores de su director («Delikatessen»), con el videoclip y la televisión. Un crítico francés predijo que la « París de postal» de «Amélie» tenía todos los ingredientes necesarios para seducir al publico norteamericano, en tanto que otros dijeron (con una condena implícita) que la película era como «trasponer EuroDisney a Montmartre». Audrey Tautou, protagonista de la película, está haciendo estos días una visita promocional a Los Angeles. «Es un film que le da a cualquier espectador dos horas de felicidad», comentó. «Y no hay por qué sentirse avergonzado por eso», deslizó, ante las críticas recriminatorias de la prensa más purista.
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