Contradicciones de una sociedad insólita: pese a la angustia económica, al riesgopaís, a los conflictos que atraviesa el Teatro Colón (que, afortunadamente, ya no monopoliza la ópera en la Argentina), nunca como en este momento se pueden ver tantos títulos y tan variados, como quizá en ninguna otra capital del mundo. Poco a poco, la muchas veces añorada descentralización en las representaciones de teatro lírico empieza a hacerse realidad.
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No hay más que tomar la excusa que proporcionó el centenario de la muerte de Giuseppe Verdi para advertir el esfuerzo y la imaginación de muchas instituciones y grupos musicales para ofrecerle al espectador un panorama de ópera como quizá no encuentre en otra parte. Si bien el Colón, para recordar el centenario, no ha recurrido a sus amplios recursos para que ésta fuera una temporada auténticamente ver-diana (se dan únicamente el «Falstaff» y la «Misa de Réquiem»), en otros escenarios se pueden ver rarezas y exhumaciones insólitas, que completan el conocimiento de su obra.
En el Roma de Avellaneda, por ejemplo, ya se han representado títulos infrecuentes como «Giovanna D'Arco» e «Il corsaro», que volverá a subir a escena en diciembre. Actualmente se estrenó «Alzira» (ver comentario) y en octubre subirá a escena «Ernani», quintaesencia del romanticismo en el compositor. En el Argentino de La Plata, por su parte, hoy a la noche se verá, también en estreno para la Argentina, «Stiffelio», una ópera que nunca tuvo en cuenta el Colón pese a que en los últimos años la cantaron, grabaron y repopularizaron, repetidas veces, Plácido Domingo y José Cura.
Basada en el drama de un pastor protestante que perdona la infidelidad de su esposa, «Stiffelio» es teatralmente eficaz y musicalmente portentosa, con un bellísimo coral final. Con libreto de Francesco Maria Piave en traducción de Gaetano Vestri sobre la pieza francesa de Emile Souvestre y Eugene Bourgeois, «Le pasteur ou l'evangile et le foyer», «Stiffelio» fue estrenada en el Teatro Grande de Trieste en 1850.
La acción se desarrolla en las primeras décadas del siglo XIX: los dos primeros actos ocurren en un sombrío castillo y en un cementerio de Salzburgo, donde la intriga gira en torno del adulterio cometido por la esposa de un ministro, quien sin embargo, rechaza la propuesta de divorcio porque sigue amando a su marido.
Redescubierta en 1960, fue exhumada por Domingo en Nueva York y por José Carreras en Londres. Precisamente, es la puesta en escena inglesa la que llegó a La Plata. Cantará el protagónico el escocés David Maxwell Anderson y la soprano norteamericana María Spacagna hará a su esposa. En otros papeles se oirá a Vladimir Chernov y Stefano Palatchi, con la Orquesta y Coro del teatro bajo la dirección de Javier Logioia Orbe. Habrá nuevas funciones el jueves, sábado y domingo.
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