Nacho Vegas: "Puede haber mil tsunamis neoliberales pero no se podrá privatizar el lenguaje"

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El artista más reconocido de la escena independiente española habla sobre el valor de la palabra, la hegemonía del bipartidismo en su país y critica las declaraciones de Andrés Calamaro en favor de Vox, el partido de derecha del estado europeo.

Nacho Vegas es uno de los artistas más importantes de la escena independiente y la voz más representativa de la lucha social en la actualidad española. En “Violética”, su último disco (lo presenta este viernes en Groove), el asturiano homenajea a Violeta Parra a través de “Maldigo del alto cielo”, un tema desgarrador que, en la voz de Vegas (un cronista nocturno), toma un color aún más imperante.

Su séptimo disco de estudio conlleva un concepto femenino en el que, entre otras temáticas y ritmos, ahonda en la ideología y hasta se pregunta quien puso la marca Dios. Durante su presencia en Dale luz al instante, programa que se emite los martes a las 21 en www.radiominnesota.net, el artista (que se hizo conocido en Latinoamérica gracias a “El tiempo de las cerezas”, trabajo que editó en conjunto con Enrique Bunbury en 2006) analiza cómo España sigue respondiendo al bipartidismo pese a la aparición de Podemos y de Vox, pone sobre la mesa su rol de lingüista para volver a darle el valor necesario a la palabra, critica las postura de Andrés Calamaro en términos políticos y vuelve sobre aquella vieja disyuntiva que fue (y será) el dolor o la nada.

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Sobre el valor de la palabra: “El lenguaje es una de las pocas cosas que nos pertenece a todos y todas. No se va a poder privatizar. Puede haber mil tsunamis neoliberales pero no se podrá privatizar el lenguaje. Pueden privatizar las calles, pero el lenguaje es nuestro. Y somos los que tenemos que darles usos diferentes. Y moldearlo. Y en eso Violeta Parra era una maestra”.

En cuanto al rol del lenguaje inclusivo explicó que “cuando nos expresamos, el uso tiene que ir siempre por delante de la norma. Y eso también lo saben las academias. No hay que tratar al lenguaje con tanta solemnidad. Las normas del lenguaje tienen que tener una relación estrecha con los procesos sociales del mundo que vivimos. Con lo que pasa en la calle. El lenguaje se demanda para visibilizar que vivimos en un sistema injusto y criminal que se llama heteropatriarcado y que está matando a muchas mujeres. Con el lenguaje podemos visibilizar a las mujeres y tenemos el deber de hacerlo. Y estos son pequeños gestos que sirven”.

Sobre la ideología de la calle estimó: “Estamos imbuidos en una ideología hegemónica. Que parte de cierto adoctrinamiento pasivo. Un especie de lógica e individualista. Y no de una conciencia de clase. Desde nace la transformación. La ideología la tienen los vencedores, pero la conciencia es de los perdedores. Y desde ahí podemos intentar recuperarla. En la calle todo está cargado de ideología y la gente no lo percibe. Hay muchas intenciones. Las bocas de los metros ya están patrocinadas. Están intentando que los nombres se asocien a la cultura. Empresas con praxis criminales, como la banca. Hay festivales de fundaciones de bancos que han desahuciados a muchas personas en 2014 y consiguieron que la gente lo relacione a algo muy bonito. Y que dejen de asociarlo al desahucie”.

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Elecciones en España: “Creía que habíamos acabado con el bipartidismo. Pero en estas elecciones debido al miedo a la ultraderecha de Vox optaron por el voto útil al partido hegemónica de la izquierda que es el PSOE, un partido que siempre ha traicionado los valores de la izquierda. Se vuelve a votar sobre lo hegemónica. El PP se pegó una hostia, pero se van pasando el poder. No hemos escapado al bipartidismo. Pero las políticas transformadoras están en los municipios. Y ahí es donde se pueden hacer políticas de cercanía”.

Su opinión sobre las declaraciones de Andrés Calamaro, quien llamó a votar por Vox: “Siempre me ha llamado la atención que los artistas voten a la derecha. Pero desde la izquierda muchos artistas nos creemos con cierta superioridad moral, sobre todo en la cultura. Y creo que la derecha ganó grandes batallas culturales. Si queremos cambiar el paradigma hegemónico tenemos que entender que hay gente de derecha. Andrés es un provocador. El renegó de progresía porque es tan taurino, pero luego dijo una cosa bonita sobre que vivió una dictadura, que sabe de dónde viene y que sabe cuáles son los suyos. Podría haberse mojado más y decir que no votaría a Vox”.

La disyuntiva de la pena o la nada: “La pena es algo que te hace sentir que estás vivo. Forma parte de la vida. No es bonito pero te hace tomar conciencia de tener que superar. La nada ni siquier podemos empezar a imaginarla”.

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