30 de diciembre 2005 - 00:00
Amplia retrospectiva del cuestionador Eguía
-
La intimidad como territorio de descubrimiento
-
"The Mad King", la precuela teatral de "Game of Thrones" confirmó su fecha de estreno
«La gallina», un
ejemplo del
severo humor de
Fermín Eguía,
cuya prolífica
obra, siempre
poblada de
personajes de
fábula desde
una mirada
satírica, se
puede apreciar
en el Centro
Recoleta.
Aída Carballo, su profesora más influyente en la Escuela Nacional de Bellas Artes, escribió en 1965 un pequeño texto para su primera muestra individual: «Se revela oscuro y fino...quiere la verdad, es portador del preciado don de la gracia a la que zahiere con la realidad presente...». ¿ Alguien puede imaginarse que una lancha colectiva cargada de turistas que navega por las tranquilas aguas del Delta sea devorada por una especie de pez ballena?. Muchas cosas alucinantes pueden suceder en el Tigre, imagen que proviene de los relatos de su padre y de una pequeña acuarela pintada por su abuelo, un habitat recurrente en su obra con animales y situaciones fantásticas.
Eguía domina todas las técnicas pero se distingue sobre todo por sus acuarelas trabajadas con mayor o menor densidad, sutiles transparencias y veladuras, resultado de su conocimiento y experimentación con pigmentos y su paleta, confiesa, no ha variado sustancialmente desde sus comienzos. Su obra estuvo siempre poblada de personajes de fábula, extraños seres, humanos o no, desde una mirada satírica. Recordamos el severo humor de «La Gallina» (1974) con el que obtuvo el Premio De Ridder. Epoca también de los panes con patas atravesados por cuchillos, de coches con sus faros a manera de ojos y a los que le han crecido antenas, de las teteras con patas que sirven el té a unos humanoides de grandes bocas y dientes, una metáfora de carácter crítico, anticipatoria de la desaparición de todas las certezas.
Eguía también vuelve su mirada hacia cuadros clave que reflejaron los hechos dramáticos como «La Conquista del Desierto», los penosos desembarcos en carretas de la iconografía sobre el Río de La Plata, «La Cautiva» de Della Valle o «Las fantasías de un Ocioso», inspiradas en «Apres le Bain» de Eduardo Schiaffino y «Le Lever de la bonne» de Eduardo Sívori. Pintura transparente, mensaje transparente, sin eufemismos, que plasma una realidad que golpea duramente, eso sí, con una mueca jocosa. Laura Malosetti Costa recorre diferentes períodos de su quehacer del que destaca su actitud contestataria, el erotismo del dibujo, el sexo explícito en la historia del arte y en la vida cotidiana, la sátira permanente, la palabra, que en títulos y leyendas, es siempre provocativa y también la ternura de un «cuestionador impiadoso de sí mismo».




Dejá tu comentario